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Jabón:la guía Westwing

Hace muchos años, cuando los nobles aún tenían todo el poder y las princesas eran princesas, el jabón era símbolo de riqueza. Por aquel entonces solo unos pocos se lo podían permitir, la clase noble y los que tenían tierras. Hoy en día, por suerte, todos podemos disfrutar del jabón, y en todas sus variantes: con aceites, enriquecidos con hierbas nutritivas y con muchos olores diferentes.

Cada vez son más los pequeños fabricantes que ofrecen jabón hecho a mano, de alta calidad y elaborado a partir de ingredientes naturales, eso sí, a pesar de ser jabón de calidad, ¡sigue estando al alcance de todos!

 

Una breve historia del jabón

Durante muchos años el jabón ha sido despreciado y por este motivo se hacía partir de aceites baratos o grasa animal, en vez de aceites esenciales y hierbas naturales que ayudan a mantenernos la piel perfecta. Por suerte, estos jabones de calidad inferior han pasado a la historia: ¿a quién no le gusta cuidarse? Ahora podemos disfrutar de jabón de alta calidad, y es que cada vez somos más a las que nos gusta comprarnos un jabón de manos bueno para tener las manos perfectas, y un jabón de cara que nos permita estar más guapas que nunca. Y por supuesto, el jabón de cuerpo más conocido como gel, para tener una piel suave garantizada. En temas de salud, no hay que escatimar, y por este motivo mientras más calidad tenga nuestro jabón, mejor.

Haz tu propio jabón

Hace unas cuantas décadas, cuando las mujeres no trabajaban, era muy normal que en cada casa se hiciera su propio jabón, ¿quién no recuerda la típica pastilla de jabón para lavar la ropa que han tenido todas nuestras abuelas? Como sabes, este jabón se creaba más por limpieza del hogar y de la ropa que por higiene y cuidado personal. Afortunadamente, todo ha evolucionado y hoy en día somos mujeres independientes que trabajamos y nos gusta cuidarnos. Podemos comprar jabón de alta calidad a un precio accesible o a un precio más económico. Pero si te gusta el encanto tradicional y ese no sé qué que tienen las ocas antiguas, ¡también puedes hacer tu propio jabón!

Higiene: para hacer jabón lo primero que debes hacer es lavarte las manos, ¡no queremos un jabón sucio! Suena contradictorio, ¿verdad?

Precaución: para evitar lesiones y accidentes, utiliza guantes de goma y una bata, un delantal también te puede servir. Utiliza papel de periódico para no manchar el espacio sobre el que trabajes.

Accidentes: para evitar accidentes, aleja a los niños y a los animales cuando estés haciendo tu jabón. ¡Nadie quiere que haya un accidente cuando el jabón está en cocción! Abre la ventana, para que se vayan todos los olores y corra el aire.

Pasos: lo mejor es que eches un ojo a Internet, hay numerosos tutoriales de cómo hacer jabón, de esta forma no te confundirás y sabrás cuando tienes que mezclar el agua con los demás ingredientes, y también el aceite y las grasas. Recuerda que la grasa no debe estar demasiado caliente, que el jabón tenga las propiedades nutritivas que quieres. A este proceso, se le llama proceso frío.

Molde: cuando tengas tu jabón listo, puedes meterlo en una botella, pero si quieres darle forma, compra un molde si puede ser de plástico, ¡nunca de metal!

Almacenamiento: al jabón hay que dejarlo descansar, cuanto tiempo depende del jabón y de su fabricación. Pero lo mejor es esperar por lo menos un mes, así el jabón tendrá todas sus propiedades.

El jabón hecho en casa es una maravilla, es toda una artesanía y podrás disfrutar de los mejores ingredientes. Su aroma natural, su espuma suave y sus aceites nutrirán tu cuerpo, y sus esencias son un verdadero placer para nuestros sentidos. También hay jabones que ayudan a mejorar ciertas enfermedades, por ejemplo, el jabón de Alepo es un milagro para la piel, y el jabón de aceite de oliva es genial para la piel sensible. También hay jabón con aditivos exfoliantes.

Como ves, de forma fácil, puedes tener todo un lujo en casa, ¡con jabón!

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