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Pelador:la guía Westwing

Pelar los ingredientes es una de las tareas más pesadas a la hora de cocinar, sobre todo cuando preparamos grandes cantidades de comida. No podemos evitar tener que hacerlo, pero al menos podemos lograr que sea una faena sencilla y rápida. La clave es contar con un buen pelador, más eficaz y seguro que los cuchillos normales.  

En Westwing creemos que es muy importante tener una cocina bien surtida de accesorios que hagan nuestra vida más fácil. Por ser tan útil y económico, el pelador es uno de esos utensilios imprescindibles en cualquier casa. Además, es más versátil de lo que parece, ya que existen distintos tipos y pueden utilizarse para pelar mucho más que solo patatas.

NO SIN MI PELADOR

En los restaurantes, el chef delega en los ayudantes de cocina las tareas más rutinarias para poder concentrarse totalmente en la elaboración del menú. Una de las principales es pelar los alimentos, ya que lleva bastante tiempo. A muchos nos encantaría poder hacer lo mismo en casa, sobre todo cuando tenemos bastantes invitados y nos espera una gran pila de patatas. A falta de ayudantes, lo mejor es tener un buen pelador que acelere el proceso y así poder dedicarnos a lo verdaderamente importante: preparar un festín delicioso con el que agasajar a los comensales.

Además de la sencillez y la rapidez, otra de las ventajas del pelador es su seguridad frente a los cuchillos tradicionales. No solo minimiza la posibilidad de accidentes domésticos, sino que también puede hacer que, bajo supervisión, los niños comiencen a descubrir el maravilloso mundo de la cocina. Solo necesitarán que les enseñes cómo agarrar el pelador y el ingrediente que vayan a pelar. ¡Les encantará ayudar a los mayores y aprender algo nuevo! Para motivarlos aún más, puedes conseguirles un pelador de colores o con forma de sacapuntas gigante.

UN PELADOR PARA CADA NECESIDAD

Aunque hoy en día podemos encontrarlo en cualquier cocina, el pelador doméstico es en realidad una invención relativamente reciente: se patentó en 1947 y el diseño del primer modelo sigue utilizándose en todo el mundo. Aunque al principio se fabricaban con hierro, los peladores actuales son mucho más variados en cuanto a materiales y funcionamiento: acero inoxidable, silicona, cerámica, manuales, eléctricos…

Existen distintos tipos y formas de pelador dependiendo del ingrediente con el que queramos trabajar: patatas, manzanas, ajos, espárragos, verduras blandas como el tomate o los pimientos y verduras duras como la zanahoria y los rábanos. También se puede utilizar un pelador para quesos duros y chocolate, entre otros.  Algunos funcionan de forma un tanto especial: los peladores de manzana son una especie de torno en el que la manzana va girando y pasando por una cuchilla; los de piñas tienen una forma similar a una bomba de bicicleta, mientras que el pelador de ajos tiene forma cilíndrica y se hace rodar sobre una superficie con los ajos dentro. Probablemente el pelador más curioso sea el de huevos hervidos, que se inserta en un grifo y utiliza la presión del agua para desprender la cáscara. ¡Facilísimo!

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