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cuadros decorativos

Los cuadros y láminas son piezas claves para dar personalidad a una casa. Existen trucos muy prácticos tanto para seleccionar como para colocar adecuadamente los cuadros decorativos. Se acabaron las paredes vacías y desnudas, sin alma. Sube de nivel tu deco con los cuadros acertados, ubicándolos y acompañándolos bien. ¡Con mucho arte!

¿Qué cuadros decorativos pegan en tu casa?

Para gustos, colores. La elección de los cuadros decorativos que decorarán tus paredes es tan personal y puede ser tan variopinta, que te acotamos las opciones con las que acertarás, seguro.

  1. Con motivos vegetales: si vives en una cuidad y echas de menos el contacto con la naturaleza, apuesta por un cuadro decorativo con motivos vegetales. De golpe, la naturaleza se colará en tu casa, creando una ventana artificial que no tendrás que regar.
  2. Con motivos animales: mascotas, mariposas, animales marinos, corales… deja que el mundo salvaje entre en tu casa mediante un cuadro que lo represente.
  3. En blanco y negro: logarás sobriedad y elegancia, así como total coordinación con el resto de elementos de la estancia. Este mix, ¡pega con todo!
  4. Del mismo estilo: si optas por cuadros con la misma gama cromática del espacio que presidirán, estarás creando una escena armónica y equilibrada.
  5. De temática coordinada: si te apasiona un estilo o un tema pictórico, apuesta fuerte por ello. Ilustraciones antiguas, arte abstracto, siluetas… Tres cuadros en un mismo espacio no son multitud , si comparten la misma temática.
  6. Si eres fan de la fotografía… la elección está clara. Hay instantáneas que levantan el look de una sala por sí solas.
  7. Series: hay cuadros que no pueden estar los unos sin los otros. Es el caso de las series pictóricas, que van de dos en dos como mínimo. El efecto repetición crea interesantes efectos.
  8. Carteles chic: desde emblemáticos logos de firmas de moda, hasta icónicos carteles publicitarios. Este tipo de obras enmarcadas darán un aire fashion a tus ambientes.

Los cuadros que coloques en casa tienen que encajar con tu estilo porque hablan de ti, ya sea una pintura vanguardista, un mapa antiguo o una obra con motivos vegetales. Es importante que al escoger un cuadro, despierte alguna emoción en tu interior. Si no te dice nada, ese no es tu cuadro decorativo.

¿Dónde los pongo?

Te hacemos de brújula para mostrarte los lugares más idóneos donde colocar uno o varios cuadros decorativos:

  • En el recibidor, en pareja y alineados. Los cuadros decorativos pueden ser el mejor de los recibimientos. Si los pones de dos en dos o en una composición alineada, aportarán sensación de amplitud y orden nada más entrar en casa.
  • Sobre el cabecero de la cama. Dale vida al dormitorio con un gran cuadro decorativo sobre el cabecero. Puede ocupar todo su ancho y si no lo quieres tan grande, opta por un díptico. Aquí no te aconsejamos muchos cuadros random sobre el cabecero, ya que esta opción podría distorsionar la sensación de relax.
  • En solitario sobre un mueble. Un cuadro apoyado en un mueble es sin duda el mejor colofón para una composición de wow.
  • Sobre el sofá, bien centrado. El salón cobrará otra dimensión con un buen cuadro decorativo colgado sobre el sofá. Si sus tonos coordinan con la tapicería, crearás equilibrio.
  • Sobre la mesa del escritorio. Decora tu zona de trabajo con un cuadro o lámina que te inspire. La creatividad se disparará.
  • En la cocina, le darán un aire más acogedor al espacio. Los cuadros decorativos también son para la cocina. Le darás otra entidad a la sala.
  • En el baño, ¿por qué no? Una acuarela de una bañista, por ejemplo, o con motivos marinos elevará el nivel de tu cuarto de aseo.
  • Láminas para las habitaciones infantiles. Con su animal favorito o frases motivadoras. Que aprecien el arte desde bien peques.

¿Cómo los coloco?

Estas son algunas claves para que tus cuadros decorativos respiren en el ambiente:

-En solitario. Si buscas destacar una obra o pintura especial mejor cuélgala en solitario, sin ninguna otra pieza que le pueda eclipsar.

– En pareja. Da sensación de orden y armonía simétrica.

– Junto a un espejo, formarán la pareja ideal.

– Crear una composición simétrica de varios cuadros (pares) bien centrados aportará una sensación de orden a la pared única. Los cuadros comparten tamaño, forma, marco y paspartú. Y están colgados a la misma distancia. Además, reproducen una forma geométrica, como un rectángulo.

– Las composiciones irregulares, por el contrario, aportan dinamismo y vida a un muro. Combina obras con formas y tamaños distintos, eso sí: dentro de una figura compacta, que bien puede ser un gran cuadrado o un rectángulo, para acotar los límites en cierta forma.

– Si lo cuelgas, el cuadro te ayudará a enmarcar un mueble. Si lo apoyas, además de ser más práctico porque no tienes que hacer agujeros, puedes aprovechar para intercalar obras de distinto tamaño.

Puedes usar una o varias baldas en una misma pared para exponer ilustraciones, fotos, grabados… Hay baldas que son perfectas para apoyar: son más estrechas y con un reborde para que los cuadros no resbalen. Esto te permitirá jugar más con las composiciones y serán más fáciles de cambiar.

– Si tienes una pared con molduras, puedes aprovechar la zona central de una de ellas para centrar un cuadro decorativo. ¡Tendrá doble marco!

¿Qué medidas son las adecuadas para un cuadro decorativo?

Ni te pases ni te quedes corto. Para acertar con la proporción justa lo mejor es probarlo. Que alguien te ayude y aguante el cuadro donde quieras ponerlo y tú, mientras, haz una foto. De este modo verás si queda muy grande o pequeño con respecto a un mueble o el tamaño de la pared.

Si lo has encargado online o visto en una tienda y no sabes qué espacio ocupará en la pared de tu casa, toma las medias del cuadro decorativo en cuestión. Cuando llegues a casa, con una cinta adhesiva, crea el cuadro imaginario en el muro y observa de lejos su proporción respecto al resto de elementos que lo rodearán. Si ves que queda demasiado pequeño o grande, descártalo. En el medio está la virtud.

¿Qué marco le pongo?

Si la obra por sí sola tiene mucho protagonismo o colores muy vistosos, opta por un marco fino y neutro. Por el contrario, cuando un cuadro es muy sobrio, un buen marco te ayuda a darle presencia.