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Libros abiertos puestos uno junto a otro para formar un camino sobre un jardín con hojas

El 23 de abril es mucho más que el Día de Sant Jordi. En Cataluña,  es uno de los días más especiales en el calendario de fiestas, cuando las librerías inundan las calles de libros y las floristerías hacen de la rosa la flor estrella. Ambos, libros y rosas, son el símbolo del amor, como un San Valentín que cambiara el frío mes de febrero por el primaveral mes de abril. Pero… ¿de dónde sale esta maravillosa tradición? Aquí te lo contamos.  

La leyenda detrás de la rosa de Sant Jordi 

La leyenda cuenta que en Montblanc, en Tarragona, un dragón tenía atemorizada a la población y devoraba todo lo que encontraba a su paso, personas y animales. El pueblo, para contenerlo, decidió ir eligiendo por sorteo el habitante al que el dragón podría devorar y sorteo a sorteo, le llegó el turno a la hija del rey. El dragón se acercó a ella y cuando estaba a punto de caer en sus fauces, el caballero Jordi apareció, se enfrentó a la bestia y logró matarla salvando a la princesa. De la sangre derramada nació un rosal de flores rojas, motivo que dió lugar a la rosa de Sant Jordi. Y la leyenda quedó escrita para que fuera pasando de padres a hijos eternamente. 

Tres pilas de libros antiguos amontonados

¿Y por qué celebramos el Día del libro el 23 de abril? 

Parece ser que la historia real iba por otros derroteros… No había dragones, ni princesas, ni rosales que surgieran de la sangre. La historia de Sant Jordi cuenta cómo este trabajaba como caballero bajo las órdenes del emperador Diocleciano y se negó a seguir la orden de perseguir a los cristianos, por lo que fue martirizado y decapitado justo el 23 de abril. Se convirtió en un mártir y su culto se extendió durante la Edad Media.  

En 1456, Sant Jordi se convirtió en el patrón de Cataluña y con el movimiento político y cultural de la Renaixença, en el siglo XIX, se instauró la fiesta cultural del Día de Sant Jordi. Explica la historia, además, que en el siglo XV ya se organizaba en Barcelona una feria de rosas con motivo de Sant Jordi. A ella, acudían sobre todo parejas y se cree que quizás este es el origen de convertir el 23 de abril en el día de la rosa de Sant Jordi. 

En cuanto a que el día de Sant Jordi se conozca también como el Día del libro, se debe a que en 1929, con motivo de la Exposición Internacional de Barcelona, los libreros de la ciudad decidieron salir a la calle con paradas en las que mostrar sus novedades y fomentar la lectura. Y la iniciativa tuvo tanto éxito que se quiso repetir año tras año, y para ello se eligió una fecha con mucho sentido literario: el 23 de abril, día en que murieron dos de los grandes nombres de la literatura universal, William Shakespeare y Miguel de Cervantes. 

5 claves para disfrutar del día de Sant Jordi  

  1. Si eres de los que disfruta con la lectura y te consideras algo groupie, no puedes perderte el centro de las grandes ciudades de Cataluña, donde puedes celebrar el Día del libro consiguiendo que tu autor favorito te firme un ejemplar. Eso sí, hay que armarse de paciencia porque las colas suelen ser muy importantes. Con tiempo, y a través de una sencilla búsqueda por internet, podrás encontrar en qué lugar y a qué hora estará tu autor favorito firmando libros. 
  2. En cambio, si lo tuyo no son las multitudes, lo suyo es pasearse por los barrios periféricos, puesto que en todas partes hay paradas que te ofrecen desde los bestsellers del momento hasta libros que seguro pueden sorprenderte. Y si tienes niños pequeños, es el mejor lugar para pasear con ellos y que se les despierte el gusto por la lectura ya que también el día de Sant Jordi es el día del libro infantil y pueden encontrar mil cuentos fabulosos. 
  3. Pasear entre paradas de libros, te hará toparte con paradas de rosas para celebrar también el día de la rosa de Sant Jordi.  
  4. Pero no solo de libros y rosas va el día de Sant Jordi. El 23 de abril es una fiesta cultural en la que muchos de los espacios más importantes del país abren sus puertas a la ciudadanía. Aprovecha para visitar aquellos lugares que siempre habías querido ver y nunca habías tenido tiempo: museos, consistorios, catedrales… 
  5. Por último, no te pierdas algunas de las delicias que el día de Sant Jordi trae consigo, como el pan de San Jordi, un pan con cuatro franjas rojas, que emulan la bandera catalana, La Senyera, hechas a base de sobrasada. 

Ya lo ves, el Día del Libro es una estupenda ocasión para disfrutar de la ciudad y sus lugares emblemáticos dando un paseo y regalarte (y regalar) libros y rosas.