Si eres un fanático de la cocina, sobre todo de la repostería, sabrás que los moldes son un básico indispensable. Los moldes para cocinar son perfectos, ya que puedes hacer multitud de recetas. Desde un clásico bizcocho de limón, pasando por unos minicupcakes, hasta la tarta favorita de la abuela. Todos son ventajas cuando se utilizan en la cocina. Lo importante, saber qué tipo te conviene dependiendo de la receta que vayas a hacer. Hay moldes casi para todo, tanto dulces, como salados, e incluso para hielos. En Westwing te damos inspiración, pero también herramientas para que sepas elegir lo que realmente necesitas en tu cocina. ¿Te vienes a descubrirlo?

Tipos de moldes

Existen diferentes tipos de moldes. Estos son algunos de los modelos para cocinar más populares:

  • Clásico en aluminio. Son los clásicos moldes para cocinar que encontrarás en aluminio o hierro. Tienen una forma redondeada y una altura de media de unos 15 cm. Sirven para hacer bizcochos de gran tamaño o capas de tartas.
  • Desmontable. Son moldes que se utilizan para tartas o pasteles salados. Se pueden desmontar fácilmente y existen múltiples tamaños, dependiendo de lo que quieras cocinar.
  • Rectangular de aluminio. Es el clásico molde para cocinar bizcochos con forma rectangular. Es de aluminio y suele medir unos 25 cm.
  • De silicona. Los moldes de silicona son muy famosos y cuentan con formas y colores muy diversos. Existen diferentes modelos y algunos permiten hacer bizcochos o tartas con dibujos muy originales, como por ejemplo un árbol de Navidad.
  • De porcelana. Suelen ser moldes bajos y muy resistentes. Se utilizan para muchas recetas, desde tartaletas hasta quiches.
  • De cartón. Son moldes de un solo uso y resistente bien al calor. Se utilizan, sobre todo, para panecillos o bizcochos. Cuentan con unos diseños muy llamativos.

 Los más usados en la cocina

Los moldes que has visto con anterioridad se suelen utilizar muy a menudo. Seguro que algunos de estos lo tienes en casa, o lo habrás visto en la cocina de tu madre, amiga, o hermana. Son muy prácticos que sirven para multitud de recetas.

Sin embargo, hay algunos moldes que sí o sí todo el mundo tiene. Si aún no te has hecho con algunos de estos, es hora de que te hagas con uno. Y si los tienes, siempre viene bien renovarlos, o regalárselos a alguna cocinilla de la familia. Estos son algunos de los más utilizados en las cocinas:

Molde para lasaña

Las comidas en familia se disfrutan por la compañía, pero también por las ricas recetas. Prepara una sabrosa lasaña con un molde específico. Son rectangulares y podrás encontrarlos en diferentes materiales: silicona, aluminio, cerámica, o en vidrio.

Molde para pan

Si sueles hacer pan casero, o te apetece animarte a ello, escoge un molde rectangular especial para pan. Así te quedará la misma forma que en la panadería, y podrás disfrutar en casa de un pan sano, rico y sabroso.

Moldes para cupcakes

¿A quién no le gustan los cupcakes? Rellenos de chocolate, con limón…¡una deliciosa! Pues para hacer unos ricos cupcakes hay que contar con moldes adecuados. Los moldes para cupcakes cuentan con un diseño peculiar y específico para hacer magdalenas. Sirven también para hornear otros platos salados como tartaletas. Gracias a su forma ayudan a que todo lo que hagas en el horno se mantenga. Podrás encontrar este tipo de moldes en aluminio, en silicona, o incluso en papel.

Moldes para hielos

Para algunos de tus cócteles favoritos, quizás te haga falta unos hielos. Puedes escoger una forma sencilla de tener siempre hielos perfectos en el congelador: con un molde. Apuesta por un molde para hielos, y prepara tus cócteles de forma fácil y rápida.