Mujer cocinando con un rodillo

Ser ama de casa hoy en día debería ser una elección y no una obligación. Pero la realidad es que muchas mujeres son amas de casa porque no tienen opción, dadas las circunstancias actuales en términos de conciliación.  

Ser ama de casa significa, con permiso de la RAE, tener un trabajo a tiempo completo, pero sin remuneración económica.  Ama de casa no se incluye, a menudo, en el término ‘Mujer trabajadora’. De hecho, en el imaginario colectivo existen dos grupos: Las mujeres trabajadoras, por un lado, y las amas de casa, por otro. Cuando en realidad, todas son mujeres trabajadoras, con la diferencia de que unas perciben un salario por tener un trabajo remunerado en cierto sector económico, y las otras, por decisión propia o no, se encargan a tiempo completo de la crianza de los hijos y las tareas del hogar.  

De profesión, amas de casa 

“Y tú, ¿a qué te dedicas?” “Pues soy ama de casa”. Puede que una mueca se dibuje en la cara de tu interlocutor. Como si no fueras una mujer productiva para esta sociedad por el hecho de no cotizar. Ser ama de casa en pleno siglo XXI es estar en una especie de limbo social, en el que habitan algunas madres que han decidido y elegido libremente dedicarse 24 horas a sus hijos, lo que les ha supuesto renunciar a corto o a largo plazo a tener un trabajo fuera de casa, a mejorar el curriculum y a ganar algo más de dinero. Sin reconocimiento social ni remunerado.  

La situación del empleo, el deseo de no tener una vida dedicada al trabajo, la vuelta a la crianza del apego, el posible viraje al conservadurismo de los millenials… pueden ser algunos factores por los que algunas mujeres jóvenes (y universitarias) abandonan su carrera profesional. Pero sin duda, esta generación va a demandar más medidas de conciliación que, a la larga, podrían desembocar en modelos más equilibrados. Al fin y al cabo, dedicarse al ámbito doméstico no deja de ser una opción más en la que tanto hombres como mujeres deberían poder elegir. Y no todo son tareas de limpieza y organización de menús semanales, ahora existen multitud de trabajos para hacer en casa.  

Estamos en la era de la globalización, en la que estamos todos conectados a través de una pantalla. Gracias a la tecnología, ya no hay límites geográficos ni distancias insalvables. Algo que ha evidenciado, más si cabe, la crisis del coronavirus. El trabajo presencial ya no es imprescindible y eso ha abierto muchas puertas a las amas de casa, que tanto pueden hacer la compra semanal por Internet, como pueden emprender su propia pequeña empresa de venta de manualidades online o ser creadoras de contenido para redes sociales.  

En cuanto a las tareas domésticas, las amas de casa 3.0 pueden aprovecharse de variadas guías de limpieza semanal o mensual descargables en webs especializadas. Sistemas de batch cooking para planificarse menús semanales y comer más sano, sin el engorro de pensar y hacer la comida a diario. Así como de evolucionadas técnicas de orden, muy efectivas, para mantener la casa en organizada sin grandes esfuerzos. Sin dejar de mencionar los grandes avances en robótica para el hogar, que hacen que tengamos a nuestro alcance aparatos que aspiran y friegan a la vez, por ejemplo.  

Cómo ser una buena anfitriona 

En primer lugar, lo que define a toda buena anfitriona es la organización. Con cuanto mayor detalle planifiques el evento, mejor saldrá. Viste la mesa con mucho gusto: un mantel de lino natural o, si la mesa es bonita y se trata de un brunch informal, con individuales. Las servilletas siempre mejor de tela y grandes, con pequeños carteles hechos a mano a modo de sitting sobre cada una. Una vajilla blanca nunca falla y pon todos los platos que vayas a usar sobre la mesa, excepto los del postre. Ten en cuenta que siempre se sirve en la mesa.  

En cuanto a la cristalería, pon solo la indispensable. La copa para vino va a la derecha del plato, después la de agua y detrás del resto de copas, la de champán. 

No te compliques con la cubertería; aplica el lema “menos es más”. Sigue siempre el orden lógico según los platos que vayas a servir, de fuera hacia adentro. Lo que vas a usar primero, siempre más a mano. Si añades cubiertos para postre, en paralelo al plato.  

Y velas y flores frescas que no falten. El acto de recibir en casa es todo un arte. Crea un ambiente agradable para que tus invitados se sientan especiales. Para ello, acompañar la velada con música tenue y una iluminación adecuada será la guinda del pastel. 

Ser ama de casa por elección 

Y no por imposición. Esa debería ser la premisa de todo debate en torno a ejercer de ama de casa en la actualidad. El principal motivo de peso sería el de poder ejercer una crianza consciente de los hijos, por voluntad propia y por realización personal. Una posibilidad más. Pero ojo, con fenómenos tan recientes como el “Tradwife”, nacido en redes sociales como Instagram, Facebook o Twitter. Se trata de grupos de mujeres bajo el hashtag  #Trad #Tradwife o #Tradwives que promulgan un modelo de mujer sumisa, conforme y cuya principal motivación vital no se escape fuera de las paredes de su casa. Una de las cabezas más visibles de estas amas de casa un tanto extremistas Alena Kate Pettitt, fundadora del blog The Darling Academy. Servilismo, recetas de pasteles de manzana, obediencia conyugal, cortinas de ganchillo, críticas al feminismo “agresivo” o consejos sobre cómo vestirse para ‘no parecer demasiado lesbiana’, son algunas de las joyas que pueden encontrarse entre sus consejos. 

Las cabezas visibles de este tipo de cuentas son mujeres residentes principalmente en Reino Unido, Estados Unidos y Alemania. De raza blanca, clase alta, alrededor de los 40 años, no acumulan con legiones de seguidores, pero están alcanzando cada vez mayor popularidad.  

Ante esto, nada mejor que acudir a la cultura de los libros feministas para conocer de buena tinta la inmensa lucha de las mujeres para poder acceder a derechos tan básicos como el voto, el trabajo y la libertad. Una lucha que, por lo visto, debe seguir activa para lograr eliminar la violencia machista del mapa o las dificultades reales de conciliación, que no solo deberían afectar a la mujer (es la que se suele quedar en casa porque el sueldo masculino es mayor), sino que es cosa de tod@s.  

¿Eliges ser una ama de casa perfecta?