Exterior casa ibicenca blanca

Ibiza es sinónimo de verano, de playas maravillosas, de disfrute absoluto. Y sus casas, también. Blancas y llenas de luz, son un paisaje único que invita a la slow life. El estilo ibicenco tiene varias caras: una más tradicional, vinculada con el campo; otra más hippy, donde el eclecticismo y el cruce de culturas se mezclan sabiamente, y una última más vanguardista, donde el minimalismo y un boho tamizado por un estilo moderno y contemporáneo, crea espacios diáfanos y muy personales. Son los dos últimos los estilos que mejor encajan en un chalet ibicenco. ¿Quieres saber cómo conseguirlos? ¡Vamos a ello! 

Los must de la arquitectura del chalet ibicenco

La arquitectura ibicenca regala un paisaje sembrado de chalets con la típica forma de cubo blanco. Las paredes y techos rectos son un clásico del chalet ibicenco, al igual que los porches con techos envigados o de caña. El sol aprieta en las islas mediterráneas, por lo que los porches ibicencos son tan imprescindibles en las casas de campo como los espacios interiores amplios y bien ventilados.

Las puertas, en el interior, a menudo desaparecen para convertirse en pasos –a veces en forma de arco– que comunican los distintos espacios haciendo que se perciban mucho más amplios de lo que realmente son. También es frecuente que las puertas queden sustituidas por cortinas ligeras que dan intimidad a las estancias cuando es necesario, a la vez que permiten que el aire circule para refrescar los ambientes.

Por otro lado, el chalet ibicenco contemporáneo también cuenta con grandes ventanales que conectan con el exterior, porque la naturaleza siempre está presente en el estilo ibicenco, tanto alrededor de las casas como en el interior a través de los materiales utilizados. Y, respecto al suelo, suele estar revestido de hormigón o microcemento, que crea superficies continuas que agrandan los ambientes.

Interiores luminosos y naturales

La linealidad y la luminosidad que respiran los exteriores se traducen en el interior en sencillez decorativa y una búsqueda incansable de la luz y la calidez del sol. ¿Cómo se consigue? Aquí van las claves decorativas que pueden lograrlo:

Busca la luz: sigue con el color blanco en el interior. Para paredes, pero también para piezas como sofás, butacas o cortinas.

Que no falte la madera: el estilo de chalet ibicenco moderno apuesta por maderas claras, naturales, a veces en bruto. Y hoy, con toques de rejilla vienesa, que se lleva y crea mobiliario muy fresco que encaja muy bien en este tipo de ambientes.

Más bambú: también el bambú, como la madera, puede ser un material ideal para decorar el interior de tu chalet, pero, sobre todo, lo es para darle calidez, frescura y un toque zen a tu porche ibicenco.

• Muebles exóticos: piezas de la Índia, de Marruecos, de Bali… África y Oriente tienen cabida en la decoración de los chalets ibicencos, pero sin abigarrarlos.

Piezas Mid Century: ¿creías que un chalet ibicenco solo estaba decorado a base de muebles exóticos? Prueba con añadir alguna pieza más minimalista y funcional de diseño escandinavo, y verás qué toque de frescura, elegancia y modernidad consigues dar a los espacios.

Un mundo de palets: los chalets ibicencos más hippies siempre deben contar con ellos para montar sofás de interior o de exterior a modo de chill out, mesitas auxiliares con ruedas para poder moverlas de aquí para allá e incluso tumbonas para tomar el sol o relajarse en un porche o patio ibicenco.

Más y más fibras vegetales: para muebles, para alfombras, para decoración de pared… Las piezas hechas con fibras vegetales no pueden faltar ni el interior ni en el exterior de los chalets ibicencos. Puedes elegir entre algas marinas, ratán, sisal, yute, esparto… Crean espacios cálidos y frescos a la vez, por lo que son ideales en lugares tan blancos como las casas de la isla pitiusa.

¡Textiles naturales! Algodón y lino son las estrellas de la deco del chalet ibicenco. ¿Los colores? Blanco, azul, pero también verde agua y rosa coral. Y para los chalets de aire más minimalista: gris azulado, un clásico que nunca falla.

El porche ibicenco: belleza y placer

El porche del chalet ibicenco invita a vivir en el exterior. Hay tantos espacios como los metros permiten: un rincón para disfrutar de la buena mesa, otro para relajarse rodeado de cojines o en una tumbona junto a la piscina.

La cal blanca vuelve a estar presente en los revestimientos, pero también la piedra seca típica de la isla y la madera de savina, envejecida pero tan bella. Sea cual sea la estructura del porche ibicenco, es el espacio ideal para pasar las tardes y noches de verano. Y para ello, necesitamos el mejor mobiliario y los detalles y complementos adecuados.  

  1. Salón exterior

    Una estructura baja y de obra puede convertirse en el mejor sofá de exterior añadiéndole unas colchonetas y unos cojines cómodos. Pero también puedes optar por un sofá de fibras o de madera y fibra vienesa para un estilo más elegante y actual.

  2. Comedor de exterior

    La mesa, alargada y de madera, es un must. Si la acompañas de bancos, ganarás plazas de asiento. Si no, apuesta por sillas butaca también de madera, fibras o de madera y rejilla vienesa. Ideales para pasar largas horas de sobremesa por su gran comodidad.

  3. Iluminación

    Lámparas de fibras vegetales colgantes para iluminar la mesa de comedor, farolillos y guirnaldas de luz, son ideales para un porche ibicenco.

  4. Plantas

    Que no te falten aromáticas, hinojo, rosa de Jara o buganvillas, y si tienes jardín, árboles como algarrobos, higueras, olivos, almendros, pino, savina o enebro.

¿Sueñas ya con tu chalet ibicenco? Pues te invitamos a descubrir junto a Westwing más sobre las casas ibicencas, y así transformar tu espacio en un verdadero oasis veraniego. ¡Feliz decoración!

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