El Inventor de Espacios

Fotografías cortesía de: www.salasstudio.com
 

El inventor de espacios

“Un interiorista debe ver la belleza de lo que le rodea para poder trasladarlo a su propio trabajo. Los espacios tienen que tener una armonía, da igual el color o el estilo. A mi me inspiran el fútbol, el toreo o el boxeo que, paradójicamente, destilan sensibilidad. Siempre les digo a mis alumnos que se fijen en todo, que vayan por la vida con los ojos bien abiertos. Es una actitud que luego se trasluce a su propia obra.” Fernando Salas (1) predica con el ejemplo ante sus alumnos (fue profesor de las prestigiosas escuelas de diseño como Eina y Elisava). Inquieto, curioso y autodidacta, este brillante interiorista inició su carrera como aprendiz con solo 14 años en el estudio de arquitectura MBM (Martorell, Bohigas y Mackay). Desde ese despacho situado en la zona alta de Barcelona, el adolescente Salas abrió los ojos al mundo y descubrió muchas cosas. Hoy lo sigue haciendo. “Me gusta hacer una revisión del comportamiento de la persona. Por ejemplo, ¿por qué los mostradores de las tiendas están como están? O, sin ir más lejos, los recibidores. ¿Para recibir a quién? El protocolo del ser humano ha cambiado con el tiempo. Las casas ya no son como antes. ¿Por qué mantener un pasillo sin luz y anodino? ¿No es mejor unir el espacio y ganar luz por ejemplo abriendo el techo y aprovechando una luz cenital? Hay que romper las reglas. Fundir el exterior con el interior. Solo hay que fijarse en las casas de los países asiáticos, casas que se abren a los patios, con plantas, al fresco…”
De esta inquietud por la ruptura de las reglas, por la necesidad de indagar y buscar la sensatez, nace su amor por la escenografía. “Me hubiera gustado trabajar en escenografía, donde puedes jugar con trucos visuales y crear una ilusión de luz. Pero no hace falta rebuscar entre sus obras para descubrir su pasión por la iluminación. Entrar en su zona de trabajo, en su estudio (2), es entrar en la luz creativa que, metafóricamente, entra a través de una claraboya cenital. Envuelta en la bella pátina de los muros de una vieja fábrica en Poble Nou, la decoración de Palo Alto –así se llama su estudio– es un cúmulo de piezas contemporáneas. Autenticidad sin florituras con cierto toque de sofisticación. En este espacio creativo conviven seis personas. “El estudio es un espacio abierto muy funcional, con una mesa central donde todos trabajamos intercambiando ideas y opiniones. Aquí, todos hacemos de todo”, comenta divertido Fernando. “Todo se oye, todo se comenta y todo se comparte.”
¿Y con qué se queda Salas, con los restaurantes o con las casas? “A mi me resulta más fácil decorar un restaurante. No me gusta ‘imponer’ cosas a alguien que va a vivir dentro y, a veces, los clientes tienen puntos de vista muy diferentes. Yo apuesto por la funcionalidad, por ‘hacer’ lo mejor posible un espacio. Luego ya vendrá la piel: la iluminación, la oportunidad de incorporar materiales luminosos… La verdad es que mi oficio es un poco el de inventor: pruebo nuevos usos de materiales e intento atrapar a la gente a nivel visual.” Entre sus interiorismos nos quedamos con el emblemático music hall El Molino (3 y 4), el showroom de Roberto Verino (5), el restaurante Dos Torres de Barcelona, las bodegas Vega Sicilia (9) y el Gran Hotel Domine de Bilbao (10), este último en colaboración con Javier Mariscal.
Pero Salas no es solo interiorismo, sino también diseño industrial. “Cuando empecé, hacíamos de todo en el estudio. ¿Que nos pedían decorar una casa? De acuerdo. ¿Que había que diseñar una silla? Pues adelante. Así, sus objetos se fueron convirtiendo poco a poco en objetos de deseo. Nominado en tres ocasiones al Premio Nacional de Diseño, cuenta con creaciones exquisitas como la butaca Paquito (6), el taburete Freddy (7) y la silla Clip (8), entre otras.
¿Otra faceta de Fernando Salas? “¡La fotografía! Soy un aficionado desde hace muchos años. ¡Casi 40! Me siento especialmente fascinado por el mundo de los toros. De hecho, estoy a punto de publicar un libro con una recopilación de fotografías del toreo (11 y 12).”
Polífacético, autodidácta y artista cargado de sensibilidad, Salas es todo eso y más. Un inventor de espacios que ama la armonía y la funcionalidad. Un indagador nato que cada día del mundo intenta abrir los ojos al mundo de una manera distinta

 

Aitana Lleonart