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plaids

¿Sabías que la palabra plaid significa literalmente tartán, en referencia al estampado de cuadros escoceces tan típico de las mantas para sofá tradicionales? El término se ha popularizado en nuestro país hasta usarse como referencia para denominar las mantitas que se ponen sobre butacas, sofás o camas. El plaid es una pieza que aporta calidez, textura y confort a tu decoración, además de mucho juego si creas contrastes de colores entre textiles. ¡Es el compañero perfecto para cualquier sofá!

Los tejidos más usados para confeccionar plaids

La función principal de un plaid de sofá es como manta para taparse y estar a gusto mientras se lee o se mira una película, por ejemplo. Los hay de muchas medidas (individuales o para dos), de muchos diseños (lisos o estampados) y tejidos. Dependiendo de la época del año, optaremos por un tipo u otro:

Para otoño-invierno:

  • De lana: es muy cálida, aislante y térmica.
  • De lana de alpaca, merino o cachemira: son las más codiciadas, sobre todo por su altísima capacidad aislante y térmica, su suavidad, sus propiedades hipoalergénicas y su brillo. Su precio es más elevado que el de la lana común.
  • De mohair: es parecido a la lana, pero mucho más liviano, aislante, fino, esponjoso y brillante.
  • De forro polar: es suave, cálido y liviano, pero menos resistente que el algodón y, además, sintético.
  • De punto: de algodón, lana o tejido sintético. Este tipo de tricot confecciona plaids muy gustosos.

Para primavera-verano:

  • Algodón: es transpirable, suave y liviano y no abriga tanto como la lana.
  • Lino: el tejido ideal para plaids de verano, fresquitos y estilosos.

Elige tu medida ideal

Las mantas para el sofá suelen tener unas medidas estándar de 130×170 cm, 130×190 cm, 140×180 cm hasta 230×250 cm, aunque dependerá del fabricante. Si es para una butaca, selecciona la medida más pequeña. Para un sofá, la intermedia. Para una cama de matrimonio, la medida más grande.

Formas de colocar un plaid con estilo

Además de su funcionalidad, un plaid da un plus decorativo y de confort a tu sofá. Son el matching perfecto, no pueden estar el uno sin el otro. Haz la prueba. Si quieres incorporar tu plaid al sofá como una auténtica estilista, aquí tienes algunos trucos:

  1. . Caído, lánguido, en una butaca: a lo effortless chic, como quien no quiere la cosa, pero dispuesto con toda la intención y atención. Que cuelgue de un brazo de la butaca o del sofá.
  2. Bien doblado en el reposapiés: si tu TOC del orden no te permite ver una cosa fuera de lugar, dobla el plaid perfectamente, hasta que te quede un cuadrado, y ponlo sobre la chaise longue o el reposapiés del sofá.
  3. Guardado en una cesta: si sacas tu plaid ocasionalmente, mantenlo bien guardado en una cesta cerca del sofá, para que esté recogido pero a mano.
  4. En el estante inferior de la mesa de centro: otra opción para tenerlo cerca del sofá, pero no encima, es guardarlo en el estante de la mesa auxiliar.
  5. Llévatelo a (los pies de) la cama: aparte del sofá, otro lugar idóneo para un plaid son los pies de la cama. Para los más frioleros. A modo de colcha, doblado en rectángulo, o dejado caer, será un elemento útil y que viste mucho un dormitorio.
  6. En una silla o butaca de la terraza: para cuando refresque. No te olvides de incorporar un plaid a tu exterior. Lo harás más acogedor.
  7. Dale un giro: Coloca el plaid a lo largo de una de las esquinas inferiores de la cama, haciendo un giro en el centro. Sencillo, pero con un resultado muy estiloso.
  8. Enrollado: otra fórmula es enrollar el plaid, formando un rulo fácil de guardar y que ocupe el mínimo espacio.

Tendencias en plaids

Si quieres cambiar el aspecto de tu sofá, sin retapizarlo, juega con la incorporación de nuevos cojines y plaids. El cambio de look está asegurado. Las mantas para el sofá que están más de moda son:

Con flecos y borlas, muy boho. Si escoges un plaid acabado con estos complementos, aportarás estilo y un aire divertido al conjunto.

– Estampados étnicos. Se llevan los motivos geométricos, rayas y todo tipo de referencias a la naturaleza.

– Acabados en lino lavado. Para otorgarles un aspecto artesanal, desgastado, con vida y personalidad.

– Colores vibrantes, en amarillo, anaranjados, tierra o azul intenso, que buscan el contraste con una base neutra.