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Estanterías de la cocina organizadas por estante

Los archivadores nos ayudan a organizar papeles en nuestro estudio y a evitar que el caos se apodere de la mesa de trabajo. Pero pueden tener vida más allá de nuestra “oficina”. ¿Te los imaginas ayudándote a mantener el orden en la cocina? No bromeamos. Hay infinidad de trucos de cocina con archivadores que consiguen optimizar armarios y cajones en uno de los espacios, la cocina, donde mantener el orden es prioritario para facilitarnos el trabajo y ganar tiempo.  ¿Te pica la curiosidad? Pues sigue leyendo. Te dejamos ocho trucos que querrás poner en práctica ¡desde ya! 

Ocho ideas para utilizar archivadores en la cocina

1. Un archivador para el papel de plata  

Y para el papel film, el de horno o incluso los tubos de bolsas de basura. Son productos que a menudo se desordenan en los cajones y ocupan un espacio valioso. Utilizar un archivador para ordenarlos resulta una idea estupenda porque tienen una forma estrecha y alargada que encaja perfectamente con la forma del archivador. ¿Cómo hacerlo? Cuelga un archivador del interior de la puerta de uno de los armarios bajos de la cocina y mete las cajas o los rollos dentro, en vertical. Todo será mucho más fácil de colger y liberará el espacio que ocupaba en el armario o en el cajón, dejándote más hueco para almacenar otras cosas.   

2. Para los trapos de cocina 

Enrolla los trapos en forma de tubo y podrás colocarlos en un archivador todos ordenados. Coloca este en vertical o apaisado dependiendo de si lo guardas en un armario o en un cajón. Con un solo vistazo, verás todos los trapos que tienes y podrás sacar el que más te convenga en ese momento.   

3.  El botellero perfecto 

Otro truco de cocina con archivadores súper práctico. Dentro de un armario o en la balda de una despensa, un archivador puede convertirse en un botellero estupendo. Metiendo las botellas dentro conseguirás que no se desordenen y caigan fácilmente, ya que su forma cilíndrica no les da estabilidad. Y los archivadores, además, pueden amontonarse unos encima de otros, de tal manera que puedes crear una columna de botellas tumbadas sin miedo a que caigan en cualquier momento. 

4. Para las patatas y las cebollas 

Ya sabes que es mejor no guardarlas juntas porque las cebollas liberan un compuesto que acorta la vida útil de las patatas. ¿Solución? Un archivador para patatas y otro para cebollas. Luego, guárdalos en un lugar fresco y que no reciba luz. Y sácalos solo cuando los necesites. Verás qué prácticos resultan, porque podrás poner los archivadores sobre la encimera e ir cogiendo patatas y cebollas según las necesites sin tenerlas desparramadas por la superficie de trabajo. ¿Un consejo más? Utiliza archivadores de rejilla para que las hortalizas respiren y evitar, así, que se estropeen.  

5. Un archivador para los productos de limpieza 

No sabes cómo pero acabas acumulando productos de limpieza para todo tipo de suciedad. Mil botes que se amontonan en un mueble y que para sacar el del final, tienes que, prácticamente, vaciar el armario. Los archivadores, aquí, ayudan a organizar mejor los productos. Dispón un archivador para cada tipo de limpiador y etiquétalos convenientemente para encontrar el que buscas sin tener que ir levantando botellas.  

6. Un archivador anticaos en la nevera 

Esos paquetes de fiambre que te han quedado sueltos en la bandeja del frigorífico o los distintos lácteos, por ejemplo, los puedes agrupar en un archivador dentro de la nevera. Te quedarán ordenados y tú podrás sacarlos todos de golpe cogiendo el archivador o coger solo el que te interese de dentro sin tener que remover todo lo que lo rodea.  

7. Un archivador ancho para las latas 

Si consigues un archivador que tenga el ancho de una lata en horizontal, tendrás un truco fabuloso para mantener en orden tus latas en la despensa. Porque las latas son complicadas de guardar. Si las apilas, no puedes hacer torres infinitas; con dos latas, una encima de otra, ya estás desafiando a la gravedad de forma peligrosa. En cambio, dentro de un archivador, se consigue apilarlas en horizontal sin ningún peligro de que caigan. 

8. Para las incómodas tapas de los túpers 

Los túpers son difíciles de guardar. Y si lo haces con tapa, ocupan demasiado. La solución vuelve a pasar por un archivador. Cuelga uno del interior de una puerta de armario y pon dentro todas las tapas ordenadas de menor a mayor. Las encontrarás fácilmente porque desde arriba las verás todas. 

9. Y cómo no… ¡para clasificar tus recetas! 

En una estantería de la cocina o en un rincón de la encimera, por ejemplo, unos archivadores bonitos te permitirán tener tus recetas a mano y ordenadas. Puedes juntarlas todas o, para los masterchef más pro, disponer un archivador para cada tipo de plato. 

Cómo elegir el archivador adecuado

Y un último consejo que no puedes olvidar: estos trucos de cocina con archivadores son muy prácticos pero si además de ayudarte a ordenar la cocina quieres que queden bien, debes tener en cuenta elegirlos todos del mismo tipo (a poder ser) y en colores o materiales que encajen con tu cocina: quizás madera clara o blancos, de rejilla negra o estampados en los mismos colores de la pared, y para dentro del frigorífico, transparentes mejor para que parezcan parte de su interior.