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Moqueta azul oscuro

Suavidad, confort y abrigo. La moqueta es una “segunda piel” para nuestra casa que aporta todo esto y un clarísimo toque de elegancia. A pesar de que en España no ha sido un revestimiento muy utilizado y muchas veces ha perdido la batalla frente a cerámicas y parquets, la moqueta es un material que merece la pena tener en cuenta si queremos darle a nuestra casa un toque de distinción y un plus de calidez.

Más confort en el dormitorio

Es una solución óptima para el dormitorio. ¿Por qué? Compruébalo revisando sus 5 mayores ventajas:

  1. Procura una pisada confortable que tranquiliza e invita al descanso.
  2. Al igual que una alfombra XL, una moqueta revistiendo el suelo decora tanto, con su presencia, como mil detalles. 
  3. La moqueta consigue ofrecer un confort acústico que también ayuda a conciliar mejor el sueño porque amortigua las pisadas y los movimientos de sillas o butacas, y absorbe el sonido ambiental.
  4. También aísla el espacio del frío con su aspecto y su tacto mullido y cálido.
  5. Reduce los riesgos de resbalones al calzarse las zapatillas.

Tipos de moqueta: De lana, acrílica, vegetal…

  • Moqueta de lana o de algodón natural: suaves al tacto pero delicadas. No acumulan electricidad estática (algo que puede suceder en versiones sintéticas). Las de lana, especialmente, solo son recomendables para estancias con poco paso y donde se pueda mantener el orden y la limpieza fácilmente.
  • Moqueta acrílica, de polipropileno, poliamida, poliéster, nailon, etc: se adapta mejor a casas con niños, mascotas o bien en estancias que se utilicen para varios usos, desde jugar a comer, porque es más fácil de mantener.
  • Moqueta de fibra vegetal: de yute, sisal, coco, bambú, algas… 100% naturales pero menos resistentes al desgaste que las sintéticas, y tampoco aguantan bien las manchas.
  • Moquetas modulares: en vez de ser un rollo de una sola pieza, se trata de placas que se unen para crear una moqueta que cubre todo el espacio final.

Más ventajas que inconvenientes

Según los estudios realizados en países en los que la moqueta es habitual en la decoración de las casas, entre ellos Reino Unido y Holanda, este revestimiento no es un problema para personas con alergia al polvo. El motivo es que el tejido de la moqueta actúa como una especie de “imán” de ácaros que, en contra de lo que pueda parecer, no perjudica a la persona alérgica, ya que atrae el polvo consiguiendo que este no circule por el aire y haciendo mucho más sencilla su eliminación con una pasada de aspirador. Y si quieres hacer una limpieza más profunda, se recomienda espuma seca específica.

¿Cómo poner la moqueta en casa?

La moqueta se puede tensar de punta a punta de la estancia, clavándola en unos listones que se colocan perimetralmente en la habitación. Entre la moqueta y el suelo, se añade una placa de guata o de fibra, que hace que la pisada sea mucho más mullida que la de la moqueta que reposa directamente sobre el suelo. Pero esta no es su única ventaja, también hay que considerar que, al no estar pegada al pavimento, se puede retirar cuando se quiera y recuperar así el pavimento anterior intacto (solo afectado en los extremos de la sala por los clavitos de los listones).

Y si se quieres un sistema más fácil y económico, es el que ofrece la moqueta adhesiva, que se pega directamente en el suelo. Aquí hay que tener en cuenta que el pavimento debe ser totalmente liso, sin irregularidades; de otro modo, se notarán bajo la moqueta. El problema puede llegar si con el tiempo se quiere eliminarla, porque al levantarla quedarán restos de adhesivo sobre el pavimento que tendrán que rascarse.

Una vez elegido el tipo de moqueta, habrá que calcular cuántos metros se necesitan para cubrir la habitación. ¿Cómo hacerlo? Hay que medir el ancho y el largo de la estancia y añadir entre 5 y 7 cm de más al resultado final por cada lateral. Hay que tener en cuenta que los rollos de moqueta suelen hacer entre 2 y 4 m de ancho.