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Cazuelas de barro:la guía Westwing

Las cazuelas de barro son uno de los utensilios de cocina más antiguos que utilizamos. Se trata de un recipiente redondo u ovalado de profundidad media y hecho de barro refractario. Sus medidas pueden variar y encontrarse desde los 10 hasta los 55 centímetros de diámetro con una altura que va en proporción a este diámetro, de entre 8 y 19 centímetros.

Las cazuelas de barro eran en su origen no solo un utensilio donde cocinar, sino que también servían para comer de ellos y se consideran por tanto los precursores de la vajilla.

Las cazuelas de barro tienen la ventaja de tratarse de recipientes muy resistentes y durables. Pueden introducirse en el horno, y es de hecho ese su uso más habitual.

Otra característica esencial de las cazuelas de barro es su diseño y aspecto rústico. Es por esto que se utilizan mucho en los restaurantes de cocina tradicional, no solo por su funcionalidad, sino también porque guardan el encanto de lo tradicional y lo rústico.

En España existen una gran variedad de platos y recetas tradicionales que solo deberían ser preparados en cazuelas de barro, si no ¡no sabrían igual! Cada zona del país tiene los suyos pero entre algunos de ellos podemos destacar: las sopas de ajo, el marmitako, las gambas al ajillo o los distintos tipos de cocido.

¿Cómo curar nuestras cazuelas de barro?

Si acabas de comprar una cazuela de este tipo, te recomendamos que sigas este procedimiento y la “cures” antes de utilizarla por primera vez. De lo contrario, el primer contacto con el fuego podría dañarla o causarla grietas.

El proceso consiste en sumergir la cazuela en agua fría durante toda la noche. Al día siguiente secala bien con un paño limpio y frota su fondo con un diente de ajo y un poco de aceite vegetal. Una vez hayas hecho esto, estará lista para ser utilizada por primera vez.