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Salón decorado con terciopelo azul

¿Te gustan los espacios elegantes y personales? ¿te atraen los ambientes que respiran glamour? Entonces te gustarán las piezas tapizadas en terciopelo, sobre todo, en terciopelo azul. Sofisticación y carácter, suavidad y sensualidad, a partes iguales.  Elegir terciopelo para decorar la casa es una apuesta atrevida que consigue crear ambientes que no dejan indiferente a nadie y que suben enteros el nivel de tu casa. Y no, para nada es una elección propia del pasado. El terciopelo, como el mármol, está experimentando un revival y hoy se ha convertido en un must de la decoración con estilo.  

Del antiguo Egipto a tu casa 

Con toda probabilidad, el terciopelo nació en el Lejano Oriente. Aunque hay referencias de tejidos en terciopelo desde el siglo XIII, parece ser que los faraones egipcios ya usaban textiles muy similares a este hace más de 3.000 años. Su prestancia y suavidad lo hacían perfecto para los trajes y ornamentos de los más poderosos, y su fabricación, artesanal y poco accesible a todos los bolsillos, redujeron su presencia a ambientes nobles.  

Sin embargo, con el tiempo, el cambio en los procesos de fabricación, lo “democratizaron” y aunque sigue teniendo ese halo innegable de lujo, ya no viste solo espacios ostentosos, sino que también podemos encontarlo en casas de estilo rústico, vintage, clásico e ¡incluso industrial!  

El secreto está en la mezcla 

No es necesario llenar la estancia de piezas tapizadas en terciopelo para darle elegancia. De hecho, abusar del terciopelo puede causar un efecto contraproducente generando espacios muy cargados, visualmente pesados y, con toda seguridad, pasados de moda.

El consejo: optar por una sola pieza (o unas pocas) tapizadas en terciopelo. Un sillón, un sofá, las sillas del comedor… ¡incluso un solo cojín! Una única pieza puede dar el toque sofisticado que buscamos sin excedernos.  

Y otro consejo: buscar el contraste. Cuanto más contraste haya entre la pieza y el resto de la decoración, mejor quedará. Cinco ejemplos para inspirarte:

  1. Un chéster tapizado en terciopelo azul en un salón de corte industrial
  2. Unas sillas tapizadas de terciopelo en un comedor de look nórdico  
  3. Un sillón tapizado de terciopelo en un dormitorio de estilo Japandi
  4. Una silla de terciopelo frente a un escritorio de madera envejecida
  5. Un cabezal de terciopelo azul en un dormitorio total white

El color azul es decisivo  

Más allá del eterno blanco, hay una serie de colores que se han convertido en los nuevos reyes de la paleta decorativa trendy. Pantone los ha bautizado: Living Coral, Greenery, Milennial Pink, Ultraviolet… pero también el Blue Navy. Este azul intenso atrae todas las miradas e impacta a la vez que calma porque nuestra mente asocia el azul al mar profundo, a la paz, y genera una sensación de confianza que regala confort. 

Elegir, pues, un terciopelo azul para decorar tu casa implica añadir a esa sensación de tranquilidad y a esa fuerza cromática, la suavidad de su textura. Es decir, implica añadir más confort aun.  

Además, el color azul profundo suma elegancia al terciopelo y por otro lado, es un color muy “adaptable” a las estaciones por su personalidad decorativa dual. Y es que si lo combinas con tonos terrosos, resulta acogedor y cálido. Pero si lo combinas con colores más claros como el blanco, consigues que genere frescura.  

La pareja ideal del Blue Velvet: ¡Mix & match! 

Hay texturas que, juntas, se crecen. ¿Sabes combinar bien el terciopelo azul según tu estilo? 

  • Terciopelo azul y dorados: glamour muy cool. Para los estilos más retro-chic. 
  • Terciopelo azul y madera blanquecina: para quienes busquen ambientes clásicos atemporales. 
  • Terciopelo azul y madera natural: para looks nórdicos. 
  • Terciopelo azul y madera envejecida: para estilos vintage o rústicos. 
  • Terciopelo azul y negro: ideal para aires contemporáneos y sobrios. 

Si te gusta el terciopelo pero no quieres arriesgarte… 

Los cojines de terciopelo son la solución. Son pequeños complementos que no llenan el espacio como puede hacerlo un sofá o una butaca, pero que logran dar carácter por sí solos. Y si te cansas de ellos, siempre puedes cambiarlos sin un gasto excesivo.  

Dos o tres cojines en tereciopelo azul serán suficientes para conseguir ese punto sofisticado y actual. Combínalos con otros estampados y lisos en lino, lana o algodón. Y no hace falta que nada más en el sofá sea de color azul. Otra vez, ¡busca el contraste! porque los espacios cromáticamente supercoordinados ya no se llevan. Olvídate del “a juego” y darás vida a tu casa.