Divina locura

Aristocrazy. O lujo excéntrico. O genial decorado. Esta casa barcelonesa destila eso y mucho más. Un delicioso combinado de arte, color, hits de la decoración y mucha, mucha emoción.

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A lo grande

Un espectacular distribuidor da entrada a este dúplex barcelonés reformado por Bruno Reymond, autor al mismo tiempo de un interiorismo audaz, cargado de arte y piezas icónicas. Dos butaca Karelia de Liisi Beckmann para Zanota flanquean un aparador sueco de los 70. Al fondo, un biombo espejado.

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Instinto animal

Una enorme cabeza de elefante, lacada con pintura de automóvil, da la bienvenida al visitante en un recibidor alfombrado con una piel de vaca. Al fondo, en el salón, un sinuoso mueble modular de metacrilato de Paessagi Italiani forma parte de un mobiliario contemporáneo total white.

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Dar en el blanco

Una alfombra oversize hecha a medida delimita una de las zonas del salón, vestido de blanco impoluto. Clásicos contemporáneos como la silla Felt, de Marc Newson para Capellini, y la chaise longue Eames cierran una tertulia creada a base de sofás no color.

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Joyas decorativas

El parquet, la escalera y las escaloyas, originales de la casa, forman el telón de fondo de verdaderas joyas. Aquí no hay un estilo, sino extrema osadía en la mezcla de piezas totalmente étnicas con arte contemporáneo como el cuadro de Jean Pierre Rives y muebles retro.

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La nota scandi

Clasicismo, etnia, arte… y también piezas suecas de los años setenta como esta pareja de sillas de cuero con la mesita de patas negras amueblan una de las zonas de estar. El despacho, aislado por puertas correderas, vuelve a combinar piezas de corte étnico con clásicos modernos.

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De foto

Dos obras de la serie Nomad, de Russell James, imponen con rotundidad su presencia en un comedor amueblado por una imponente silla balinesa rodeada de una sillería sueca de los años 70. La lámpara procede del showroom de Bruno Reymond. De nuevo, arte en blanco y negro y madera en bruto.

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Cocina setentera

¿Quién no recuerda los azulejos, el suelo de terrazo negro y las sillas de tubo de acero que amueblaban los apartamentos de los años setenta? Aquí aparecen todos los elementos contrastados con el arte rojo de Alexander H. La cocina, confrontes lacados negros, es de Smeg.

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Suite de lujo

Tres ambientes se reúnen en esta suite VIP. El dormitorio, el estar y el despacho. En esta imagen tenemos la zona de trabajo con la Bubble Chair de Eerio Arnio y la silla Lago de Starck. Al fondo, una espectacular entrada a un estar con decorado en un elegantísimo blanco y negro.

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Bicolor

Probablemente, si el suelo no tuviera un pavimento de parquet, parecería un apartamento elegantísimo de los 60, impecable, pero algo gélido. La calidez de la madera es el guiño del interiorista en toda la casa para abrazar las piezas contemporáneas de colores básicos.

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Acierto negro

Color básico donde los haya a la hora de vestir, el negro triunfa también en decoración. Y si no, observa este baño totalmente pavimentado en gresite negro. Modernidad atenuada por un par de espejos venecianos adquiridos en una almoneda. Lujo atrevido muy sofisticado.

Aitana Lleonart