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¿No sabes cómo bajar el ph de la piscina o cómo subirlo? ¿Desconoces cuáles son las estrategias más eficaces para mantenerlo en los niveles ideales? No te preocupes: en Westwing te traemos las mejores claves para cuidar del agua de tu piscina en casa. ¡Nos encanta ayudarte a hacer tu vida doméstica mucho más fácil!

Aprende a medir el pH

Puede que nunca le hayas dado importancia al pH… ¡Hasta que te haces con una piscina en casa! Y es que el mantenimiento de la piscina es fundamental. Por tanto, mantener un pH adecuado es básico para una buena higiene en la piscina: la salubridad del agua depende directamente de su índice de alcalinidad, que debe situarse entre 7,2 y 7,6. De lo contrario, los microorganismos patógenos podrían proliferar y poner en riesgo la salud humana.

Además, nuestro cuerpo reacciona ante un pH excesivamente ácido: el escozor en los ojos, la piel, la nariz, la irritación en la garganta o incluso los eccemas no tardan en aparecer. A efectos de conservación de nuestro vaso de piscina, el pH es también decisivo: puede desgastar las instalaciones y corroer el metal y el hormigón.

Como es lógico, antes de intervenir el pH del agua de nuestra piscina tenemos que poder saber con precisión en qué niveles se encuentra. El índice de acidez debe ser medido junto con el índice de cloro en la piscina, ya que son dos factores interrelacionados.

Para tener claro cuál es el pH adecuado para el agua de nuestra piscina, comencemos por aclarar tres conceptos: el pH neutro (entre 7,2 y 7,6), el pH ácido (inferior a 7,2) y el pH alcalino (superior a 7,6). Nos interesa que nuestra piscina mantenga el agua en un nivel de pH neutro. La tendencia natural del pH es incrementarse, por lo que, por norma general, nuestro control diario y nuestros esfuerzos irán dirigidos a bajar este índice.

Tipos de medidores

Lo primero con lo que debemos hacer es conseguir un buen medidor de pH en la piscina. Ya sean manuales o automáticos, se trata de sistemas de gran fiabilidad y de uso muy sencillo, por lo que están preparados para ponérnoslo muy fácil.

  • Los medidores de pH manuales tienen una presentación comercial en forma de tiras analíticas de productos químicos. Se tratan de unas tiras de papel indicador cuyo color se transforma en pocos segundos, una vez sumergidas en el agua, en función de los niveles de pH. Para mantener el agua en perfectas condiciones, debemos emplear las tiras analíticas al menos una vez a la semana. En la actualidad, existen kits manuales preparados para medir, además, otros valores como el cloro, el bromo residual, el ácido cianúrico o la dureza, entre otros. Por su parte, los medidores de pH digitales son los que nos proporcionan mayor precisión entre los medidores manuales. Basta con sumergir el dispositivo en el agua para obtener una lectura fiable del nivel de pH en pocos minutos.
  • Si queremos librarnos del control manual del pH, tenemos la opción de elegir un equipo automático para tal fin. Estos sistemas actúan como reguladores que, en caso de detectar un desequilibrio en el nivel de pH deseado, vierten en la piscina la solución necesaria para restaurar los valores óptimos.

Descubre el pH líquido

¿Y qué sucede si nuestro medidor manual de pH nos indica que la alcalinidad supera los valores de 7,6? Que no cunda el pánico: en Westwing te explicamos paso a paso qué hacer para bajar el pH de la piscina.

  1. Utiliza un kit de prueba para conocer cuál es la cantidad de producto reductor que debes añadir con el fin de reducir el pH.
  2. Para volcar el pH líquido en el agua, debes asegurarte de que no haya ningún bañista en la piscina y que el sistema de filtrado lleve horas en funcionamiento. Si bien la cantidad a añadir suele ser de 2cl por metro cúbico de agua de piscina, debes asegurarte de cuál es la óptima en tu caso, en función de los niveles detectados.
  3. Reparte de manera homogénea el producto por toda el agua de la piscina hasta que quede totalmente diluido. Si tu piscina es de gran tamaño, puedes valerte de la acción de una bomba dosificadora para ayudarte en la tarea. ¡Y lo tenemos!

De manera mucho menos habitual, puede suceder que para equilibrar el pH necesitamos aumentar su índice. Para ello, al igual que cuando nos proponemos bajar el pH de la piscina, para subir el pH en la piscina nos valdremos de un producto químico: un incrementador en este caso, disponible en formato sólido, líquido o granulado y con un potente efecto para reducir rápidamente la acidez del agua.

Saber cómo bajar el pH de la piscina: el secreto de un agua cristalina

Qué apetecible es un agua clara y limpia, con el sol brillando en la superficie y tan cristalina que podemos ver perfectamente el fondo de la piscina. Dan ganas de zambullirse, ¿verdad? Si quieres conseguir que el agua de tu piscina se mantenga en perfecto estado y convertir tu casa en un perenne resort vacacional no solo debes prestar atención a los niveles de pH, sino también al cloro. Y es que como avanzábamos al inicio de este artículo, ambos valores están estrechamente relacionados para conseguir mantener la buena calidad de agua y la tranquilidad en nuestros baños.

Para ello, realiza controles periódicos de ambos valores, añadiendo un incrementador o reductor según sea necesario, y ten en cuenta que la incidencia del sol y el número de bañistas pueden desestabilizarlos.

¿Ya has anotado todas las claves sobre cómo bajar el pH de la piscina para un chapuzón de ensueño? Como ves, mantener el agua en perfectas condiciones es muy fácil gracias a los medidores automáticos y a los productos especializados. Ahora que ya te has llenado de inspiración con los mejores trucos de Westwing, es el momento de que tú y los tuyos disfrutéis de un buen baño con todas las garantías para vuestra salud.

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Una vez tengas el pH controlado, ¡disfruta de tu piscina!