Lilly Malta, la recolectora de arte de São Paulo

Lilly Malta Varella no solo es la dueña de uno de los bares más emblemáticos de São Paulo, sino que también es una recolectora de piezas de arte de lo más curiosas. Westwing Magazine recorre su casa para conocer su pasión por el coleccionismo de artículos que van más allá de la decoración. Acompáñanos a descubrir el universo lúdico de Lilly Malta.

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Situado en el barrio de Bela Vista, en São Paulo, el apartamento de Lilly está en el piso 23 de un edificio histórico. Como ella misma nos cuenta, el lugar fue como “oro caído del cielo”. En cuanto lo vio por primera vez, supo que era el sitio dónde quería vivir .

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Paisaje urbano

De esto han pasado ya 20 años y Lilly sigue hablando de su casa con un brillo especial en los ojos: “¡Me encanta vivir aquí! Todo está cerca y tengo una vista de 180 grados”. ¡Y qué vistas! Es imposible no caer rendido nada más entrar en su salón y ver esos tres grandes ventanales abiertos a la ciudad. Cuando mira por ellos a Lilly se le dispara su lado poético y nos asegura: “Lo que yo veo es el mar. No es de agua sino de hormigón, algo más impactante”.

Además de este paisaje urbano, hay mil sitios en la casa que atraen nuestra atención. Es difícil centrarse solo en una pieza teniendo en cuenta que estamos rodeados por decenas de objetos que parecen tener una historia que merece la pena ser contada.

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Cuando le preguntamos a Lilly por estas historias, se lanza a contarnos sus preferidas. Todas sus piezas tienen un motivo para estar allí y ocupar un determinado lugar: tengo una veintena de carritos de bar que encontré en Bexiga y una lámpara de quirófano que es fantástica y que nunca había visto que una cosa como esta se vendiera”.

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Espacios con carácter

La casa cuenta con aproximadamente 180 m² y en cada rincón se esconde algo interesante. En la cocina, por ejemplo, el techo pintado en un naranja chillón, los plátanos colgando y la despensa llena de curiosos elementos le confieren a este espacio un aspecto muy particular, tal y como le gusta a Lilly.

Otra habitación curiosa es el baño. Aquí podemos encontrar innumerables elementos decorativos que son los que reflejan que en esta casa habita alguien con un universo único y auténtico. En todos y cada uno de los lugares hay una pieza curiosa que descubrir.

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Entre los artículos que encontramos, hay muchos que estaban destinados a estar en su bar Drosophyla, pero después Lilly decidió guardarlos en casa: “Cuando siento que el bar necesita cosas nuevas, las cojo de casa. Sin embargo, hay algunas piezas que he preferido guardarlas aquí, no por el precio, sino por la historia que hay detrás de ellas y lo que provocan en mí”.

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“Mi casa es mi mundo”

En casa de Lilly se contradice el principio del minimalismo de “menos es más” Para ella, cuantos más tesoros antiguos acumule, más bonita será su casa. Nos asegura que la vida es como un juego y que por eso ella evita todo lo normal y común y busca sorprender a todos con su particular decoración.

Cuando dejamos la casa, una frase se nos viene a la mente: “Mi casa es mi mundo y nada más”. Si crear un universo mágico y curioso era su objetivo, lo ha conseguido con creces.

Créditos: Westwing Home&Living

Iciar Iglesias