Mando a distancia

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Mando a distancia:la guía Westwing

El mundo de la tecnología se reinventa a cada momento y, justo cuando pensábamos que nada puede sorprendernos, algo nuevo y revolucionario llega a nuestras casas. Aunque hoy sea un accesorio de lo más común, el mando a distancia es un invento relativamente reciente que cosechó un gran éxito, ya que resolvía el problema de quién tenía que levantarse a cambiar de canal o subir el volumen.

En Westwing nos encantan los productos electrónicos, sobre todo si son sencillos pero efectivos y hacen la vida más fácil. El mando a distancia es uno de esos accesorios imprescindibles en cualquier casa y que puede usarse tanto para tu televisor HD o 3D como para tus altavoces o tu reproductor de Blu-ray. En nuestra tienda online encontrarás todo lo necesario para que tu salón esté completo: sofás, alfombras, estanterías ¡y mucho más!

EL MANDO A DISTANCIA: UNA INVENCIÓN GENIAL

Aunque el concepto de control remoto se remonta a finales del siglo XIX y es una invención de Nikola Tesla, el mando a distancia para televisión no apareció hasta 1950: su padre fue Eugene Mcdonald, presidente de la Zenith Radio Corporation. Mcdonald odiaba los anuncios de televisión y pensó que un mando a distancia haría posible cambiar de canal rápidamente o apagar el televisor cuando comenzasen a emitirse. El primer prototipo se llamaba Lazy Bones, que puede traducirse por “perezoso”: su forma recordaba a la de una pistola y se conectaba al televisor por medio de cables.

Pasarían cinco años antes de que el primer mando a distancia inalámbrico fuese una realidad; este salió también de las oficinas de la Zenith Radio Corporation. Este mando a distancia era básicamente una linterna: para poder usarlo, se colocaban cuatro células fotosensibles a las que había que apuntar con el dispositivo. Cada una de estas células controlaba una función: cambio de volumen, encendido y apagado, silenciador y cambio de canal. El problema es que cualquier otra fuente de luz también activaba estas funciones, por lo que la idea de este mando a distancia con luz acabó abandonándose. El siguiente prototipo se basaba en ultrasonidos que se transmitían desde el mando a distancia hasta el televisor, pero presentaba el mismo fallo que el modelo anterior: otras fuentes de sonido tenían el mismo efecto.

La adición de funciones adicionales para los televisores, como poder elegir el brillo y el contraste o usar el teletexto, hicieron que el mando a distancia fuera aún más necesario que antes. Hubo que esperar hasta 1980 para que los mandos a distancia con infrarrojos aparecieran: el avance fue tan grande que, desde entonces, el diseño se ha mantenido y se ha ampliado con la invención del mando a distancia universal. Los últimos avances tecnológicos permiten convertir nuestro teléfono móvil en un mando a distancia con el que poder controlar nuestros aparatos electrónicos solo con tocar la pantalla.

LA TELEVISIÓN DE NUESTRA INFANCIA

Probablemente muchos recordarán los tiempos de la televisión en blanco y negro y sin mando a distancia; si teníamos hermanos, también recordaremos las discusiones sobre a quién le tocaba levantarse esta vez para cambiar el volumen y el canal, aunque solo hubiera dos. La llegada del mando a distancia cambió unas disputas por otras: ahora el debate estaba en quién controlaba el mando a distancia y quién elegía qué programa se iba a ver durante la cena. También comenzaron los problemas para encontrarlo, ya que tiene tendencia a perderse entre los cojines del sofá. El portamandos no solo soluciona este problema y nos permite agrupar los mandos a distancia de todos los aparatos, sino que también puede aportar un toque de diseño y color al salón. Quizás no necesitemos mandos a distancia durante mucho más tiempo, ya que las televisiones con pantalla táctil, reconocimiento de voz y de gestos están empezando a ser más habituales. Hasta entonces, el mando a distancia nos permitirá poder controlar todos nuestros aparatos sin movernos del sofá.