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Hablar de reformas integrales es usar palabras mayores. La rehabilitación completa de nuestro hogar debe perseguir tres objetivos básicos: conseguir la vivienda que deseamos, tanto a nivel práctico como estético, que se cumplan los plazos de entrega y que se ajuste al presupuesto pactado. La reforma integral de casa es una inversión de tiempo y dinero que la revalorizará, actualizando interiores obsoletos, mejorando las instalaciones y las necesidades de espacio. Te damos las claves para triunfar en tu reforma integral.

Consejos para acertar en una reforma integral

La decisión de hacer una reforma integral puede ser por varios motivos. El primero es porque, con el paso de los años, las casas –como las personas- van envejeciendo y sus materiales e instalaciones precisan de una actualización. El segundo es porque queremos un cambio de imagen radical o una reestructuración que se adapte a nuestra realidad familiar cambiante. Otro motivo para llevar a cabo una reforma integral es como inversión, para revalorizar la vivienda o alquilarla a un mejor precio. Sea como sea, una reforma integral entraña un montón de cosas para tener en cuenta. Para que no te pierdas ni desanimes, aquí va una hoja de ruta:

  • Tener claras nuestras necesidades. El análisis previo es imprescindible para que la reforma integral sea exitosa. Es el punto de partida de cualquier proyecto. Haz una lista con todo aquello que desees cambiar o mejorar, cuánto más exhaustiva, mejor.
  • Definir la nueva distribución al milímetro. Una imagen de la reforma integral renderizada te ofrecerá una visión muy realista de cómo quedará la distribución de tu nuevo hogar. Según aconseja la OCU, “los presupuestos que te entreguen irán referidos a los metros cuadrados o lineales en juego. Deja que el profesional tome las medidas exactas, pero comprueba tú que son correctas. Así te aseguras de que no te facturarán de más”.
  • Encuentra tu estilo, buscando inspiración y soluciones que respondan a tus gustos y personalidad. Para ello, crear un mood board o tablero inspiracional, donde pongas imágenes, muestras de tejidos y materiales, frases motivadoras y todo lo que se te ocurra, será una herramienta muy útil. De este modo, el proyecto seguirá un criterio estético definido. Si tu reforma integral la lleva un profesional del interiorismo, la entrevista previa sobre tus gustos, aficiones y necesidades será clave. Las primeras reuniones con los interioristas suelen ser gratuitas y sin compromiso, así que puedes sopesar un par de propuestas y quedarte con la que más feeling te transmita.

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  • Calcula el presupuesto de gastos lo más detallado posible y compara precios. Los presupuestos sobre una reforma integral deben estar desglosados por partidas, incluyendo tanto los materiales, sus calidades, acabados y precios. Pide al menos tres opciones para poder escoger con criterio. Según la OCU, “si te exigen un adelanto, no superes el 30-40% del total. A medida que se terminen fases puedes ir haciendo otros pagos, y cuando la obra esté terminada del todo, hasta los más pequeños detalles, completa el pago. Pide la factura y paga siempre el IVA, es una obligación además de tu garantía para reclamar si hubiera problemas”.
  • Dar con los mejores profesionales: interioristas, electricistas, fontaneros, albañiles, carpinteros, decoradores… En una reforma integral intervienen un gran número de especialistas. Está claro que si encargas la reforma integral de casa a un estudio de interiorismo todo será más fácil, ya que se ocuparán de solicitar las licencias necesarias en el ayuntamiento correspondiente y contratar a su equipo de trabajadores de confianza que se encargarán de realizar las obras.
  • Elabora un contrato de obra siempre bajo presupuesto. Este contrato debe garantizar la calidad de los trabajos y los materiales a emplear. Contar con un contrato específico y a medida, mediante el cual el contratista se compromete a dar un precio cerrado e incluso a aceptar posibles penalizaciones por retrasos, por ejemplo, ofrece una gran tranquilidad.
  • Antes de comenzar las obras debemos obtener todos aquellos permisos y licencias que sean necesarios. Son imprescindibles para que tu reforma integral tenga todas las garantías legales vigentes. Existen licencias de obras menores y mayores. En el caso de una reforma integral, estaríamos hablando de obras mayores, porque se suele modificar la estructura de la edificación.
  • Busca subvenciones. El gobierno cuenta con un Plan Estatal de Vivienda, con ayudas que van de los 3.000 € por obras de conservación hasta los 14.000 € por mejora de la accesibilidad para personas con discapacidad. A estas subvenciones de pueden sumar otras impulsadas por las comunidades autónomas, por lo que deberás consultar periódicamente la información en los organismos competentes para beneficiarte.
  • El tiempo es oro. Los timings de cada reforma son únicos y variables. Se puede estimar que una reforma integral estándar dura entre tres (reforma integral de piso) y seis meses (reforma integral de casa). Y ten en cuenta que siempre es mejor hacer una rehabilitación de una sola vez y no por partes.
  • El momento oportuno. La mejor época para meterte en una reforma integral es el verano, ya que se dispone de más tiempo libre para seguir las obras o para ausentarse de la vivienda, los vecinos están de vacaciones, acarreándoles menos molestias por ruidos, los contenedores en la calle suponen un menor inconveniente y hay más horas de luz natural.

Si eliges una reforma integral “llave en mano” puede que pagues un plus por la realización de varias opciones de tu proyecto y el seguimiento del mismo, pero te ahorrará tiempo y dolores de cabeza.

Los 5 errores que debes evitar en una reforma

Para reformar un piso o una casa es necesario tener claro que es lo que debes evitar para poder realmente cuidar el presupuesto, la vivienda e incluso nuestro bienestar.

  1. Lo barato, sale caro: no te fíes de presupuestos que prometen “duros a cuatro pesetas”. A veces te lanzas por las opciones de profesionales y materiales más económicos, pero sin experiencia contrastada, y los inconvenientes post-obra pueden llegar a salir más caros. Las materias de calidad son más resistentes y duran más años, con lo que se amortizan más y mejor.
  2. No a las decisiones “sobre la marcha”: cuanto más definido esté el proyecto de reforma integral, menos imprevistos y gastos extra.
  3. No respetar los tiempos: está claro que las prisas son traicioneras, sobre todo en reformas integrales que entrañan obras mayores, cambios de instalaciones, etc. Así que paciencia, valdrá la pena esta inversión de tiempo.
  4. No tener un as en la manga: Y por as nos referimos a este dinero extra para imprevistos que puedan surgir durante las obras.
  5. Quedarse en casa durante su reforma integral: No se trata de una reforma puntual, así que quedarse en tu vivienda en este caso es inviable.

Hasta aquí los factores más importantes para que una reforma integral sea todo un éxito. El concepto de reforma integral conlleva una intervención en el conjunto de la vivienda: habitaciones, baños, cocina, salón, pasillo, terraza y paredes, techos, ventanas, suelos, mobiliario… Es un reto que te puede salir por unos 500 €/m2 aprox. Pero merece la pena, ya que vivir en una casa hecha a tu medida no tiene precio.

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