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MEsa de gala con vasos y copas, hielera plateada

Los eventos especiales en casa no solo implican que nos pongamos elegantes, sino también que nuestra mesa lo esté. Un anfitrión perfecto no puede fallar en este aspecto. Tus huéspedes se irán sintiendo que han estado como en su propia casa y que, además, la mesa en la que han comido o cenado era la más bien preparada que jamás han podido ver. ¿Quieres que eso ocurra? ¡Pues quédate con nosotros!

En busca de la mesa perfecta

A todos nos gusta que nos inviten a cenar a otra casa, pero no nos engañemos: organizar algo en la nuestra también tiene su punto. En esta situación, queremos tenerlo todo controlado: las comidas, la limpieza y, sobre todo, la decoración de nuestra mesa. Nunca pueden faltar los siguientes productos para lograr la perfección en la mesa.

Manteles. El mantel será, sin lugar a dudas, el protagonista de tu mesa. Una mala elección puede arruinar toda tu decoración. Por ello, te recomendamos que no escojas colores demasiado llamativos, ya que no combinan muy bien en un evento formal. Cuando no sepas cuál es el color más adecuado dentro de esta recomendación, tira siempre hacia el blanco.

Servilletas. Olvídate de las servilletas de papel en una mesa de gala y hazte con unas buenas servilletas de tela. Pueden ser sencillas y, a la vez, tener un toque especial. Plánchalas, porque con los lavados se pueden arrugar ligeramente, y sería una lástima presentarlas así. Para su colocación, déjalas siempre justo encima del plato o a un lado, pero siempre donde el invitado pueda verla con facilidad.

Cubertería. Los cubiertos deben ponerse siguiendo un estricto protocolo que, seguro, te sonará, aunque no lo hayas aplicado. Normalmente, hay dos opciones: o poner todos los cubiertos que los invitados vayan a necesitar en la mesa, o retirar los que se hayan utilizado con un plato específico y añadir los que se utilicen posteriormente. La primera opción es la más frecuente, ya que resulta más cómoda y, de esta manera, los anfitriones no tendrán que estar levantándose todo el tiempo; sin embargo, si no dispones de mucho espacio en la mesa, la segunda opción es perfecta. Los cubiertos de plata o dorados son ideales para una mesa de gala; eso sí, no importa cómo sean, siempre y cuando combinen bien con la vajilla.

Vajilla. La porcelana blanca es la estrella de una mesa de gala. Son sencillas, pero sofisticadas. Cuando tu mantel sea blanco, para no saturar la mesa de este color, puedes conseguir una vajilla de porcelana con pequeños detalles dorados; los elementos decorativos también le darían un toque de color a la mesa (desde las servilletas hasta el propio centro).

Cristalería. Habrá que poner en la mesa tantas copas como bebidas se sirvan durante la comida o cena. Las copas también siguen un orden: de izquierda a derecha, primero colocaremos la copa para el agua, después la del vino rojo, y, por último, la tercera, la del vino blanco. Las copas de champán o cava irán detrás de estas tres.

Además de los propios objetos, ten en cuenta otros aspectos. Los comensales deberían mantener una distancia de unos 50 o 60 centímetros para que no sientan su espacio personal invadido. En cuanto al menú, no te la juegues y ve a los clásicos: entrantes ligeros, primer plato, segundo plato y postre. Si tu evento es por la noche, la cena será más ligera y bastará con un entrante y un pescado. Los vinos también tienen que estar perfectamente seleccionados: el pescado marida muy bien con el vino blanco, la carne con el tinto, y los postres con cavas o champán.

Accesorios decorativos para la mesa 

Los accesorios son el toque final para una mesa y un menú que han tenido en cuenta todas nuestras consideraciones. Salvamanteles de calidad, servilleteros a la última, centros de mesa con flores como eucalipto, flores amarillas secas o velas blancas en bonitos candelabros de oro o plata. Una mesa, en definitiva, fresca y elegante. Inigualable.

Un menú especial para el evento 

Si tienes una mesa de gala, también hay que contar con un menú de gala especial para la ocasión. Intenta hacer un menú cerrado con un entrante, primer plato, segundo y postre. En el caso de que sea cena intenta que los platos sean mucho más ligeros, por ejemplo en lugar de poner carne, mejor opta por pescado. Lo mismo con el postre. Lo ideal es que puedas hacer un postre ligero como una deliciosa tarta de yogur, y que así tus invitados puedan disfrutarla y no sentirse tan pesados durante la velada.  

Ahora ya no tienes excusa para que tu mesa esté perfecta a la próxima. Esperamos que hayas tomado nota de todos estos consejos. Bon apetit.