André Klotz, un fotógrafo con alma de interiorista

Llovía en São Paulo cuando fuimos a visitar la casa de André Klotz, pero, incluso con ese cielo nublado y gris, pudimos disfrutar de la belleza de este refugio lleno detalles que nos aumentaron la curiosidad y que nos hicieron preguntar por cada rincón de la casa. Este fotógrafo nos abre las puertas de su vivienda, un lugar lleno de recuerdos e historias que contar.

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La casa de André se encuentra junto a la avenida Paulista, uno de los lugares más populares de São Paulo. Medio escondido en medio del tumulto comercial de la zona, localizamos el edificio. Nuestra primera sorpresa nos la llevamos nada más entrar: se respira un cálido ambiente gracias a la construcción antigua del inmueble.

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Todavía nos esperan otras sorpresas para todos aquellos que aman un paisaje urbano: unas fantásticas vistas del centro de la ciudad. “Estaba buscando un lugar con un bonito paisaje. Quería que se viera el horizonte… y mira, ¡ahora tengo vistas de la ciudad! Buscaba una ventana grande y la encontré aquí” nos comenta André.

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Fotos, cajas y arquitectura

André Klotz lleva años trabajando como fotógrafo y se ha especializado en imágenes de arquitectura. Su profesión es palpable nada más ver el entorno de su casa y las fotos que cuelgan de las paredes. Nos cuenta que va desarrollando poco a poco sus ideas y que se inspira gracias a su relación con la decoración de interiores, lo que le ayuda a concebir sus espacios.

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Unas cajas de madera del mercado le sirvieron a André como una sencilla solución para dividir espacios.

“Esta partición hecha con cajas de madera surgió porque no me gusta sentarme en el sofá y ver todo este espacio entre el sillón y la puerta. Pensé en hacer una pared cobogo pero al final improvisé con las cajas y me encanta el resultado” nos explica André sobre su creación en la puerta principal.

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Nos asegura André que suele hacer caso a los consejos de los arquitectos que conoce pero que, para los baños, desoyó sus propuestas: “Reformé todo el baño. Antes era pequeño y no tenía luz. Lo dejé más amplió y le abrí una salida desde mi dormitorio. Un amigo arquitecto me recomendó que no hiciera eso pero… lo hice. Me gusta tener una vista de la ventana”.

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Otro de los espacios que llaman la atención es la cocina. Es luminosa y cuenta con una cortina que deja entrar la cantidad perfecta de luz natural, un sueño para cualquier amante de la cocina.

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Historias de un viajero

La casa cuenta con 90 metros cuadrados y fue dividida de manera práctica y valiente, dándole personalidad en todos los detalles. André nos explica que cuando llegó a la casa no había prácticamente nada y eligió poco a poco todo el mobiliario. Muchas de esas piezas las ha recogido de sus numerosos viajes por el mundo, como es el caso de la alfombra del salón.

“Cuando trabajaba para una revista de decoración, solía ir a una tienda que importaba alfombras que estaba en la calle Gabriel Monteiro. Siempre iba y le pedía al vendedor que me guardara un modelo determinado para mí. Un día el propietario me hizo una propuesta, que rechacé. Meses más tarde viajé a Turquía a una importante feria. Nada más llegar, encontré una alfombra idéntica a la de Brasil… y actualmente está en mi salón.”

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Su espíritu viajero también nos lo muestra en una lámpara en la esquina de la habitación. “También es de Turquía y la hizo un artesano. Todos los detalles están hechos a mano de manera muy cuidadosa”.
Además de todos los objetos que ha recopilado viajando, André eligió también otras piezas de familia para decorar su casa: el espejo redondo, dos taburetes de madera y el gramófono, son ejemplos de estas piezas con sabor.

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Un escritorio que tiene mucha historia

Otra de las piezas destacables es una mesa de centro. “El tablero de la mesa es parte de la ventana de la iglesia del pueblo donde vivían mis abuelos. Mi abuela no sabía qué hacer con eso, así que me decanté por algo creativo” nos explica André.
Seguimos descubriendo su casa: objetos de ferias, fotografías de su galería Altitude, libros sobre la vida de personas interesantes… todo esto y mucho más es lo que encontramos en su vivienda. André nos asegura que a él no le gusta andar detrás de ninguna pieza, sino que prefiere encontrarlas por casualidad: “No suelo perseguir nada específico, Prefiero primero sentir la necesidad de un artículo y dejar que me encuentre en un viaje”.

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Esta es una de las razones que hacen la casa de este fotógrafo tan interesante. Todas y cada una de las piezas nos traen un recuerdo de tiempos pasados, de lugares inolvidables y de emotivos momentos. Finalmente, le preguntamos sobre su espacio favorito en la casa y nos confiesa: “Puede sonar a cliché pero la segunda mejor cosa de viajar es ¡volver a casa! Ese es el motivo por el que no tengo un lugar favorito. Toda mi casa lo es”.

Créditos: Westwing Home&Living

Iciar Iglesias

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