Villa Serena

Así es como se llama esta casa antigua mallorquina decorada al más puro estilo nórdico

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Naturaleza sin domesticar

Cuando Sofía Vallejo pidió al interiorista Luis Laplace que la ayudara en la reconstrucción de esta casa en ruinas, él recordó su infancia en Punta del Este, cuando las playas estaban casi en estado semisalvaje. Con el mar cerca y absorbida por la naturaleza indómita de los 50, la casa necesitó dominar el verde y abrirse al paisaje.

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Sol y sombra

Rodeada por un bosque de pinos, la estructura se reconstruyó siguiendo las clásicas fachadas de las casas tradicionales mallorquinas. Asimismo, se crearon diferentes zonas de estar para aprovechar los exteriores. El lounge de la zona de la piscina se conformó a base de puffs, mientras que el porche a la sombra lo amueblaron piezas de hierro forjado.

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Scandi look

El decorador, un fanático del mueble sueco y danés, se trajo de París piezas escandinavas que colocó entre las paredes blanquísimas de la casa. Una bella conexión entre la sencillez, austeridad y la nobleza de la arquitectura mallorquina y las líneas nada rebuscadas de la decoración de estilo nórdico. Un sencillo biombo separa el salón del comedor.

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Menos es más

Simplicidad elevada al máximo exponente. Colores neutros con despuntes de vibrantes rojos o calderas. Entre estas piezas escogidas con detalle se desprende cierte nostalgia por el estilo art decó. El suelo, de cemento gris, sirve de discreto escenario a unas piezas estrella que ocupan su espacio justo. Nada sobra. Nada falta. Todo está en su justa medida.

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El poder del blanco

Paredes, cortinas y, si nos saltamos las reglas cromáticas, hasta un suelo gris-blanco hacen de “caja” de lujo, de continente sobrio y neutro, de unas piezas que se alzan como esculturas. El despacho, abierto al porche, sigue el estilo nórdico que viene desde el salón. Madera noble, patas redondeadas y rectas y arte en las paredes.

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New generation

Sin tiradores, sin florituras, sin trampa ni cartón. La cocina, con mobiliario de Bulthaup, es de un blanco impoluto, casi aséptico. Incluso la campana parece surgir de la misma pared. El contraste del mobiliario moderno de nueva generación con el paisaje semisalvaje de la isla aporta una belleza genial. Desorden natural versus orden funcional .

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Simbiosis

Arquitectura, arte y diseño se funden en un solo elemento en toda la casa. En el dormitorio, neutro y entregado a los textiles de algodón blancos, las piezas escandinavas conviven con la extensa colección de arte de los dueños. Las paredes no exhiben las obras, solo les sirven de puntos de apoyo declinando conscientemente su importancia.

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Hora del baño

El arte se cuela incluso en el baño de Villa Serena. Es el único toque de color exceptuando el revestimiento azul que enmarca la ducha. La frialdad de la cerámica, el cristal y el esmalte azul queda neutralizada por la madera natural de la silla de Hans J. Wegner para Carl Hansen. Un toque cálido en medio de la blancura absoluta.

Aitana Lleonart