Accede a las mejores marcas hasta -70%

Accede a las mejores marcas hasta -70%

una silla y un taburete blanco con decoración textil: una piel blanca, una manta gris y unos cojines pequeños

Tienes una casa pequeña pero siempre está llena de gente. Te encanta rodearte de amigos y familia y, claro, quieres darles todo el confort. ¿Cómo puedes hacerlo cuando los metros no sobran y quieres tener un asiento para cada uno? ¿Dónde puedes guardar todas las sillas que necesitas? El secreto no está en pensar solo en sillas. Disponer de algunas sillas plegables siempre es una buena idea, pero tampoco podemos tener muchas porque no es muy práctico a la hora de guardarlas. 
Cambia el chip y piensa en piezas multifunción, en asientos fácilmente “escondibles”, que puedas integrar en casa sin problema, de forma decorativa, y sobre todo, piensa en asientos que puedas dar uso en tu día a día y no solo sacarlos cuando recibas visitas. ¿Vemos qué opciones hay? Ahí van:   

Algunos trucos antes de empezar…

La estrella: los puff 

En el salón, acompañando el sofá, son la pieza ideal. En espacios pequeños, un sofá ya ocupa lo suyo, así que pensar en una butaca, es pensar en una pieza que nos va a ofrecer una sola plaza de asiento más y, en cambio, “robará” mucho espacio.  

Los puffs son la solución. ¿Por qué? Cuatro ventajas:  

  1. No tienen respaldo. Al no ser altos, visualmente no ocupan nada. 
  2. No pesan, así que son asientos ideales para moverlos donde más se necesiten en cada momento.  
  3. Pueden ser tu mesa de centro, de tal manera que estarán más que integrados en la estancia, y cuando lleguen tus invitados, se podrán transformar en ese asiento de más que necesitas.  
  4. Si son pequeños y cuadrados pueden encajar hasta cuatro puffs perfectamente bajo tu mesa de centro cuando no los necesites y estar listos para sacarlos cuando lo precises.  
  5. O pueden estar dispersos por toda la casa, porque no solo el salón agradece un puff. La habitación de los niños, por ejemplo, también. Un puff siempre es útil y es un asiento blando, más seguro para ellos que una silla con esquinas.  

Un último detalle: depende de lo grande que sea el puff, puede dar asiento a más de una persona. Ideal, ¿no?  

Bancos y banquetas  

Hay bancos mínimos que decoran el rincón más pequeño y, cuando recibes visitas, pueden convertirse en esas plazas de asiento extra que necesitas. Dale uso y estilo, por ejemplo, a tu pasillo colocando un pequeño banco. De madera clara o pintada de blanco y con patas finas no llenará nada el espacio. Piensa que con un asiento de 40 cm de profundidad tienes suficiente para proporcionar comodidad. Asegúrate de que, colocando el banco en tu pasillo (o en cualquier rincón al que ahora no des uso), dejas un paso de 90 cm; es la amplitud necesaria para pasar con modidad y sin chocar con el mobiliario. Y si quieres integrarlo mejor en el ambiente y disimular al máximo su presencia, píntalo del mismo color que la pared.  

Las banquetas también son una pieza de asiento extra que puedes tener en casa y que te quitarán de un apuro. Coloca una a los pies de la cama, por ejemplo. Te servirá en el día a día para dejar los cojines o el plaid y para hacer que tu dormitorio gane estilo y nivel decorativo, y cuando recibas visitas, tendrás un asiento extra muy práctico. 

Taburetes: el asiento comodín   

Integrarlos en casa en muy fácil porque ocupan poquísimo espacio. ¿Una forma muy chic de hacerlo que además se lleva muchísimo? Como mesas de centro. Tres taburetes pequeños de distintas medidas e incluso de distintos materiales (madera, madera y cuerda, metal y madera) crean un conjunto de mesas de centro ideales para poner juntas o bien separadas como harías con mesas auxiliares y, en un momento dado, pasan de mesa de centro a asiento sin problema. Tres mesas, tres asientos.  

¿Otra idea? ¿Y si tus mesitas de noche son taburetes que puedas reconvertir en asiento cuando recibes visitas? Más integrados, imposible. Original y práctico.  

El baño también es un espacio donde un taburete nunca viene mal. Si tienes espacio, decora tu baño con uno y tenlo presente como asiento extra. 

¿Y dónde guardamos las sillas plegables?   

Hay otras opciones además de dejarlas detrás de la puerta o entre la puerta y el armario. No es una fórmula muy decorativa y, además, son engorrosas de sacar y el espacio se llena de polvo. ¿Solución? Aquí van algunas: 

  • Instalar unos colgadores en la pared que permitan colgarlas en un rincón sin uso. Quedarán ordenadas y se podrá limpiar debajo de ellas. 
  • Utilizar el espacio de una cama canapé o un cajón bajo una cama para guardarlas y tenerlas a mano cuando se necesiten.
  • Que sean decorativas y podamos crear un rincón con ellas en el balcón. No será necesario ocultarlas, no ocuparán espacio dentro de casa y crearán un exterior mucho más confortable y bonito a la vista incluso desde el interior.  

Y una última buena noticia: no te preocupes si tus asientos extra son de distintos estilos o colores. Se llevan los espacios eclécticos con mezcla de materiales y tendencias decorativas. Tendrás una casa mucho más alegre y personal, y sobre todo, con asientos de sobra, integrados a la perfección en el ambiente, y preparados para recibir.