Sácale los colores al nórdico

En la casa de Susanne Hesslenberg uno se siente como en Suecia. La directora de Social Media de Westwing Alemania nos abre las puertas de su casa en Munich, un espacio lleno de calidez familiar y de toques muy personales. En todas sus habitaciones reconocemos el estilo nórdico pero con tonalidades diferentes, nuevas, que nos abren los ojos y nos hacen ver que este estilo no solo admite tonos neutros.

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“Nuestra casa es como la catedral de Colonia, cuando una parte está lista, hay que empezar por el otro lado”, nos cuenta entre risas Susanne. Quizás por eso su marido, Björn, ha querido impuesto una norma: catalogar los proyectos decorativos con un “me encanta” o solo un “me gusta”. Cada vez que ella tiene una nueva idea decorativa le pregunta a su marido: “¿te gusta o te encanta?” Solo cuando el proyecto recibe la calificación de “me encanta” es cuando se lleva a cabo. Da igual si se trata solo de elegir el nuevo color de las paredes o de comprar un mueble nuevo.  La próxima obra que tiene entre manos esta pareja es renovar la habitación de su hijo Max Philip.

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Me gustan los colores y hay que utilizarlos sin miedo. También me gusta el papel pintado porque crea una versión más cálida y acogedora del estilo nórdico.

El tono antracita es típico del estilo escandinavo, sin embargo, Susanne emplea tonos rosas y azules y algunas otras notas de color para decorar su casa, así como añadidos en cobre.

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En la habitación de invitados ganan protagonismo el blanco y la sencillez. Una cama de diseño clásico con unos cojines de estampados geométricos, así como unos grabados enmarcados en sobrio negro, componen este armonioso conjunto. Además, una colección de carteles le añaden originalidad. Mi marido es un gran fan de Tintín. Descubrí en Internet estos carteles retro, los compré y los enmarqué”, confiesa Susanne.

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Un retrato de Jack Nicholson sobre una pared de color rosa palo preside el comedor. Sobre una alfombra de piel de vaca, una amplia mesa ocupa el espacio rodeada por un conjunto de sillas Eames en blanco y negro y una silla Tulip de Eero Saarinen. Una combinación agradable y armoniosa. En la sala de estar destacan los cuadros con grabados de letras y unos originales pompones colgando de dos astados de color azul. También aquí predominan las líneas claras, los tonos cálidos, los cojines, las pieles de borreguito y una escalera usada a modo de original estantería para los libros.

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El mismo efecto encontramos en el dormitorio, donde Susanne también juega con los contrastes de colores. Destacan, además de la pared azul petróleo, los cojines de estampado chevron, un par de cuadros en blanco y negros y una manta blanca. También se presta atención a la iluminación de este espacio. Una lámpara color cobre cuelga del techo y dos elegantes lamparitas barrocas Bourgie de Kartell consiguen darle una exitosa combinación nórdica.

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Créditos: Westwing Home&Living

Iciar Iglesias

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