¡Hoy invito yo!

En Westwing hemos decidido daros algunas ideas y trucos para que la mesa navideña quede impecable. Encontraréis soluciones clásicas, pero también de última tendencia. Todo para sorprender a los invitados. ¡La Navidad está servida!

Fotografías cortesía de Ikea y Pottery Barn

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Impecable puesta en escena

“Este año la Navidad toca en mi casa… ¿o es la Nochebuena? ¿O quizás las dos?” Este dilema, a veces un poco estresante, aparece conforme se van acercando esas fechas señaladas que anuncian el final de año. Y entonces empiezan los dolores de cabeza: “que si qué vajilla pongo, con qué adornaré la mesa, qué menú quedará mejor…”. Lo que está claro es que, cada año, en Navidad, la familia se reúne alrededor de una mesa llena de exquisiteces y, cuando uno es el anfitrión, tiene que tener todo a punto. Como exige la tradición, en la mesa no pueden faltar esos platos tan especiales que no se cocinan habitualmente, pero la puesta en escena –¡muy importante!– ha de ser perfecta (1).

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Los clásicos siempre vuelven

La mesa de Navidad clásica se distingue por su elegancia. Para conseguir ese estilo, lo mejor es buscar una mantelería de textura y calidad impecable (si tiene bordados artesanales, mejor) y una vajilla blanca o con detalles discretos. Para dar suntuosidad, los bajoplatos funcionan muy bien y, por supuesto, es fundamental un juego completo de cristalería: copa para el agua, el vino y el cava (2). En el centro, flores y velas. Las velas son un detalle cálido y exquisito. Pon unas cuantas en la mesa y enciéndelas cuando tengas a los invitados ya sentados. Las de color blanco y marfil son apuesta segura. Eso sí, ¡nunca con olor! Desvirtuarías la comida. Puedes colocar también unas flores frescas (orquídeas, pétalos de rosa, varitas de algodón…).

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Entre telas

Un mantel de tejido natural o, si la mesa es muy bonita, individuales, son opciones las dos válidas. Las servilletas tienen que ser grandes (60×60 o 55×50) y de tela. Bien planchadas y sin formas raras (dentro de las copas o encima del plato), se colocan, rectangulares o cuadradas, a la derecha del plato. Si la vajilla es opulenta y con mucho dibujo, lo ideal es optar por mantelerías de colores neutros y con detalles muy ligeros. Si, por el contrario, la vajilla es lisa, apuesta por textiles con mucho color que le den contraste y vitalidad. Para las servilletas, siempre colocadas sobre el plato o a la derecha, se pueden utilizar servilleteros con motivos navideños o realizar alguna manualidad como atar la servilleta con una cinta de seda del tono de la mantelería o utilizar un simple cordón atado (3).

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Cortesía para los huéspedes

Aparte del servicio de mesa, los detalles no pueden faltar en una mesa de Navidad. En este caso, el centro es el protagonista absoluto. Como en el caso de las vajilla y la cristalería, el estilo de la mesa marcará la elección del centro. Por ejemplo, si la mesa tiene un corte tradicional, el centro ideal sería aquél compuesto por materiales naturales como piñas, flores secas o ramas de abeto. También la porcelana blanca en forma de centro o detalle combina a la perfección. Sin embargo, si la mesa es contemporánea o tiene un aire minimalista, un centro plano con un grupo de velas o, simplemente, unas flores naturales, llenarán de estilo la mesa (4).

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Mesa fusión

Este año la tendencia es eclecticismo: combinar elementos diferentes creando una atmosfera personal e irrepetible. En navidad también funciona la mesa-fusión. Hay quien se atreve a mezclar platos de distintas vajillas o copas de diferentes juegos. Son opciones originales, pero arriesgadas. Para no equivocarte, apuesta por la sencillez: bajoplatos de estaño, vajilla blanca, cubertería colocada de afuera a dentro y copa grande de vino (5).