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Altavoces:la guía Westwing

La música es esencial en nuestras vidas: nos ayuda a crear ambiente en fiestas, cenas y reuniones de amigos; nos acompaña cuando queremos relajarnos, concentrarnos o hacer deporte y está presente en los momentos más importantes. ¿Qué sería de una boda o un cumpleaños sin música? Para que el sonido tenga la calidad que estas ocasiones requieren, necesitaremos unos buenos altavoces.

En Westwing somos unos enamorados de la música y nos encanta usarla para que la atmósfera de nuestra casa sea exactamente la que queremos según el momento. Tanto si eres entusiasta del boho y te gusta escuchar música étnica como si lo tuyo es el jazz y el estilo industrial, en nuestra tienda online podrás encontrar los altavoces perfectos para que el sonido llene cada estancia y puedas dejarte llevar.

 

UN POCO DE HISTORIA

Aunque todos conocemos a Alexander Graham Bell, poca gente sabe que uno de sus inventos es precisamente el altavoz. Este fue patentado en 1876 como parte del mecanismo del teléfono. Pocos años después, Thomas Edison patentó los primeros altavoces para escuchar música: servían para amplificar el sonido del fonógrafo, una novedad técnica del momento y que también había inventado Edison. A pesar de que otras empresas mejoraron el diseño original, estos altavoces no eran capaces de emitir música si se bajaba el volumen y la calidad del sonido era muy pobre. El primer altavoz moderno fue creado en 1921 y contribuyó en gran medida a la expansión del cine sonoro; a partir del los años 40, los altavoces comenzaron a llegar a todos los hogares.

IMPORTANCIA DE LOS ALTAVOCES

Los altavoces son la pieza principal en un equipo de música y son los responsables de la calidad del sonido que percibimos. Si nuestros altavoces no son de buena calidad, la música se resiente: frecuencias muy altas o muy bajas se perderán y los matices no se distinguirán. El resultado es un sonido lineal que se distorsiona y puede resultar muy irritante, sobre todo si se trata de música de fondo para crear ambiente. Por otro lado, la disposición de los altavoces y el tamaño de la sala también influyen en la percepción del sonido: en el caso de un home cinema, los altavoces se reparten por el salón para conseguir un sonido realmente envolvente. Los altavoces que están cerca de las paredes o en el suelo tienden a sonar más graves y potentes, mientras que los que se colocan en otros puntos se perciben como más suaves. Por último, una base con altavoz para colocar el teléfono móvil es una gran solución para habitaciones pequeñas, pero no es adecuado para estancias grandes, ya que el sonido se pierde.

Una forma sencilla de comprobar si los altavoces que hemos elegido son apropiados para la sala y de buena calidad es escuchar una pieza musical e intentar distinguir los instrumentos (aunque no sepamos cómo se llaman). Unos buenos altavoces permiten hacer esta distinción sin esfuerzo y sin fatiga auditiva, aunque subamos el volumen. Esto es importantísimo a la hora de conseguir una inmersión total: si son los altavoces adecuados, nos transportaremos a la sala de conciertos y nos sentiremos como si estuviéramos escuchando a la orquesta tocando en vivo.

ALTAVOCES: PRÁCTICOS Y DECORATIVOS

Los altavoces, al igual que otros aparatos electrónicos como la televisión o el reproductor de DVD, son también un elemento que influye enormemente en la decoración de nuestra casa. Si nuestro salón es de estilo rústico, quizás prefiramos optar por unos altavoces empotrables, para que podamos disimularlos en la pared o el techo. Por el contrario, si preferimos las tendencias más modernas, podemos encontrar altavoces de diseño que parecen auténticas esculturas: formas llamativas, colores vivos y sin perder un ápice de funcionalidad. Si nuestra casa es pequeña y no tenemos mucho espacio, los altavoces portátiles o los minialtavoces de bolsillo son ideales.

Sea cual sea nuestro estilo preferido, seguro que no nos gusta tener cables por toda la sala. ¡No hay problema! Los altavoces inalámbricos, ya sean de infrarrojos o por Bluetooth, nos permiten conectar un gran número de aparatos y solo tendremos que preocuparnos de la duración de la batería. Con este tipo de altavoces, no solo conseguiremos una estética más ordenada, sino que también evitaremos tropezar con los cables o que nuestra mascota los muerda. Si has optado por altavoces con cables, no te preocupes: podemos al menos disimularlos y ocultarlos de la vista con un rodapié o zócalo, en el techo o usando una canaleta.