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Caldero:la guía Westwing

Aquel que asocie un caldero hirviendo con brujas o con la Edad Media, no está muy desencaminado. Se trata de un recipiente de cocina redondo, metálico y normalmente provisto de dos asas, que se coloca sobre el fuego para cocinar lentamente.

 

Variedades

El caldero puede ser de hierro fundido, de cobre o esmaltado. Las tres opciones tienen sus ventajas y sus desventajas. El hierro fundido resiste al fuego de manera excelente pero debe limpiarse con cuidado, ya que el uso de muchos jabones puede dañarlos enseguida. Los calderos de cobre son excelentes para la cocción pero también muy caros, debido al precio del material. Por último los de esmalte son buenos todo-terreno y relativamente baratos aunque no poseen el encanto de los anteriores.

El caldero puede colocarse directamente sobre el fuego o colgado sobre él para cocinar. Al utilizar esta última variante, nos aseguramos de controlar mejor la temperatura en todo momento.

El caldero y la fogata

El caldero es un recipiente que se puede utilizar dentro y fuera de casa. La mejor manera de acabar un día de acampada es frente a una fogata, cocinando algo rico en uno de ellos. Lo bueno de un caldero es que, debido a su gran capacidad, se puede preparar comida caliente para un gran número de personas y de una vez.

Debido a este aspecto tan práctico del caldero, es un recipiente habitualmente utilizado por los trabajadores en el campo o incluso en campañas militares.

El caldero y la cocina tradicional

Un caldero es ideal para cocinar platos que necesitan un periodo de cocción prolongado, como son los guisos, arroces o estofados. Se trata de un recipiente empleado en la preparación de muchos platos tradicionales en todo el pais.

En Cartagena y alrededores del Mar Menor existe una plato típico que lleva su nombre. En esta zona de España, cuando hablamos de un caldero nos referimos a un arroz caldoso preparado con distintos tipos de pescado de sabor intenso.

El pote gallego o el pote asturiano son otros dos ejemplos de platos tradicionalmente cocinados en caldero. Se trata de guisos en los que carne y verduras se cuecen a fuego lento hasta conseguir una especie de sopa muy contundente.

Ya sea para cocinar la receta favorita de tu infancia o para preparar comida al aire “para un regimiento”, el caldero será el recipiente adecuado.

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