Abanico

Abanico

Compartir

Hablan de nosotros en
¿Quieres saber más? Lee nuestra guía

Abanico:la guía Westwing

El abanico forma parte de nuestra cultura y pocos podemos imaginarnos a nuestras abuelas y madres –sobre todo en verano- sin uno de ellos en la mano. En las zonas más cálidas del país es una necesidad.

El abanico no es solo un objeto práctico que usamos en verano para refrescarnos, también puede ser un bonito accesorio y objeto decorativo.

 

Origen

Cuando hablamos de abanico, nos referimos a un objeto que nos sirve para mover el aire al agitarlo y así refrescarnos en ambientes calurosos. Se suele decir que origen del abanico se encuentra en China, en el siglo VII pero podemos encontrar estos instrumentos ya en pinturas egipcias; en la antigua Grecia y en Roma también eran utilizados para airear y proteger los alimentos.

La llegada del abanico a España puede haber ocurrido por varias vías, se le atribuye tanto procedencia islámica como mexicana. Lo cierto es que en el siglo XVII su uso en España estaba tan extendido que su producción en nuestro país superó a la de otros paises como Francia o Italia.

En el siglo XIX los abanicos ya eran parte indispensable de muchos espectáculos en el mundo de la danza y el teatro. Se utilizan también con frecuencia en el baile flamenco.

Actualmente el abanico es un objeto muy comúnemente utilizado para refrescarse en los meses más cálidos del año, especialmente por mujeres, aunque los hombres también lo utilizan, su uso por su parte siempre ha sido más minoritario.

En el siglo XIX y XX este accesorio era tan popular entre las damas que acabó conviertiéndose en un instrumento de comunicación, creándose el conocido “lenguaje de los abanicos” mediante el cual las mujeres comunicaban sus sentimientos en una época en la que las parejas difícilmente podían encontrarse a solas para hablar.

El abanico español

Aunque en un principio el abanico era un objeto de uso exclusivo de las clases altas y aristocracia. Con el tiempo y debido al clima cálido de la gran parte del país, el abanico se convierte en un objeto de uso popular en España. Los fabricantes pronto se dan cuenta de la conveniencia de fabricarlo en materiales no tan costosos para el gran público.

El abanico como objeto decorativo

Como ya hemos dicho, el abanico no es tan solo un objeto funcional sino que también puede ser un accesorio decorativo para nuestro hogar. Podemos encontrar abanicos con bonitos motivos –flores, paisajes, incluso obras de arte- en casi cualquier tienda de regalos o souvenirs. Son un regalo muy apreciado fuera de nuestras fronteras.

Un abanico puede servir como objeto de decoración en nuestra casa; sobre una cómoda o en un hueco que tengamos en la estantería o librería.

El lenguaje de los abanicos

Como ya hemos dicho, en el siglo XIX y comienzos del XX, las mujeres utilizaban el abanico como instrumento para comunicarse con sus parejas o pretendientes cuando era imposible encontrarse a solas. Existen muchos documentos sobre como este lenguaje funcionaba, a continuación algunos de los mensajes más famosos:

Abanicarse lentamente significaba que la mujer estaba casada, comprometida o el pretendiente le era indiferente.

Abanicarse rápidamente en presencia del pretendiente -al contrario- significaba: te amo intensamente

Cerrar el abanico lentamente significaba un “sí” o era una manera de mostrar interés. Al contrario cerrar el abanico de manera rápida era un “no”.

También apoyar el abanico sobre la mejilla derecha significaba “si” y sobre la izquierda, “no”.

Abrir el abanico y cubrirse el rostro con él, era un señal que alertaba de estar siendo vigilados por otras personas.

Apoyar los labios sobre el abanico indicaba desconfianza en el interlocutor.

Pasarse el abanico de la mano derecha a la izquierda significaba que la dama deseaba conocer al hombre al que miraba.

Próximas campañas