Copas de vino blanco de cristal Power, 6 uds., Cristal, Transparente, Ø 9 x Al 21 cm Stölzle Lausitz Copas de vino blanco de cristal Power

El vino es uno de las bebidas más populares que utilizamos para acompañar ocasiones especiales: una cena romántica, un aperitivo con amigos, una comida navideña o veraniega en casa… Cualquier excusa es buena para celebrar con una buena copa de vino entre las manos. Ya sabes, hay dos tipos de personas: las de vino blanco y las de vino tinto. Si eres de las primeras, entonces te interesará dar con las copas perfectas para servir tus caldos preferidos. ¡Y a brindar! 

Copas de vino tinto versus de vino blanco: he ahí la cuestión 

Las copas de tinto y blanco son distintas, ya que usar unas u otras puede hacer que incluso el sabor del vino cambie. Dependiendo de la forma de la copa, esta puede dirigir la bebida hacia una zona u otra de nuestro paladar y lengua, de ahí la importancia de escoger la más adecuada en cada caso.  

Las regiones gustativas de la lengua se dividen de la siguiente manera: en la parte delantera tenemos la zona más dulce, en los laterales la más agria y en la zona trasera la más amarga. Por lo tanto, los vinos tintos pesados y con cuerpo se beben en copas redondas grandes, donde respiran mejor. Los vinos blancos, en cambio, necesitan de copas más estilizadas con una boca más abierta, para potenciar el dulzor en el caso de los vinos blancos más frescos, tocando principalmente la parte frontal de la lengua, la región dulce, reduciendo así la acidez. Es parecida a la copa de Burdeos en la forma, pero con un tamaño algo menor en el cuerpo y un tallo más prolongado. Dicho tamaño del cuerpo menor evita una oxigenación excesiva del vino y ayuda a que conserven la baja temperatura.  

Hay diferentes tipos de copas para vino blanco:

  1. Para vino blanco Chardonnay: no es esbelta sino de tallo algo más bajo, cáliz algo chato y cuello amplio. Se utiliza así porque los vinos de esta variedad suelen ser bastante afrutados y ligeros y ofrecen todos sus aromas al primer sorbo, por lo que no es necesario un cuello estrecho que los concentre. También es una copa más pequeña que las de los tintos para evitar que se caliente.  
  2. Copa para vinos blancos secos: posee un mayor volumen, un tallo alto y una base de cáliz ancha y barriguda para acabar en un cuello en cilindro que se cierra en estrecho. Así se posibilita que el vino seco respire bien, ya que no suelen ser aromáticos, pero a la vez que en esta chimenea se puedan concentrar los aromas para disfrutarlos en cada sorbo.  
  3. Copa para vinos dulces: es como la copa del blanco seco en versión más pequeña pero sin el cáliz barrigudo ni el cuelo estrecho, sino algo más proporcionada. Se usa para sauternes en Francia pero también para cualquier otro vino dulce, como el moscatel o algunos blancos basados en Pedro Ximénez.  
  4. Para vino blanco Riesling: creada para servir vinos de Alsacia, la copia Riesling es perfecta para vinos blancos aromáticos y florales, para rosados provenzales y para el champagne. Una copa de vino blanco como esta, más abierta en la base, potencia los aromas del espumoso aunque pierdan carbónico más rápido que con la copa tulipa o flauta.  
  5. Copas de vino espumoso o de champán: es alargada y tiene una abertura estrecha y más pequeña, por lo que el ácido carbónico escapa con menor rapidez. 

El material más indicado para las copas de vino blanco 

Las copas deben ser siempre de cristal o de vidrio de calidad, incoloro y transparente, y de un espesor de no más de 1 mm en las paredes. Con estas premisas podremos apreciar todos los matices del vino en la fase visual: el color, la limpidez, la lágrima, etc.  

El corte de la boca es el encargado de distribuir el vino en el sorbo de manera correcta y nos dará un tacto agradable al ponernos la copa en los labios. Este corte debe ser siempre recto.  

Las copas de boca más ancha , ideales para vino blanco, hacen que el líquido vaya directamente al centro de la lengua, repartiéndose desde ahí al resto de la boca, por lo que se potencian sabores como el dulzor y la acidez de un vino, cuyos receptores tenemos en la punta y en los laterales de la lengua, respectivamente.  

Las copas con bocas más estrechas provocan que el vino se dirija hacia el fondo de la boca, evitando, por ejemplo, un dulzor excesivo de determinados caldos en el primer momento de probarlos. 

Tomarse el vino blanco a su debida temperatura es crucial para garantizar una experiencia óptima y degustarlo en todo su esplendor. Para ello, las copas de vidrio soplado son las más precisas y delicadas.  

Nuestro consejo: sujeta siempre la copa solo por el tallo para que no se transmita el calor corporal. El vino blanco debe tener una temperatura de alrededor de 10 grados para que puedas disfrutar de todo su sabor. 

Copas de vino blanco: imprescindibles en tu menaje del hogar

El vidrio es uno de los materiales más elegantes y sofisticados, así que, se utiliza en multitud de accesorios del menaje del hogar, como, por supuesto, las copas. En concreto, las copas de vino no solo tiene una función práctica, sino también decorativa, ya que visten nuestras mesas con sus variados diseños. En Westwing podrás encontrar diferentes acabados de copas de vino blanco y tinto: para los clásicos, los modernos, los minimalistas… 

Estas son algunas de las marcas para copas de vino más destacadas que podrás encontrar: 

  • Leonardo 
  • RCR 
  • Lsa Internacional 
  • Cote Table 
  • Broste Copenhagen 
  • Bloomingville 
  • Pip Studio 
  • Antonia Studio Designs 
  • Canvas Home 

Algunos datos curiosos sobre el vino blanco… 

Un consumo responsable y moderado de vino blanco se podría considerar hasta saludable, porque contiene vitaminas B y C.  

  • El vino blanco se puede encontrar en diversas variedades, para todos los gustos: vino seco, dulce o espumoso, que incluye el champán, así como los vinos de postre: moscatel, malvasías y Pedro Ximénez. 
  • Los romanos eran conocidos por su viticultura y consumo del vino. En la Edad Media, los agricultores de Europa Central también pudieron cultivar viñas para hacer su vino, ya que la llamada época cálida medieval favoreció el crecimiento de la uva en dichas zonas habitualmente más frías. 
  • Además, en el siglo XVII surgió una variante completamente nueva del vino blanco: el vino espumoso. Hoy en día se diferencia entre vino espumoso, cava y champán. La diferencia es que el vino espumoso suele tener casi el doble de presión. Si el ácido carbónico resultado de la fermentación natural contiene por lo menos diez por ciento de alcohol, es vino espumoso. Por otro lado, el champán es el vino espumoso del viticultor, la fermentación se lleva a cabo en la botella. 

¿Estás buscando copas nuevas?

Diviértete decorando la mesa y disfrutando de un manjar como es la uva con tus copas de vino. ¡Salud!