exterior de casa blanca estilo ibicenco

Hay estilos constructivos con una personalidad que los hace únicos. El estilo ibicenco es uno de ellos. La arquitectura ibicenca no se confunde con ninguna otra. Aunque puede tener puntos en común con otros diseños constructivos del Mediterráneo, como las casas de las islas griegas o del sur de Italia, pero, si te fijas, tiene sus propias características. Hagamos un repaso de las claves de la arquitectura ibicenca. ¡Bienvenidos a los secretos de las casas de la isla pitiusa!   

Un poco de historia… fenicia

Los cartagineses levantaron la ciudad de Ibiza 500 años A.C. pero no fueron los primeros en establecerse en la isla. Gracias a los descubrimientos arqueológicos, se sabe que los fenicios fueron los “inventores” de la arquitectura ibicenca tal y como la conocemos hoy. Es un tipo de edificación propia del Neolítico del Próximo Oriente, de uso agrícola, preparada para soportar las condiciones climáticas de la zona y también para defenderse de los continuos saqueos. Este tipo de arquitectura de las casas ibicencas se mantuvo intacta durante mucho tiempo debido al aislamiento que sufrió la isla, y por ello, también, la casa payesa ibicenca es distinta a la de Mallorca o Menorca, mucho más parecida a la masía catalana.

Cubos blancos sencillos y funcionales

Ibiza está sembrada de cubos blancos que ofrecen a la isla pitiusa un paisaje muy particular. La casa payesa ibicenca tradicional dispone de muros gruesos y ventanas pequeñas. Le caracteriza un techo horizontal sustentado por vigas de madera vistas.

Derivando de la idea de proteger la casa de los muchos asaltos que sufría la isla, en la arquitectura ibicenca tradicional se iban agregando cubos adicionales a la casa según la familia crecía. El cubo original –llamado porxo–, marcaba donde comenzaba el contacto con el exterior. Justo delante del porxo, se levanta un muro bajo creando un pequeño patio frente a la casa para hacer un huerto. La casa payesa, además, cuenta con construcciones cercanas para montar en ellas corrales, establos, hornos o molinos de aceite.

Materiales naturales: el alma de la casa payesa

Además de ser única, sencilla y fresca, la casa payesa está siempre en conexión con lo que le rodea. Su construcción es una gran aliada de la naturaleza.

La arquitectura ibicenca tradicional usa los materiales de construcción que le ofrece la naturaleza:

  • Piedra seca: con ella, y con argamasa, se construyen los muros de las casas, que tienen casi un metro de ancho. La mayoría de paredes se encalan, pero también las hay que no se rebozan. Con piedra se creaban muros que a veces eran más anchos en la parte inferior de la casa que en la superior para cumplir, también, con la función defensiva.
  • Madera de sabina –un árbol típico de la zona– para el envigado.
  • Arcilla, plantas marinas y ceniza: se utilizaban capas de estos tres materiales en el techo para aislarlo e impermeabilizarlo.
  • Cal: el color blanco del exterior tenía la función de reflejar la luz del sol y evitar el recalentamiento del edificio en verano.

Materiales perfectos para la bioconstrucción

Realmente, la arquitectura ibicenca es una lección de bioconstrucción. Como hemos visto, las casas payesas se construían utilizando los materiales naturales que encontraban a su alrededor y se situaban siempre en las laderas de las colinas para evitar la humedad y protegerse de los vientos del norte. Orientando siempre la entrada de la casa hacia el sur, se conseguía tener siempre sol. Y los muros, al ser anchos, la aislaban del frío en invierno y del calor excesivo en verano, además de darle mayor estabilidad a la construcción. Las ventanas, más pequeñas fuera y más anchas dentro, y sin cristales, servían para resguardar el interior del sol en verano, pero también para defender la casa payesa de cualquier ataque.

Trae a tu casa la arquitectura ibicenca

Hoy en día el estilo ibicenco mantiene la estructura con cubos y su característica cal blanca. Utilizando cristales y amplios ventanales podrás conectar la maravillosa naturaleza al interior de tu casa, inundando de luz y ampliando los espacios. Elementos azules, blancos y colores neutros son la clave para crear la sencilla y relajada vibra de la casa ibicenca.

Por supuesto, los materiales locales siguen siendo los protagonistas en la construcción y tanto el exterior como el interior es austero y diáfano: no hay elementos ornamentales excesivos y los muebles son o bien de madera o bien están hechos de obra y también encalados.

Claramente, la sencillez y la funcionalidad son las máximas de la arquitectura ibicenca, y en ellas radica su belleza.  

Inspírate a convertir tu espacio con sencillez ibicenca