Un refugio en el corazón de París

Nuestra casa es nuestro refugio, eso lo sabe muy bien Pihla. Madre, modelo y escritora, que siempre soñó vivir en París. Para ella su refugio es además “un pedacito de campo en la ciudad”, el lugar en el que consigue un poco de alegría rústica sin salir de la capital.

casa en París de Pihla

En cuanto atravesamos el patio entendemos a la perfección lo que quiere decir. Hemos dejado las bulliciosas calles de la ciudad y de pronto nos encontramos en un oasis verde y tranquilo flanqueado por un antiguo convento remodelado. “Cuando llego a casa puedo escuchar el canto de los pájaros y en seguida tengo la sensación de vivir en otro universo.” 

Pihla Hintikka y su casa de París

El apartamento de Pihla es luminoso, claro y está llenos de detalles que nos transportan a un lugar tranquilo y sorprendente. Le gusta la mezcla de lo nuevo con lo antiguo, lo clásico con lo moderno y cada esquina de la casa delata su pasión por la lectura, “nunca se tienen demasiados libros”.

escalera de caracol y madera vintage

De entre todas las piezas de la casa la antigua escalera de caracol es su favorita. “Pertenecía a un antiguo local parisino y cruje que da gusto. De hecho es imposible escabullirse hacia arriba sin que nadie se de cuenta.” 

refugio rural en la ciudad

Además de modelo, Pihla escribe para un periódico finlandés y ahora está volcada en la publicación de su primer libro. Mamá de un niño pequeño, su tarde perfecta se presenta “rodeada de las personas que más quiero, con mi hijo en brazos y sentados alrededor de la mesa de madera mientras nos contamos historias y bebemos un vaso de vino”

pasión por la lectura en casa

Pihla dejó Finlandia para estudiar Artes cinematográficas en La Sorbona y en seguida se sintió como en casa. “Desde que era pequeña sentía que tenía que vivir en París”.

Ahora su sueño se ha hecho realidad y durante nuestra visita nos ha demostrado que, quizás no hay que elegir entre ser urbanita o vivir en el campo, basta con encontrar el lugar adecuado.

Pihla Hintikka y Westwing

Créditos: Westwing 2017

Gema Blanco

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