Salón con un espejo y suelo flotante

Hay muchos sistemas para no pasar frío en casa. La calefacción centralizada es una de las más habituales. Este tipo de calefacción funciona a través de los clásicos radiadores, pero no son las únicas opciones que podemos encontrar. En los últimos años se ha popularizado la calefacción por suelo radiante. Pero, ¿en qué consiste este tipo de calefacción sostenible? ¿Realmente merece la pena? En Westwing, te damos algunos consejos sobre el suelo radiante.  

¿Qué es el suelo radiante?  

Es el sistema más eficiente y económico para dar calefacción a la casa. La opción más habitual utiliza tuberías por la que circula agua caliente a baja temperatura colocada bajo el pavimento. Se conectan estas tuberías a una caldera o una bomba de calor, aunque también existen otros sistemas que emplean resistencias eléctricas, más sencillos de instalar, aunque no tan eficientes.  

Cómo funciona el suelo radiante  

Se llama suelo radiante porque transmite la energía por radiación sobre el cuerpo, sin necesidad de calentar o enfriar el aire de la habitación. Es una forma rápida de que toda la casa cuente con una temperatura óptima. Además, no solo sirve de calefacción, sino que en verano puede funcionar para refrescar el ambiente si se hace circular el agua fría por su interior.  

¿Cuánto cuesta instalar el suelo radiante? 

La instalación del suelo radiante, podemos decir a modo orientativo que puede costar entre 45 y 80€/m2 (siendo estos precios de partida, sin extras que optimicen el sistema, pero con la mano de obra incluida). 

¿Se puede poner suelo radiante eléctrico? 

La respuesta es sí. Hay versiones eléctricas de suelos radiantes. Son algo más sencillas de colocar. Consiste en añadir unas láminas con una resistencia muy fácil de colocar bajo los suelos flotantes. Luego, simplemente van colocadas a una toma de corriente. Aunque es cierto, que cuentan con un menor rendimiento, por lo que se recomiendan, sobre todo, para espacios de un máximo de 30m2. 

¿Qué tipo de suelo se debe poner? 

Los tipos de suelos que vayamos a elegir condicionarán el funcionamiento del suelo radiante. Si optamos por suelos de mármolsuelos de barro o de cerámica, lo más probable es que la casa se caliente antes. También es cierto que desde el momento en el que apaguemos la calefacción, se irá el calor del suelo. Si optamos por suelos de parquet, y la instalación está bien calculada, la inercia térmica aumentará. Esto significa que, si añadimos madera o moqueta y encendemos la calefacción, el calor tardará más en llegar, pero también más en marcharse.  

Tipos de suelos  

Azulejos y piedra 

El mejor tipo de suelo para usar con calefacción son las baldosas y la piedra. Ambos materiales tienen una alta conductividad térmica, lo que quiere decir que transfieren el calor rápidamente por el piso. 

Suelos de madera 

Los suelos de madera son bastante idóneos para la calefacción por suelo radiante. Cuanto más denso y más delgado es la madera, mejor conduce el calor, y por lo general, más adecuada será para este tipo de calefacción. El parquet se puede usar, sin problema, con suelo radiante, ya que funciona bien con los cambios de temperatura del suelo. Eso sí, entre menos densa sea la madera mejor para que no bloquee el calor. Como norma general, en los suelos de madera, la temperatura del suelo radiante no debe exceder los 27 grados de temperatura.  

Suelos laminados  

Este suelo simula la madera y ofrece un acabado perfecto si lo que buscamos es un material resistente a manchas y arañazos. Es fácil de instalar y también algo más económico que la madera. La mayoría ya sirven para suelo radiante, aunque te aconsejamos que siempre preguntes antes al fabricante.  

Suelos de vinilo 

Se pueden usar también de forma segura con calefacción. El vinilo se calienta y se enfría rápidamente. Los suelos de vinilo están sujetos a una restricción de temperatura, lo que limita la salida de calor. No se recomienda instalar en áreas de alta pérdida de calor.  

Suelos de goma 

El caucho se puede utilizar con calefacción por suelo radiante. El suelo de caucho es muy buen conductor, lo que hace que se caliente más rápido.  

¿Hace falta hacer obra para instalar el suelo radiante? 

Sí. El suelo radiante es algo costoso de instalar, ya que va por debajo del suelo. Hay que levantar, por tanto, el suelo y colocar un panel aislante sobre el suelo de la vivienda en el que irán las tuberías. Luego se cubre con mortero que funcionará posteriormente como acumulador de calor, y posteriormente tendremos que instalar el nuevo pavimento.  

¿Qué pasa si se estropea el suelo radiante? 

Aunque la calefacción esté oculta hay que revisarla. Es importante instalar un producto fiable para que nos ahorre problemas futuros y nos ofrezcan garantía. Por lo demás, debemos hacer un mantenimiento preventivo al inicio de cada temporada para comprobar que todo vaya como debe, nos evitará molestos imprevistos.  

Ventajas del suelo radiante  

  • No ocupa espacio. Con el suelo radiante no tendremos que acudir a los clásicos radiadores que normalmente sí ocupan espacio.  
  • Reparto regular. Con el suelo radiante el calor se reparte de forma uniforme por toda la casa. Eso sí, aunque el espacio sea grande, para estancias como el baño o el dormitorio con un radiador, es suficiente. También no suele ser necesario añadir calefacción en los suelos de la cocina. Al final, estos son espacios donde estamos de paso y, por tanto, no merece la pena hacer una instalación de suelo radiante.  
  • Económico. Es la opción más eficiente y económica. En estancias de unos 70m2, el suelo radiante suele costar unos 65 €/m2 con mano de obra incluida.  

¿Aún no tienes suelo radiante en tu casa?