planta plantada en una mano

El impacto de nuestra actividad día adía genera unos residuos que debemos gestionar para que no terminen en la tierra o el mar, para que todos estos residuos no perjudiquen nuestro medio ambiente. Y por lo que muestran los datos está claro que algo no hacemos bien. Por eso queremos hablar de la huella ecológica, de cómo calcularla y qué hacer para reducirla. 

¿Qué es la huella ecológica exactamente? 

Se llama huella ecológica al impacto que cada persona tiene en la falta de recursos naturales del planeta. Ese impacto es consecuencia de la cantidad de residuos que generamos. No solo residuos orgánicos, ya que también se considera residuo la energía que necesitamos para nuestras actividades diarias. La ecuación, entonces, es fácil de resolver, ¿no? Si reducimos los residuos y ahorramos electricidad y agua, nuestra huella ecológica se reducirá también y dejaremos de poner en jaque el futuro del planeta. ¡Allá vamos, pues! Estas son las 10 acciones que te ayudarán a malgastar menos y cuidar mucho más el planeta y tu bolsillo.   

¿Cómo se puede medir tu huella ecológica?  

Es un proceso simple: se compara el número de hectáreas de residuos que una persona genera y las hectáreas de recursos que el planeta suministra por cada persona.  

En los países desarrollados vivimos por encima de las posibilidades de regeneración ecológica del planeta: producimos más y más residuos, el tiempo que tiene la Tierra para regenerarse se reduce y su capacidad para sostenernos, también. Todos generamos residuos, pero si nos referimos a la industria, el nivel de residuos que deja a su paso es brutal. La construcción, en concreto, es uno de los máximos culpables. Por ello, la sostenibilidad de este planeta depende, en gran medida, de cómo construyamos nuestras casas en los próximos años. Pero también, de nuestra manera de vivir en ellas. Así que, en tus manos está ponerle remedio. 

10 acciones para ser más ecológico 

Todos podemos aportar nuestro grano de arena en la carrera contra el cambio climático y para eso son imprescindibles actuaciones sostenibles en nuestro día a día. Estas son algunas de las prácticas más efectivas para reducir tu huella ecológica personal:  

  1. Cambia las bombillas por LEDs y no dejes los aparatos en stand by porque producirás un gasto conocido como «consumo fantasma», que puede suponer hasta un 15% del gasto que se produce con el aparato encendido. Y cuando hayas acabado de cargar aparatos electrónicos como móviles, cámaras o cargadores de pilas, desconéctalos porque, si no, siguen consumiendo y es un gasto que no recuperas. 
  2. Un buen aislamiento en casa es clave para reducir tu huella ecológica: con buenas carpinterías y doble cristal o cristal con rotura de puente térmico, por ejemplo, conseguirás que la temperatura interior se mantenga a pesar del frío o del calor que haga fuera. Por otro lado, utiliza la decoración para mantener una temperatura «sensorial» adecuada, es decir, en verano, apuesta por una decoración en colores fríos como el blanco, el azul, el verde… y en invierno, usa colores más cálidos como los rojizos, los terrosos o los ocres, aparte de textiles que abriguen las estancias. Verás como el confort visual se transforma en confort real. 
  3. Usa electrodomésticos de clase A+ o más. Frigoríficos, congeladores, lavadoras, lavavajillas… Aunque cuesten algo más, como duran más de 10 años, los amortizarás porque gastarán mucho menos y ahorrarás mucho más. Los pequeños electrodomésticos tipo secador, grill o aspiradora, no tienen etiqueta energética, así que elige los que tengan una potencia menor. 
  4. Recicla todo lo que consumas al máximo. Aprovecha cada alimento para evitar el despilfarro alimentario. Reutiliza objetos y regala antes que tirar. Dar una nueva vida a las cosas es evitar compras innecesarias y con ello, reducir la huella ecológica. También en este sentido, el ecodiseño nos ofrece muebles y objetos decorativos que tienen en cuenta la huella ecológica al 100% utilizando en su fabricación maderas recicladas, cartón, plantas, etc. 
  5. Cuando te desplaces, usa el transporte público para reducir el número de automóviles en la carretera. Y si puedes, utiliza vehículos no contaminantes o ve a pie. 
  6. A la hora de comer, compra alimentos locales (km 0) y de temporada, consume alimentos de producción ecológica, reduce el consumo de carne, evita los procesados y los que contienen aceite de palma. Es otra forma de reducir tu huella ecológica y de ganar salud a la vez. 
  7. Apuesta por las energías renovables en casa. Si puedes, instala placas solares para abastecerte de electricidad limpia para iluminar o calentar el agua. Y acércate a la vida eco friendly con detalles como lámparas solares, que iluminarán tu exterior sin gastar un kW de la línea eléctrica convencional. 
  8. Añade reguladores de caudal a tus griferías para reducir el consumo de agua sin perder confort. También puedes cambiarlas por griferías termostáticas o por griferías de apertura en frío.  
  9. En el jardín, selecciona especies autóctonas para que se adapten mejor a la tierra y no requieran cuidados especiales y agrupa las distintas plantas según su necesidad de agua para optimizar al máximo el riego. 
  10. Aprovecha el agua de lluvia para regar o limpiar. Unos bonitos cubos decorativos pueden crear un rincón curioso en tu terraza o jardín y servirte para reducir tu huella ecológica de forma muy fácil. 

La bioconstrucción, tu aliado 

Las casas actualmente son un amasijo de cemento y hierro, una combinación poco saludable para las personas. Por esta razón, en los últimos años, la bioconstrucción ha cogido un gran impulso. Su objetivo es crear hábitats saludables y cómodos que se conviertan en nuestros aliados.   

Una casa construida bajo criterios de bioconstrucción está construida con materiales ecológicos. Estos materiales deben favorecer un mayor ahorro energético y una mayor durabilidad, que permita un mejor mantenimiento de la estructura y un desgaste mucho más lento. Una casa ecológica se construye esencialmente sobre piedra, bloques y ladrillos de cerámica, adobe de tierra, madera o paja. ¡Es como volver a las casas de nuestros abuelos!   

Pero hay otro aspecto muy importante: el aislamiento. No solo el aislamiento frente a temperaturas extremas, sino también frente a ruidos externos. Esto es cada vez más importante para preservar una buena salud en el hábitat. Para ello, podemos usar materiales naturales como corcho, celulosa y fibras vegetales (cáñamo, madera, lino, fibra de coco, paja y algodón).   

De igual manera, es vital disponer de unas buenas ventanas, puertas y vigas, parte muy importante de la estructura de una casa y que sean de madera certificada (proveniente de talas controladas y de km 0).   

¿Y para pintar? Hay que tener en cuenta que las pinturas y barnices sean naturales, transpirables y que no emitan gases tóxicos. Las pinturas naturales son aquellas que están hechas principalmente con aceites vegetales, sobre todo de lino, resinas naturales y caseína. ¡La bioconstrucción libera tus paredes de los tóxicos de los disolventes y los elementos químicos, y el aire interior de tu casa es mucho más saludable!  

¿Estás dispuesto a reducir tu huella ecológica y cuidar más tu salud y, con ello, la del planeta? Ya ves que no es difícil. Pongámonos manos a la obra desde hoy. El planeta nos lo agradecerá y nosotros, a él.  

Reduce la huella ecológica con bombillas de bajo consumo y productos ecológicos