jardin zen

Los jardines zen están en auge. Vivimos en una sociedad estresada, con sobredosis de información y estímulos por todas partes. Así que el placer de llegar a casa y sentir que estás en tu lugar en el mundo, no tiene precio. Si cuentas con un jardín, valora recrear un ambiente zen, donde relajarte, meditar, dedicarte a la contemplación… Si te preguntas cómo, aquí hallarás respuestas.

Cómo diseñar un jardín zen

Los exteriores de estilo zen o japonés nos transportan al lejano Oriente. Se caracterizan por ser ambientes serenos que pueden definirse por la sencillez y equilibrio. Recuerda estas palabras, porque son las claves de un jardín zen casero.

  1. El clásico jardín japonés huye del exceso. Su principal objetivo es recrear la belleza de los paisajes nipones, marcados por valles, lagos y montañas rocosas. De ahí la importancia de que tenga tres elementos básicos: arena, rocas y grava.
  2. Equilibrio en su composición: en un jardín zen exterior debe haber juego de sombras y volúmenes, sobriedad de líneas y una cantidad moderada de vegetación. Este tipo de jardines encajan en casas de estilo contemporáneo y minimalistas.
  3. El tamaño NO importa. Este tipo de jardines no dependen de la cantidad de metros cuadrados que tengan. De hecho, un jardín zen pequeño puede adaptarse mejor a este estilo paisajístico que los jardines grandes.
  4. Define zonas: establece límites en tu jardín zen para definir las diferentes áreas de acción que se llevarán a cabo en él. Puedes dejar algunos rincones para crear zonas de estar con muebles de exterior.
  5. Delimita el lugar en el que vas a poner la arena. Puedes marcar el perímetro con madera o con piedras, para evitar que la arena se salga de su sitio. A continuación, cubre el suelo con una malla antimaleza, para evitar que crezcan malas hierbas que rompan la armonía.

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Paisajismo: clave en los jardines zen

  1. Con un rastrillo, crea ondulaciones y curvas sinuosas que evoquen las olas del mar. Podrás modificar los dibujos sobre la arena tantas veces quieras. Este efecto hará que todo fluya.
  2. Otros elementos imprescindibles en un jardín zen son las rocas, la grava, el musgo y la hierba. Con ellos, aportarás dinamismo al paisaje.
  3. Evita la simetría, poniendo, por ejemplo, grupos de rocas de número impar.
  4. También puedes sumar troncos y piezas de madera, hacer senderos simples y, si te cabe, poner un estanque.
  5. Selección de plantas para un jardín zen: como no habrá muchas plantas, tendrás que elegir muy bien las especies y sus colores para transmitir armonía. Las tonalidades más adecuadas para un jardín zen japonés son: blanco, negro, grises, marrones y, como no, verdes.
  6. Escoge plantas fáciles de mantener, como el bambú, el musgo, los helechos, el cerezo, el arce rojo o los bellos bonsáis.
  7. Un jardín zen sostenible: recurre a especies que no requieran mucha agua de riego. Si añades alguna fuente, la brisa hará que se refresque la vivienda del modo más natural, mejorando el confort térmico.

Los 7 detalles extra para completar tu jardín zen

  1. La iluminación te ayudará a crear esa atmósfera tan agradable de los jardines zen. Los básicos en este sentido serán luces led, velas y farolillos. La clave: una iluminación siempre indirecta y tenue.
  2. Aunque este tipo de jardines se asocian al lejano Oriente, hay especies que se adaptan a cualquier zona de España. Mezcla bambúes con gramíneas ornamentales, como el Ophiopogon japonicus, Stipa tenuissima, festuca, Carex morrowii, combinadas con otras herbáceas de porte elegante, como las hostas o las fresitas silvestres.
  3. ¿Quieres un jardín zen con matices mediterráneos? Un olivo podado según la técnica japonesa, combinado con núcleos de tomillo o festucas, piedras naturales y Equisetum hyemale será el combo ideal.
  4. Sitúa los elementos de vegetación alrededor de plataformas de madera. Estas pueden ser la base para zonas de estar en el exterior, como un comedor o rincón de lectura.
  5. En un jardín zen pequeño, te aconsejamos crear cambios de nivel, para aprovechar al máximo el espacio.
  6. Prueba con una estética conocida como ararekoboshi, que significa “piedras de granizo dispersas”. Consiste en disponer piedras pequeñas de manera irregular. Las piedras verticales se usan para representar árboles, mientras que las piedras planas y horizontales simbolizan el agua, y las piedras arqueadas el fuego.
  7.  Pequeños puentes y fuentes son otros elementos ornamentales típicos de un jardín zen. El sonido del agua cayendo en cascada invita a la meditación. Un estanque con peces koi dará color.

Si no tienes un gran jardín ni terraza, sino que tu exterior es un pequeño balcón y ni eso, no tienes que renunciar a un jardín zen. La idea es crear uno en miniatura para un interior.

DIY: cómo hacer un jardín zen en miniatura

El objetivo de cualquier jardín zen es la introspección, que conectemos con nuestro interior mediante la meditación y la naturaleza. Y eso puedes hacerlo tengas el espacio que tengas. Crea tu jardín zen mini con este do it yourself:

Materiales

  • 2 bandejas cuadradas de madera (una grande y otra más pequeña)
  • 1 bote de arena blanca
  • 1 bote de piedras tipo cantos rodados
  • 1 porta incienso
  • Alguna flor tipo nenúfar o claveles de aire.

Paso a paso

  1. Pon la bandeja pequeña dentro de la grande, en una esquina.
  2. Rellena la bandeja principal con la arena blanca y la pequeña con los cantos rodados.
  3. Coloca el porta inciensos en la zona que consideres.
  4. En una esquina, pon las flores.
  5. Con un rastrillo, crea formas ondulantes sobre la arena, que emulen las olas del mar.
  6. Ya tienes tu jardín zen para poner sobre la mesa de centro, por ejemplo.

Los primeros jardines zen fueron creados hace siglos por los monjes budistas para ayudar a la meditación. Su diseño se ha ido perfeccionando con el paso de los años, pero su esencia sigue siendo la misma. Exteriores que promueven la naturalidad, la simplicidad y la austeridad. ¿Te animas a tener uno en tu casa?