Bodegas rústicas

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Bodegas rústicas:la guía Westwing

El vino lleva amenizando fiestas y comidas desde tiempos inmemoriales. Es por ello, que el sistema tradicional de las bodegas rústicas sigue siendo hoy en día el método óptimo para conservar el vino en su mejor estado, además de crear un espacio de lo más cálido y acogedor.

En Westwing nos encanta disfrutar de una buena copa de vino en buena compañía y por eso ofrecemos productos aptos para los enólogos más exigentes. Regístrate en nuestro club de compras de manera gratuita y descubre una increíble gama de accesorios diseñados en exclusiva para decorar y equipar bodegas rústicas.

ELEMENTOS CLAVE DE LAS BODEGAS RÚSTICAS

Una bodega es mucho más que un simple almacén para guardar vinos y otras botellas, pues puede convertirse en nuestro lugar favorito de la casa donde sentarnos a disfrutar de una buena copa de vino plácidamente y relajarnos. Las bodegas rústicas tienen la capacidad de ser un espacio verdaderamente acogedor y con estilo pero, ¿conoces ya los elementos básicos de las bodegas rústicas?

  • Paredes de piedra: las bodegas rústicas intentan ante todo imitar los lugares tradicionales donde se producía y albergaba el néctar de la vid. Es por ello que las paredes de piedra siguen manteniendo su encanto hoy en día y son además una manera natural de conservar la temperatura ambiente ideal para el vino.
  • Elementos de madera: además de la piedra, uno de los materiales constructivos tradicionales por excelencia es la madera. Una idea formidable es escoger un mobiliario de madera maciza de estilo rústico, como por ejemplo la estantería para almacenar el vino o la mesa o las sillas de nuestro rincón chill out.
  • Iluminación: para crear un ambiente tranquilo que incite a la relajación y al disfrute del vino debemos huir de una iluminación intensa y de las luces blancas. Por el contrario, una luz tenue y cálida es lo que necesitas para las bodegas rústicas.

¿QUÉ VINOS NO PUEDEN FALTAR EN LAS BODEGAS RÚSTICAS?

Hay un vino ideal para cada enólogo, pero hay tres tipos generales que no deben faltar en tu bodega.

  • Vino tino: sin duda el más famoso y extendido de todos. El vino tinto en combinación con una receta de carne es una delicia para el paladar.
  • Manzanilla o fino: este vino con carácter andaluz tiene un espíritu festivo estupendo para un aperitivo o una degustación de tapas.
  • Lambrusco o rosado: el sabor afrutado del vino rosado lo hace el candidato perfecto para las noches que se alargan más de lo previsto.

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