piscina y muebles de exterior

Ya lo tienes: un terreno, una azotea, una terraza. Ese espacio vacío para el que soñaste posibilidades tantas veces. Os habéis puesto de acuerdo: una piscina es la mejor solución para llenar ese hueco de horas de disfrute. Construirla es un proceso emocionante pero muchas veces no sabemos por dónde empezar. ¿Necesitamos licencia? ¿Cuánto cuesta una piscina? ¿Cuáles son los mejores materiales? Tranquilos: en Westwing os contamos cómo hacer una piscina paso a paso para que vosotros os encarguéis sólo de lo importante.

¿Qué necesito para hacer una piscina?

Lo primero, es que para construir una piscina de obra en tu casa requieres haber obtenido previamente una licencia de obra.

Conseguirla es muy sencillo: en el ayuntamiento de tu localidad te informarán de cuál es la normativa que debes cumplir (que el terreno sea edificable, que se guarden las distancias con respecto a la carretera o al vecino colindante o que la conexión esté adecuadamente establecida con los desagües de la red municipal, por ejemplo).

Una vez que comprueben que todo está correcto, es el propio ayuntamiento quien expide la licencia.

Consejo: inicia las obras con un margen de meses suficientemente amplio para anticiparte a la llegada del verano y poder estrenar tu flamante piscina.

Cómo hacer una piscina: diseño paso a paso

¡Que no cunda el pánico! Diseñar una piscina no es un proceso tan arduo ni costoso como podría parecer si tenemos claros los pasos a tomar. Te acompañamos en cada una de las elecciones fundamentales que debes tomar a la hora de construir tu piscina soñada. ¡Allá vamos!

1. Elige el tipo

No todas las piscinas de obra son iguales: en función de si el terreno disponible para su edificación es un jardín, una terraza o una azotea, las piscinas de obra nos ofrecen distintas prestaciones y niveles de adaptabilidad. Conozcamos paso a paso sus características para dar con el tipo de piscina perfecta.

Piscinas de liner

Ideal para tu azotea por su ligereza, las piscinas de liner son altamente resistentes e impermeables y cuentan con un diseño ergonómico capaz de ajustarse a la perfección al espacio disponible.

Piscinas de fibra de vidrio

Si bien no son las que ofrecen más posibilidades de personalización por estar compuestas por moldes previamente diseñados, te conquistarán por lo sencilla y ágil que es su instalación. Una buena elección para contar con una piscina económica a corto plazo.

Piscinas de hormigón

Es la opción más popular para residencias habituales en las que queramos contar con una piscina que se mantenga en buenas condiciones con el paso de los años. Las piscinas de hormigón, por su resistencia y las posibilidades de tamaño que ofrecen, son ideales para el disfrute de toda la familia generación tras generación.

Además, permite que le des rienda suelta a tu imaginación y se adapta a todas las opciones de diseño y acabados: perfecta para hacer de la piscina de jardín un elemento decorativo más que sume elegancia al entorno. En Westwing las piscinas de hormigón son nuestra alternativa favorita.

2. Elige la forma

Todos los parámetros por los que se rige una piscina están íntimamente relacionados. Y es que el tipo de piscina que elijamos condicionará el tamaño, la profundidad y la forma que podamos elegir.

Si lo tuyo son las formas clásicas, las piscinas de líneas rectas, cuadradas y sobre todo rectangulares son una opción siempre socorrida en cualquier hogar, además de ser la forma más habitual de aquellas piscinas previamente diseñadas.

No obstante, si lo que quieres es hacer una piscina a tu medida que se ajuste perfectamente al espacio disponible que tienes reservado para ella desde hace tiempo, las piscinas en forma de I, las piscinas en forma de L o de formas e insólitas e irregulares (sí, sí, tantas como tienes en mente) son posibles si construyes tu propia piscina de obra en hormigón. ¿Para qué ponerle límites a nuestra imaginación?

3. Elige el tamaño

Está claro que el espacio disponible con el que contemos condicionará el tamaño que podemos darle a nuestra piscina, pero encargar una piscina de obra nos aporta muchísima libertad. Las piscinas privadas, por normal general, suelen tener un máximo de 10 metros de largo y 5 metros de ancho, sin embargo, ¿quién dijo que no puedes hacer una piscina de mayores dimensiones si siempre has soñado con ella? ¡Una de las ventajas de las piscinas de obras es que eres tú quien pone las normas!

4. Elige la profundidad

Realmente el tipo de piscina elegida, su forma y su tamaño condicionan la profundidad que la piscina pueda alcanzar. Para juegos acuáticos infantiles son recomendables piscinas de poca profundidad (apenas de un metro) o bien piscinas que cuenten con la posibilidad de diferenciar niveles de profundidad (por ejemplo, un área de la piscina de un metro de profundidad y otra que alcance 1.70 metros para los adultos en uno de sus extremos).

Antes de decidir la profundidad de tu piscina sí hay un aspecto que debes tener en cuenta: a más profundidad se necesitan más tareas de mantenimiento y limpieza. Añadir unos centímetros puede suponer un mayor gasto de agua, electricidad y productos químicos.

Cómo hacer una piscina sin licencia de obra

Todos los modelos de piscina que hemos analizado hasta el momento requieren licencia de obra. No obstante, si buscas una solución inmediata y quieres prescindir del proceso de construcción de una piscina, las piscinas elevadas pueden ser una buena opción para ti.

Construidas sobre el terreno, las piscinas elevadas son muy populares por lo rápida que resulta su instalación, su mantenimiento y su limpieza. A excepción de las piscinas que diseñamos a nuestro antojo, éstas son prefabricadas en madera, chapa galvanizada o acero y son desmontables, por lo que su colocación no requiere ningún tipo de obra. Eso sí: no cuentan con el nivel de personalización y diseño que hacen posible las piscinas de obra que encargamos a medida de nuestros deseos.

En Westwing nos encanta el diseño de piscinas para la azotea, la terraza y el jardín. Y es que construir una piscina es un proyecto ilusionante en el que vemos cómo todas esas horas de diversión prometida en familia van tomando forma. Ahora que ya sabes cómo hacer una piscina, es hora de ponerse manos a la obra y disfrutar, una y otra vez, de esos chapuzones sin límite.

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