Pared pintada con flores y un espejo

La pintura con plantillas es capaz de transformar un ambiente de un brochazo, literal. Un recurso fácil de utilizar y económico para decorar tus paredes, puertas o muebles con un estilo único. Si te has cansado de sus colores lisos o simplemente quieres darle un toque personal a una de tus superficies, esta técnica es muy sencilla de llevar a cabo e ideal para dar rienda suelta a tu creatividad, con poco presupuesto. ¿Te atreves? 

Antes de usar plantillas: los preliminares 

Para preparar bien el trabajar, te aconsejamos comprobar que la superficie a decorar esté limpia y en buen estado. Si donde vas a aplicar tu arte es en un mueble, mejor aplicar la pintura de base el día anterior. 

El segundo paso será elegir las plantillas. También llamadas “stencils”, pueden servirte para pintar dibujos sueltos o cenefas en las paredes, por ejemplo, creando motivos de tipo floral, con letras, formas geométricas… Las hay muy variadas, para todos los gustos. Las encontrarás en establecimientos especializados en bricolaje y decoración. Aunque también puedes crear tú misma unas plantillas caseras para pintar paredes.  

Para ello, lo más recomendable es usar un material rígido, fácil de recortar con tijeras o cutter. Las típicas carpetas o archivadores de plástico te pueden servir. Piensa el motivo que desees trasladar a tu pared y hazte con un rotulador y cinta adhesiva para realizar el calco. Pon tu plástico o cartón encima del diseño y repasa la silueta del dibujo, hasta que quede calcado en el plástico. Vacíalo con las tijeras o el cutter y listo. Ya tienes tus plantillas para pintar paredes personalizadas. 

¡Manos a la obra (de arte)! 

Para fijar correctamente la plantilla a la pared o el mueble que quieras decorar es mejor usar un nivelador o regla, para asegurarte que esta bien recta. Pon cinta adhesiva en sus extremos para que quede fijada. 

Si la cenefa tiene un adhesivo en la parte posterior, retira el papel adhesivo unos 20 centímetros, coloca la cenefa y pégala siguiendo la línea. Después, continúa soltando la película protectora de la parte posterior. 

Y llegó el momento de la verdad 

Para aplicar la pintura puedes recurrir a distintos métodos, dependiendo del material que uses para pintar: 

  1. Con brocha: Utiliza un plato de plástico y vierte un poco de pintura. Moja la brocha para cargarla ligeramente y, a continuación, tampónala, dando unos ligeros golpecitos sobre el plato para reducir la cantidad de pintura.
    Aplica la pintura suavemente, sin aplastar las fibras de la brocha. Así conseguirás sutiles degradados en la aplicación. No esperes a que la pintura se seque para levantar la plantilla, ya que así tendrás contornos bien definidos.
  2. Con esponja: Podrás aplicar la pintura con una esponja vegetal. Tampona el color en el plato, elimina el exceso y después golpea para rellenar las partes vacías de la plantilla. Con este método lograrás efectos nebulosos.
  3. Con mini rodillo: Para cenefas que no precisen de más de un color podrás ganar tiempo utilizando un mini rodillo. Cárgalo con pintura en el plato y hazlo rodar sobre la plantilla para transferirla.
  4. Con bomba de pintura: Es el medio más profesional, aunque no todos tenemos una en casa. La aplicación de pintura con aerosol obliga a proteger bien la superficie que rodea la plantilla para evitar salpicaduras. Agita el spray durante unos minutos y pulveriza ligeramente, repetando adecuadamente la distancia de aplicación indicada por el fabricante.

Efectos especiales con plantillas

Después de aplicar la primera capa de pintura, puedes añadir efectos de volumen. Para resaltar el contorno de un dibujo existe un truco que consiste en desplazar la plantilla unos 3 o 4 milímetros con el fin de resaltar el color del dibujo y darle profundidad 

También puedes crear el efecto de un reflejo sobre una cenefa añadiendo un color más oscuro en bandas diagonales a intervalos regulares. 

Encontrarás plantillas grandes para pintar paredes, formato XL, hasta pequeñas letras para poner el nombre de tu peque en la puerta de su cuarto.  

Las de mayores dimensiones quedan mejor sobre grandes superficies, tipo la pared de acento del salón o un pasillo, mientras que las pequeñas son adecuadas para muebles y puertas. Una solución low cost para tu decoración.

¡No solo las paredes pueden lucir con un patrón bonito!