Antifaces

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Antifaces:la guía Westwing

Tanto en carnaval como en las fiestas de disfraces, es imprescindible que nuestro atuendo esté muy logrado y que nos permita meternos en el papel. Estas celebraciones nos dan la ocasión de transformarnos en lo que queramos: animales, estrellas de cine, personajes de televisión, superhéroes... En muchas culturas se cree que usar antifaces o máscaras de un personaje hace que nos apropiemos de sus cualidades y poderes, así que ¡elige bien quién quieres ser!

En Westwing nos encanta ser los anfitriones de las fiestas más inolvidables: las de disfraces y carnaval son de las más divertidas, ya que nos permiten darle rienda suelta a la imaginación. Además de antifaces y máscaras, en nuestra tienda online encontrarás un sinfín de ideas de decoración para que organices una celebración realmente memorable y todos los productos necesarios para que tus invitados se lo pasen como nunca: vasos, copas, farolillos, guirnaldas y mucho más.

HISTORIA DEL ANTIFAZ

El uso de los antifaces se remonta al antiguo Egipto y la Grecia y Roma clásicas: se utilizaban en ceremonias religiosas, pero también en representaciones teatrales en las que cada actor llevaba un antifaz distinto que permitía al público reconocer qué tipo de personaje representaba. Los primeros antifaces se fabricaban con corteza de árbol, aunque posteriormente se empezaron a producir con cuero y tela. En la Edad Media, los antifaces desempeñaban un papel muy importante en los acontecimientos sociales y en las fiestas; los caballeros que querían participar en torneos sin que se les reconociera utilizaban antifaces.

El antifaz alcanzó su apogeo en Venecia: el uso de antifaces en el Carnaval está documentado desde el siglo XIII. Fueron un símbolo de libertad y celebración sin medida, lo cual provocó que el gobierno de la Serenísima República de Venecia aprobara leyes y ordenanzas para limitar su uso y asegurarse de que los antifaces no se aprovechaban para cometer fechorías. La nobleza veneciana comenzó a utilizarlos en el siglo XVII para poder mezclarse con la plebe. Los antifaces típicos representaban los personajes tradicionales de la commedia dell’Arte y los artesanos que fabricaban las máscaras y antifaces tenían una posición social privilegiada. En 1797, con la desintegración de la República, la celebración del Carnaval se prohibió y no comenzó a recuperarse hasta principios del siglo XX, aunque el restablecimiento oficial llegó en 1979. Para entonces, los antifaces estaban ya presentes en los carnavales y fiestas de disfraces de todo el mundo.

ANTIFACES DIY

Una de las manualidades más entretenidas para toda la familia es crear vuestros propios antifaces: no solo será divertido, sino que tendréis antifaces exclusivos y personalizados. Para la versión más sencilla, solo necesitaréis cartulina, una goma elástica y rotuladores de colores:

  • Dibujamos la forma del antifaz en la cartulina y lo recortamos.
  • Es el momento de decorarlo: los niños pueden diseñar sus propios antifaces o recrear a sus personajes favoritos de dibujos animados o a superhéroes. Para que el acabado sea aún mejor, podemos pegarles plumas, piedras decorativas, cintas de tela, lentejuelas, botones ¡Todo lo que queramos!
  • Hacemos un agujero a cada lado del antifaz y pasamos la goma elástica. ¡Listo!

Si queremos que nuestros antifaces sean más resistentes, podemos envolverlos tras recortarlos con papel de aluminio y cubrirlos con papel de periódico. Entonces, mezclamos agua y cola blanca en igual proporción y pintamos el papel de periódico con esta mezcla. Colocamos dos o tres capas y dejamos secar los antifaces totalmente. Cuando estén listos, pasamos a decorarlos.

¡Dale a tus disfraces el toque definitivo con los antifaces más creativos!

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