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Sala decorada con alfombras orientales en tonos rojos o burdeos

Por su ligereza, su textura rugosa con un aire muy natural y su colorido toque de alegría, los kilims se han convertido en uno de los elementos más deseados en decoración.  Ya sea como alfombra o como textil decorativo sobre la pared, los kilims son ideales para crear ambientes acogedores y cálidos, especialmente de inspiración oriental, chill out, étnico o boho. Además, son estupendos para darle un toque de color y alegría a los espacios neutros. Crea un rincón único cargado de misterio y de encanto con un kilim, una verdadera obra de arte hecha a mano con miles de años de historia. ¡Déjate inspirar y súmate a la moda kilim! 

Orígenes del kilim 

Los kilims son textiles con estampados geométricos, fabricados de manera artesanal, típicos de varios países de Oriente Medio y Asia Oriental. Tienen una antigüedad de más de 3500 años. Las tribus nómadas de países como Irán, Afganistán, Turquía o India los empleaban y los siguen empleando para proteger sus casas del frío o para cubrir los animales. 

Dependiendo del país de origen, sus diseños pueden variar, aunque podemos distinguir tres tipos de kilim bastantes representativos: 

  • El kilim turco: suele presentar formas geométricas rectangulares y diseños florales o vegetales. 
  • Kilim afgano: es más grande, más robusto y pesado y suele tener motivos también más grandes y en tonos más oscuros. Presenta dibujos geométricos y cenefas. 
  • Kilim egipcio: por lo general, suele estar hecho de lana y, además de los típicos con figuras geométricas, también son frecuentes en este los paisajes y escenas de la vida cotidiana. 

Sus ventajas extraordinarias

  • Aporta calidez en invierno y un toque colorido y fresco en verano 
  • Es ideal para crear ambientes en los que prime la mezcla de diversas culturas. 
  • Es más fácil de limpiar que una alfombra convencional, al no tener pelo. 
  • Su textura rugosa le otorga un plus de naturalidad. 
  • Es una pieza hecha a mano y, por lo tanto, única. La originalidad de sus diseños lo convierte en una verdadera obra de arte. 

Cómo decorar con un kilim 

Los kilims son ideales para revestir de exotismo y color una casa. Aunque el uso más habitual que se le da al kilim es el de alfombra, este es también ideal para decorar las paredes, a modo de tapiz. Te damos algunas ideas para integrar este colorido y exótico accesorio en algunas estancias de tu hogar: 

  • En el salón: Un kilim encaja muy bien con un salón de estilo boho, aunque también puede ser una pieza especial para destacar en un espacio más neutro o, incluso, moderno. En estos casos puede quedar fenomenal bajo una mesa de centro baja, por ejemplo.  
  • En el dormitorio: Un kilim es perfecto como cabecero de cama para darle un look oriental al dormitorio y transportarte en sueños a tierras lejanas y exóticas. También es un complemento perfecto como alfombra cerca de un armario o en un vestidor, para poder descalzarte y cambiarte sobre su cómoda textura. 
  • En el pasillo: Si tienes uno de esos pasillos alargados, algo oscuro y tan estrecho que no da para decorarlo con muebles, piensa en adornarlo y darle vida y luminosidad con un kilim alargado. Convertirás un pasillo soso y aburrido en un espacio de paso original. 
  • En el exterior: En un exterior, sea terraza, porche o balcón, un kilim puede ser un gran accesorio para crear una zona chill out. Añade pufs, muebles de bambú o mimbre, farolillos…, y conseguirás un pequeño paraíso oriental en tu hogar. Además, los kilims son perfectos tanto en verano como en invierno, ya que la lana no solo aísla del frío, sino también del calor.