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reloj y agenda rosas

El cambio de hora se realiza dos veces al año, el primero en marzo, y el segundo en octubre. Ambas variaciones de horario suelen coincidir con el cambio de estación a otoño y a verano con el fin de aprovechar mejor las horas de luz natural, y así ahorrar en cierto modo energía. Pero estos cambios de hora, aunque se hagan solo dos veces al año, nos afectan. Te enseñamos cómo el cambio de hora nos atañe y cómo podemos disminuir sus efectos negativos sobre nuestra salud. ¡Toma nota! 

¿Cuándo surgió la idea del cambio de hora? 

La idea del cambio de hora surgió por algunos estudios realizados por Benjamin Franklin, político e investigador de energía eléctrica. Él fue quien se dio cuenta de la cantidad de energía que se podría ahorrar en el planeta, si la gente en algunas épocas del año madrugaba más. Pero no fue hasta la llegada del ferrocarril, a finales del siglo XIX, cuando comenzó la sociedad a inquietarse por los horarios fijos y la importancia del ahorro de luz.   

Sin embargo, el primer cambio de hora no tuvo lugar hasta el 30 de abril de 1916, cuando se movieron los relojes en todo el Imperio Alemán durante la Primera Guerra Mundial. Se unieron a este cambio de hora, mucho más tarde, otros países europeos y también Estados Unidos.  

Ya en la Segunda Guerra Mundial, muchos países como Estados Unidos obligaron a todo el mundo a hacer el cambio de hora con el fin de ahorrar toda la energía posible para la guerra. 

Actualmente, los cambios de hora se hacen para aprovechar al máximo las horas de luz natural. Pero, ¿realmente se ahorra energía? Algunos estudios han puesto en duda que realmente se ahorre más energía. Sin embargo, todavía existen muchas contradicciones y no hay nada claro. Eso sí, lo que sí afirman muchos investigadores es que el cambio de hora nos afecta en prácticamente todo: calidad del sueño, hábitos de alimentación, rutinas de ejercicio… 

¿Cómo afecta el cambio de hora a nuestra salud? 

Nuestro cuerpo está habituado a las rutinas, por eso, cuando cambiamos algo en nuestro día a día lo notamos. De esta forma, la variación de hora nos afecta bastante ya que altera nuestro cuerpo, tanto al retrasar como al adelantar la hora.  

Uno de los efectos más repetidos cuando hacemos el cambio de hora, es el cansancio. Nuestro cuerpo se suele activar con la luz por lo que despertarnos siendo aún de noche nos cuesta, y por tanto nos produce mucho más cansancio. Estos cambios de hora hacen que nuestro reloj interno se vea afectado. Tanto es así que además de insomnio, podemos tener problemas intestinales y de piel.  

¿Cómo podemos adaptarnos a la nueva rutina? 

Adaptarse al cambio de hora cuesta bastante, pero es posible volver a retomar nuestras rutinas. Para que el cambio de hora no sea tan desagradable, y no afecte tanto a nuestro cuerpo, anota estas recomendaciones:  

  • Anticípate al cambio de hora: vete modificando el horario los días previos al cambio de hora. De esta forma, nuestro cuerpo no notará de una forma tan brusca el nuevo horario.  
  • Nada de siestas: si ya nos cuesta conciliar el sueño con el cambio de hora, mejor olvídate de las siestas.  
  • Aprovecha las horas de sol: la luz natural nos llena de vitalidad y buen humor por lo que aprovecha esas horas para dar un paseo.  
  • Haz ejercicio: las personas activas y que suelen hacer constantemente ejercicio notan menos los cambios de hora. El ejercicio, además, nos ayudará a descansar mucho mejor y conciliar antes el sueño.  

6 consejos para conciliar mejor el sueño después del cambio de hora 

Si a pesar de hacer ejercicio y de llegar prácticamente agotada a casa nos sentimos todavía activas, toma nota de estos consejos:  

  1. Comer ligero en la cena: Si llegamos tarde a casa después de hacer ejercicio, puede que cenemos algo a última hora. Intenta siempre que estas cenas sean muy ligeras para evitar digestiones pesadas, y consigo un mal descanso por la noche. Yogures, fruta, tostadas con pavo…son algunas de las opciones de cena que podemos hacer para posteriormente descansar bien.  
  1. Tomar infusiones relajantes: La pasiflora es una planta medicinal y natural específica para problemas de insomnio. Esta infusión antes de dormir nos ayudará a relajar nuestra mente por completo. Evita otras alternativas para el descanso que no sean naturales, y por supuesto cafés o infusiones con teína que nos estimulen.  
  1. Un baño relajante: Al acabar el día, te recomendamos preparar un baño relajante. Escoge aromas suaves y que faciliten el descanso como la lavanda, ya sea a modo de gel o incluso como vela aromática. Ayudará a que nuestro cuerpo se relaje y esté listo para descansar durante toda la noche.  
  1. Leer nuestro libro favorito: La lectura en la cama con una luz muy suave, también ayuda a conciliar el sueño.  Eso sí, debemos evitar leer pantallas como ‘tablets’ o ‘smartphones’ justo antes de dormir.  
  1. Escuchar la radio o melodías relajantes: Hay personas que necesitan escuchar la radio o melodías relajantes para conciliar el sueño. Siempre intenta que ambas estén a un volumen medio-bajo para que no nos moleste a lo largo de la noche; sobre todo por si nos quedamos dormidos antes.  
  1. Cambia la decoración de la habitación: Aprovecha el cambio de hora para renovar el dormitorio, ya sea con la decoración de otoño o la de verano. Es una buena forma de renovar nuestros textiles y también algunos muebles del dormitorio, y por supuesto, de adaptarnos mejor al cambio.  

El cambio de hora altera nuestro ritmo de vida, pero podemos ponerle solución y adaptarnos. Anota bien los consejos que te hemos enseñado en Westwing, para que el cambio de hora no afecte a tu salud.