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Fulares:la guía Westwing

Con la llegada del otoño, cuando empieza a refrescar pero todavía no hace tanto frío como para ponernos una bufanda, los fulares son los accesorios perfectos para darle un toque de color a nuestro vestuario. Comenzamos a guardar los vestidos frescos de verano y las camisetas de tirantes en el fondo del armario y sacamos poco a poco la ropa de entretiempo: chaquetas, botas o incluso accesorios como paraguas, de los que ya nos habíamos olvidado por completo. En Westwing nos encanta el otoño: las hojas de los árboles se tiñen de distintos tonos de amarillo, marrón y rojo, los días son más frescos y los escaparates de las tiendas se llenan de las nuevas tendencias de otoño invierno para este año. Las tiendas nos ofrecen innumerables accesorios para combinarlos con nuestras chaquetas, desde fulares hasta collares o incluso originales broches.

Origen de los fulares

Por mucho que su nombre nos pueda sugerir un origen francés, los fulares se utilizaban hace más de 3000 años en Oriente Medio. Las mujeres solían llevar este accesorio para cubrir su cabello por motivos religiosos, una práctica que aún está extendida entre musulmanes y ortodoxos hoy en día.

A comienzos del siglo XIX, la emperatriz Josefina Bonaparte comenzó a adquirir fulares y pashminas traídos desde la India para añadir a su colección personal. Ya en el siglo XX, las casas de moda más famosas de París empezaron a comercializar fulares como si se tratara de obras de arte,  y elaborados con todo tipo de detalles y diseños únicos y exclusivos.

En 1937 la firma de renombre Hermés presentó su colección de fulares para mujer inspirados en la equitación, la cual gozó de gran éxito entre la nobleza europea. Posteriormente, el fular se convirtió en un accesorio de moda de la mano de mujeres tan distinguidas como Grace Kelly o Jackie Kennedy.

Fulares portabebés

Existen innumerables tendencias por lo que respecta al cuidado de nuestro bebé. Sin embargo, además de  ser una moda, utilizar un fular a modo de portabebés ofrece incontables ventajas para nuestro pequeño. Llevar a nuestro bebé cerca de nuestro pecho nos permite reforzar y fortalecer ese vínculo tan especial entre mamá y bebé. Además, dentro del fular, nuestro pequeño se siente más seguro y tranquilo, debido a que le recuerda a su estancia en el útero materno.

Los fulares nos ofrecen infinitas posibilidades, tanto en las maneras en las que podemos llevarlos como en los usos que les podemos dar, como por ejemplo a modo de portabebés. ¡Elija el fular que mejor se adapte a su personalidad y déjese inspirar!

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