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Flores japonesas

La influencia de lo japonés en occidente es innegable. Los kimonos han llegado a las tiendas de ropa (o, al menos, las piezas de vestir inspiradas en estos), es muy difícil encontrar a alguien que diga que no le gusta el sushi, y el té está comiéndole terreno al café en muchos establecimientos. Así que no es de extrañar que en los jardines también encontremos esta presencia de lo asiático. Los jardines japoneses son muy especiales: tienen una base de diseño centenaria con muy buen gusto, razón por la que en muchas zonas de Europa se han replicado (en Alemania, por ejemplo, en ciudades como Berlín, Bonn y Hamburgo es muy fácil encontrarlas).

El objetivo de un jardín japonés no es solo estético: se busca crear un estado de ánimo y un ambiente que te dé la sensación de que el tiempo se para, de que solamente debes dedicarte a tu interior, a reflexionar y nada más. A continuación, te mostramos las mejores opciones para conseguir un jardín japonés en tu casa.

Componentes ineludibles en un jardín japonés

Antes de plantearte cualquier cuestión sobre tu jardín japonés, debes saber que los siguientes componentes no pueden faltar nunca: piedras, arena y musgo. Simbolizan diferentes elementos esenciales en las culturas asiáticas. En primer lugar, las piedras, que representan montañas y figuras. Normalmente, son la primera decoración de un jardín japonés. Una vez se colocan las piedras, el resto de los elementos se ubica alrededor. En segundo lugar, la arena (alternada, en ocasiones, con grava), vertida junto con las piedras. Con pequeños rastrillos, es posible hacer líneas onduladas o dibujos en la arena (como en aquellos pequeños jardines decorativos, en miniatura, que podemos tener en casa). Las ondulaciones en la arena simbolizan el agua, ese carácter fluido del jardín japonés. Por último, el musgo, que refleja la naturaleza en combinación con las piedras, emulando las montañas llenas de árboles. Si te fijas bien, da la sensación de que un jardín japonés está recreando, a pequeña escala, un gran paisaje abierto.

¿Cómo puedo organizar mi jardín?

Una vez conozcas ya los tres componentes básicos en cualquier jardín japonés, podrás aplicar los siguientes seis consejos para seguir en busca de tu creación perfecta. Fíjate bien.

  1. Temática. Encuentra el tema que más te interese. Hay varias opciones, por eso no es fácil elegir una a la primera: el zen, el shinto o el estilo imperial son solo algunas de ellas. Si no te convence aplicar una sola en particular, es posible combinarlas para obtener un estilo más personal.
  2. Abundante o sencillo. Decide cuál de las dos ideas quieres para tu jardín y comienza a colocar plantas (helechos, bambú o arce japonés), piedras y agua, que no deben faltar.
  3. Decoración básica. Incluso en un jardín japonés, del que podríamos pensar que debemos prescindir de casi todo, es necesario añadir algo de decoración a juego, como farolillos, escaleras de piedra, cuencos, vallas, etc. Su disposición ya es cosa tuya.
  4. Rincón para sentarse. Con varios asientos, con materiales que combinen bien con este estilo, como la madera de exterior, y textiles como el algodón, crea tu particular rincón para sentarte a descansar, relajarte y desconectar.
  5. Montañitas. ¡Haz pequeñas montañas de arena o grava para crear varios niveles en tu jardín! Con esto, le darás todavía más encanto si cabe.
  6. Caminos. El diseño de los jardines de paseo, creados en el siglo XVII y atemporales, da mucha importancia al agua (con lagos y estanques) y a los caminos, rodeados de árboles y plantas para que los viandantes interactúen con la naturaleza. Así que los caminos te transportarán directamente a este estilo, muy relacionado con los palacios imperiales y muy adecuado para cualquier época del año.
  7. Bancos. Una visión general del jardín es posible con un buen banco. Por ello, su disposición también es importante.

Otros estilos: el Roji

El concepto Roji significa, en japonés, suelo cubierto de rocíos. A su vez, este es otro estilo muy conocido de jardín japonés que se suma a los que ya te hemos mencionado. Concretamente, este es muy especial porque suele utilizarse con un propósito fundamental: la ceremonia del té. Si quieres incorporarlo en tu hogar, y no solo para tomar té, también es posible.

Este jardín tiene una distribución muy determinada: se divide en un jardín interior y otro exterior. Esto, como todo elemento oriental, también simboliza algo: una clara separación del interior y el mundo exterior. Presenta una casa del té en la que, evidentemente, se desarrolla esta ceremonia. Junto con esta clara división, un Roji muestra otros elementos:

  • Una entrada al jardín que te invitará directamente a la ceremonia del té y a entrar en el interior, pasar un buen rato, relajarte y alejarte del mundanal ruido.
  • Los jardines japoneses tienen muchos senderos, así el invitado, poco a poco, va dejando el mundo exterior y se adentra en el interior.
  • Asimismo, hay setos altos que realzan ese contraste entre interior y exterior. Nunca la búsqueda de la contemplación fue tan agradable como en un Roji.

Olvídate del estrés y del agitado ritmo de la vida moderna occidental y viaja, a través de tu jardín, a una cultura milenaria en la que la paz y la tranquilidad son sus dos principales medios de vida. Con estas ideas, seguro que conseguirás reproducirlo en el exterior de tu casa. ¡No te lo pienses!