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Catedral de Brasilia

Oscar Niemeyer, uno de los nombres más importantes de la arquitectura moderna latinoamericana, la recta no le interesaba en absoluto. Su legado de 600 obras colosales es una oda a la curva. Él mismo dijo: «No es la línea recta la que me atrae, dura, inflexible, creada por el hombre. La que me atrae es la curva libre y sensual. La curva que encuentro en las montañas de mi país, en la sinuosidad de sus ríos, en las nubes del cielo y en las olas del mar. De curvas está hecho el universo, el universo curvo de Einstein». Y con esta filosofía levantó alguno de los edificios más espectaculares del mundo. Viajemos por el sinuoso mundo del gran arquitecto brasileño Oscar Niemeyer. 

Un hombre del Renacimiento

Oscar Soares Filho Niemeyer nació en Río de Janeiro en 1907 y vivió nada más y nada menos que 104 años. Una larga vida dedicada a construir algunas de las más bellas obras arquitectónicas del mundo, obras en las que condensaba su pasión por la Naturaleza, pero también por el Arte y por la Lucha por un mundo mejor. Y es que Oscar Niemeyer podía considerarse un hombre del Renacimiento: era un gran humanista con fuertes convicciones políticas de izquierdas, un lector erudito, un escritor prolífico y un hombre que amaba todas las formas del arte contemporáneo, además de ser un maestro en las artes gráficas, la arquitectura y la ingeniería.  

La más grande de las obras de Niemeyer

Con 21 años, tras casarse con Annita Baldo, entró a trabajar en el taller de tipografía de su padre. Un año más tarde, en 1929, se matriculó en la Escuela de Bellas Artes de Río de Janeiro y en 1932, comenzó su carrera profesional en el estudio de arquitectura de Lucio Costa y Carlos Leáo. En 1934, obtenía el título de ingeniero arquitecto y en 1936, ya recibió el encargo de diseñar el Ministerio de Educación y Sanidad de Río de Janeiro.

Pero el mayor reto al que se enfrentó en su país fue otro: diseñar y construir la ciudad de Brasilia. Lo hizo junto a Lucio Costa. Era el año 1956. Lucio se encargó de diseñar el plano de la que sería la nueva capital de Brasil y Oscar Niemeyer creó los edificios más emblemáticos, entre ellos: la Plaza de los Tres Poderes con un edificio para la Corte Suprema Federal, el Congreso Nacional y el Ministerio de Justicia, todos monumentales; la Catedral, con su forma de corona, y el Palacio de Alvorada, la residencia del presidente. Sin ninguna duda, la ciudad de Brasilia es la más espectacular de las obras de Oscar Niemeyer

El Centro Niemeyer, su único legado en España

La ciudad asturiana de Avilés tiene la gran suerte de contar desde el 2011 con la única obra que el genial arquitecto Oscar Niemeyer hizo en España. Se trata del Centro Cultural Internacional Oscar Niemeyer, también conocido como Centro Niemeyer, un complejo dedicado al arte, la cultura y la paz. Su programación cultural abarca desde conciertos hasta cine, teatro, danza, exposiciones o conferencias. ¿Cómo llegó Oscar Niemeyer a trabajar en Avilés? El arquitecto recibió en 1989 el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, conoció la ciudad y años más tarde le dio este gran proyecto. 

El Centro Niemeyer cuenta con cinco espacios independientes:  

  • La plaza abierta, donde se programan actividades culturales y lúdicas. 
  • El auditorio con capacidad para 1.100 espectadores. 
  • La cúpula, un espacio de unos 4.000 m2 pensado para exposiciones. 
  • La torre, que sirve de mirador sobre la ciudad y la ría. 
  • El edificio polivalente, que alberga un cine y salas para reuniones, conferencias y ensayos. 

4 magníficas obras de Oscar Niemeyer

A parte del Centro Niemeyer y los esculturales edificios de la ciudad de Brasilia, el arquitecto brasileño nos ha dejado un legado sensacional. Estas son algunas de las grandes obras de Oscar Niemeyer que nos fascinan:  

  1. La Sede de las Naciones Unidas (1949-1952), en Nueva York, Estados Unidos. En esta obra, Niemeyer trabajó en un consejo formado por arquitectos y diseñadores de todo el mundo como N. D. Bassov, de la Unión Soviética; Liang Ssu-cheng, de China; Sven Markelius, de Suecia, o Le Corbusier, de Francia. 
  2. El Museo Oscar Niemeyer (2001-2002), en Curitiba, Brasil. Por su grandiosidad y belleza, hoy representa una institución cultural con proyección nacional e internacional. Su forma, que pretende asemejarse a un pino de Paraná, el estado en el que se encuentra Curitiba, se ha reinterpretado como un ojo por la población, hasta el punto que el Museo Oscar Niemeyer también es conocido como el Museo del Ojo. 
  3. Museo de Arte Contemporáneo de Niterói (1991-1996). Con su forma futurista, está considerado una de las siete maravillas del mundo en museos. De forma circular, tiene 50 m de diámetro y una altura de 16 m. Como si fuese una flor, el círculo está soportado por un tallo de 5 m que parece brotar de la laguna en la que se encuentra. 
  4. Palacio del Capanema – Ministerio de Educación y Cultura (MEC) (1936-1945), en Río de Janeiro, Brasil. Es un edificio con forma de barra horizontal cruzada por una hoja vertical, considerado la piedra angular de la arquitectura moderna brasileña, y en el que Niemeyer trabajó junto a Le Corbusier, Lucio Costa, Allfonso Eduardo Reidy, Carlos León, Jorge Moreira y Ernani Vasconcellos. 

Oscar Niemeyer murió el 5 de diciembre de 2012 pero hasta el final de su vida estuvo estrechamente vinculado a su trabajo, inaugurando en el 2002 el Museo Oscar Niemeyer. Cinco años más tarde, se multiplicaron los homenajes a su persona en Brasil con motivo del centenario de su nacimiento, un centenario al que llegó con proyectos maravillosos en marcha como el citado Centro Niemeyer, de Avilés.