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sofá color crema en salón con decoraciones de tonos neutros

Tienes el mejor sofá del mundo. Te encanta su forma, cabéis todos, queda perfecto en tu salón y es comodísimo, pero estás pensando en cambiarlo porque el tapizado está fatal. Un momento. Piénsatelo dos veces. Encontrar un sofá que cumpla todos los requisitos que hemos citado no es fácil, sin embargo, retapizarlo sí lo es. Eso sí, debes tener en cuenta ciertos detalles. Veamos qué debes plantearte antes de lanzarte a tapizar el sofá.   

Tapizar sí, pero rellenar también  

Puede que creas que tu sofá es el más cómodo del mundo pero seguramente no esté tan firme como el primer día que lo compraste y es que si su tejido se ha desgastado, del mismo modo su relleno habrá perdido consistencia. Así que, además de pensar en la tela para tapizarlo, deberás plantearte también recuperar el relleno de los asientos y los respaldos. Es importante no solo para conseguir el máximo confort a la hora de sentarte sino también para que el nuevo tejido no coja malas formas, y de esta forma quede tenso y perfecto. 

Dale una nueva vida con el tapizado 

Decidirte por tapizar de nuevo tu sofá te abre un mundo de posibilidades decorativas porque puedes cambiar por completo el look que tenía la pieza. Así, además de parecer totalmente nueva, puedes darle un nuevo estilo completamente distinto al que tenía. Por ejemplo, puedes retapizar un sofá de algodón con estampado de flores de estilo campestre con una tela de terciopelo en azul petróleo y conseguirás cambiarle el aire rústico por uno glamurosamente urbano. Así de poderoso puede ser tapizar el sofá de nuevo. 

Una tela para cada tipo de salón 

No todas las telas sirven para todos los sofás. Hay que  pensar mucho en el tipo de uso que le das a la pieza y quiénes se sientan en él, además del estilo que quieras darle. Por ejemplo:  

  • ¿Usáis mucho el sofá en casa y además hay niños? Si le vais a dar mucho trote, entonces debes considerar elegir una tela de mucho gramaje. Resistirá el roce mucho mejor que otras y durará más tiempo. Para saber si una tela será resistente, debes fijarte en los ciclos Martindale. Un sofá de uso intenso deberá estar tapizado con una tela que tenga 40.000 ciclos Martindale de resistencia o más. ¿Qué tela puedes elegir que resista bien? Un algodón o lino grueso, un jacquard o una chenilla acrílica, por ejemplo, porque tienen una vida útil muy larga y los roces se disimulan mejor. 
  • ¿El sofá es más bien decorativo? Entonces puedes permitirte elegir tejidos más finos y ligeros porque no sufrirán tanto desgaste. En concreto, con una resistencia mínima de 25.000 ciclos Martindale tienes suficiente. ¿De qué tipos de telas hablamos? Puedes elegir entre sedas, cretonas, cachemir… 
  • ¿Hay niños y mascotas en casa? Elige las telas con tratamientos antimanchas porque su limpieza es muy sencilla y enseguida se recupera el aspecto original del tapizado. Eso sí, ten en cuenta que estos tejidos llevan mucho poliéster y el tacto no es tan suave como el de los tejidos más naturales. Los tejidos que funcionan muy bien suelen tener un tratamiento de teflón, que repele la mayoría de líquidos, algo muy práctico cuando los niños son pequeños y meriendan en el sofá. ¿En cuanto al tipo de tejido? Las lonas y lonetas serán ideales para ti. 
  • Piel o polipiel para tapizar. Cuanto más gruesas más resistentes al desgarro y al impacto serán. Eso sí, la piel siempre será cara de ahí que tapizar el sofá con polipiel sea una buena alternativa. Tiene una apariencia similar, resiste bien y se limpia mucho más fácilmente. 

Un buen truco para comprobar si el tejido se adaptará a vosotros ofreciendo el look que buscas y una máxima suavidad, es tensarlo con las manos y ver que ni se deforma ni se abre la trama del hilo. 

Los tapizados más cool  

  • Terciopelo: está de moda (como la pana) y es un tejido que no solo aporta clase a cualquier sofá, también es resistente aunque no lo parezca, y al tacto es ultrasuave. Eso sí, dará una sentada muy cálida, algo a tener en cuenta ya que no todo el año puede apetecer tanta calidez, aunque esto es algo que puede subsanarse con una funda de algodón o lino, mucho más frescos. 
  • De estampado étnico con motivos gráficos. Para ambientes de estilo boho. Quedan perfectos acompañados de alfombras de pelo largo e incluso de fibras naturales. 
  • Tapizados de sofá en colores intensos: verde bosque, azul petróleo, gris oscuro… Ideales en salones con mucha personalidad. Sofisticados y sobrios a la vez. 
  • Tejidos de colores happy, como el millennial pink, el mostaza, el verde menta, incluso el azul pastel. Crean espacios de tendencia retro, luminosos y desenfadados. 
  • Sofás tapizados en eterno lino y en tonos crudos o blancos. ¿Son tendencia? Por supuesto. De hecho, nunca dejaron de serlo. Son un clásico que nunca falla y que además queda bien en cualquier estilo de salón.