pared blanca hecha de frisos

Más allá de la pintura, del papel pintado o de los cuadros y espejos, hay otro elemento decorativo que ayuda a vestir las paredes y darles riqueza visual: los frisos. Pueden tener tamaño de arrimadero o de paneles que revisten toda la pared. En cuanto al material, los puedes elegir de madera, de yeso, sintéticos, de papel pintado o alicatados. Y te preguntarás: ¿por qué es una buena idea apostar por un friso en casa? Porque los frisos aportan estilo, calidez y protección, y todo, de forma fácil y económica. ¡Somos fans de los frisos!    

¿Qué tipos de frisos hay?  

  • Madera: los frisos de madera añaden calidez y elegancia a tu casa. Puedes revestir con ellos desde el recibidor hasta el dormitorio. De lamas verticales son los más habituales. Pueden ser de madera natural o bien de DM, que es un aglomerado elaborado con fibras de madera aglutinadas con resinas sintéticas mediante fuerte presión y calor hasta conseguir una masa densa y resistente. Si los eliges de madera natural, elígelos con certificación PEFC, es decir, de madera que provenga de bosques sostenibles. ¿El color? Blanco es un clásico que queda bien con todos los estilos y con acabado decapado encaja en casas de estilo desde vintage a rústico o marinero. 
  • Yeso: son frisos con relieves que crean cuarterones por ejemplo. Pintados de blanco son ideales para las paredes de casas de estilo clásico. Los en colores intensos y sobrios como el gris plomo, quedan bien en casas actuales y sofisticadas. Por su estilo clásico-vintage son ideales para combinar con papel pintado. El efecto es elegante y crea espacios envolventes y abrigados. 
  • Pintados: puedes crear frisos con altura de arrimadero utilizando solo pintura y rematando el final con un listón o una moldura de yeso. Un buen consejo es que la pintura sea lavable para poder mantener la pared limpia pasando un simple paño humedecido con agua. Si el friso se encuentra en un baño o una cocina, que la pintura sea antihumedad también será importante para mantenerla en buen estado el mayor tiempo posible.  
  • Texturados: es un tipo de friso especialmente cálido. Ideal para todos los espacios que no se encuentren en zonas húmedas. De tela o fibras como la rafia crean ambientes muy acogedores y vestidos a la vez que protegen las paredes, pero son frisos más delicados en cuanto a la suciedad. 
  • Sintéticos: vinílicos que imitan los textiles, como el bolón, son frisos ideales si te gusta el efecto texturado de las telas pero buscas tranquilidad en cuanto a la limpieza. También los hay de PVC imitando los materiales más variados. 
  • Alicatados: son frisos ideales para zonas húmedas como baños, cocinas o galerías. Fáciles de limpiar, protegen las paredes del agua y las rozaduras. 

¿Dónde se pueden colocar? 

  • Recibidores: los frisos son ideales para revestir las paredes del recibidor, así se da calidez a la entrada de casa. Por otro lado, se protegen la paredes de las habituales rozaduras que se hacen por colgar chaquetas o por dejar bolsos y objetos sobre aparadores o bancos.  
  • Dormitorio: los frisos son perfectos para crear cabeceros. No hace falta revestir toda la habitación con ellos. Colocados solo en la pared en la que se apoya la cama, harán que la habitación se vea mucho más “acabada”, aportarán calidez a la zona de descanso y protegerán también la pared de rozaduras. 
  • Habitaciones infantiles: es donde los frisos son especialmente recomendables, sobre todo alrededor de las camas y en la pared en la que se apoyan los escritorios, porque suelen quedar muy rozadas por los pies. 
  • Baños y cocinas: los frisos alicatados, combinados con pintura, ayudan a proteger las paredes de la humedad y la suciedad. Además, crean estancias más ligeras ya que el hecho de no alicatar hasta el techo hace que los espacios parezcan menos abigarrados.  
  • Oficina: es una buenísima idea ya que protege la pared tanto de las rozaduras de las sillas como de posibles salpicaduras de líquidos o comida. 

Nuestro consejo: los frisos también pueden servir para delimitar áreas concretas. Por ejemplo, la zona del office del resto de la cocina o la zona de comedor del resto del salón.  

¿Qué altura deben tener los frisos para las paredes?  

En general, un friso, cuando está concebido como un arrimadero y no quieres que revista toda la pared, debe tener unos 90 cm de alto u ocupar un tercio de la pared respecto del suelo. Pero también existen otras opciones ultradecorativas de frisos más altos. Son los que ocupan 2/3 de la pared respecto del suelo, o lo que es lo mismo, que miden unos 160 u 180 cm de alto. Son frisos elegantísimos que quedan perfectos en pisos de aire antiguo y que suelen estar hechos con placas de yeso con molduras que imitan las antiguas boisseries

Optar por revestir las paredes de tu casa con frisos es una grandísima idea. Te costará poco tiempo y poco dinero, aparte de ser un bricolaje sencillo que puedes hacer con tus propias manos. ¿Te animas con ellos?  

Complementa los frisos con decoración al estilo clásico: