De antigua cantina a loft ecléctico

La transformación ha sido tan asombrosa que cuesta creer que la casa de la diseñadora de interiores holandesa Reineke Antvelink fuera una antigua cantina para 1.500 trabajadores de astilleros. Un loft ecléctico y con pasado industrial, situado en una pequeña isla de Ámsterdam. Un estudio donde vive y trabaja, decorado con infinidad de detalles que cuentan la historia de su propietaria. Te invitamos a descubrirlo.

loft eclectico

Apasionada del interiorismo

Desde la ventana de su sala de estar, Reineke Antvelink observa un barco navegando tranquilo, mientras disfruta de su café. Pese a su ubicación, en una zona de Ámsterdam con pasado industrial, la interiorista describe esta pequeña isla como un vecindario tranquilo. Y es una suerte, porque Reineke vive y trabaja aquí.

La holandesa tiene su propia empresa de interiorismo, RA. Studio, que fundó en 2011. Y es que la decoración siempre fue una de sus grandes pasiones. Desde que fundó su estudio, el negocio no ha dejado de crecer. Tanto es así que en su cartera de clientes encontramos desde pequeñas viviendas particulares hasta importantes hoteles en capitales europeas como Milán.

loft eclectico

Un loft con alma

Hay que reconocer que no muchas personas serían capaces de vivir en una antigua cantina para trabajadores de astilleros. Y mucho menos lograr una transformación tan impresionante. Pero Reineke Antvelink no es cualquiera. La interiorista holandesa ha conseguido recuperar este espacio fabril y convertirlo en un loft ecléctico que rebosa inspiración y creatividad.

En mi trabajo, me encanta poder crear algo completamente nuevo y único. Pero lo más importante para mí es hacer felices a las personas y crear un lugar donde realmente se sientan bien.

Reineke Antvelink, interiorista 

Atreverse a mezclar

Reineke nos confiesa que tiene dificultades para describir su estilo personal. “Lo que realmente hago es combinar diferentes materiales y objetos que irradian una cierta fuerza entre ellos”. Ella apuesta por conservar la arquitectura original de la casa, mezclando lo viejo con materiales nuevos y robustos y con tejidos suntuosos. Y es que la interiorista no teme combinar diferentes estilos.

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Coleccionista de tesoros

Pese a la estética industrial de este loft ecléctico, que tiene 400 metros cuadrados y varias plantas, Reinke ha conseguido crear una atmósfera cálida y acogedora. ¿El secreto? Diferentes combinaciones de colores y detalles cuidadosamente seleccionados. Los elementos exóticos y con historia llenan cada rincón y ponen un toque cosmopolita. “Soy un coleccionista”, dice Reineke. “Colecciono cosas que amo, todo lo que me gusta”.

loft eclectico

Sensación de amplitud

Al recorrer el loft también nos sorprende la luminosidad y la sensación de amplitud. Los espacios abiertos y los enormes ventanales que van del suelo al techo tienen mucho que ver. Una transformación impresionante que demuestra el talento de esta holandesa. Su amor por los materiales naturales, el color y las mezclas (aparentemente imposibles) se hace evidente no solo en este loft, sino también en cada uno de sus proyectos.

Cristina García

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