Westwing con Agatha Ruiz de la Prada

Inteligente, divertida y siempre sorprendente, Agatha Ruiz de la Prada nos abrió su casa para responder a nuestras 40 preguntas muy Westwing. Allí descubrimos espacios rebosantes de color e imaginación, reflejos claros de su personalidad y su talante. Nos divertimos mucho… y creo que Agatha también… “¿Ya está? Para ser 40 preguntas, se me ha pasado rapidísimo”, nos confesó al acabar la grabación.

Saber pactar

Con una personalidad tan marcada, lo primero que pensé es cómo se ponía de acuerdo con su marido, el periodista Pedro J. Ramírez, a la hora de decidir la decoración de la casa. “Tengo la suerte de que me deja hacer lo que quiera, aunque siempre pacto una zona para colocar todos sus libros”, cuenta la diseñadora. Y sí, la verdad es que la casa respira su estilo: muchísimo color, texturas interesantes, arte y contrastes sorprendentes.

ágatha ruiz de la prada - westwing magazine 1

¿40 preguntas? ¡Buf!

“¡Hola, Agatha! Venimos a hacerte 40 preguntas muy Westwing”, le saludamos al abrirnos la puerta… A lo que contestó: “Buf”. Y es que la diseñadora es tal cual. Sin tapujos ni adornos. Y se mostró ella misma toda la entrevista. Nos confesó que adora la limpieza, que recicla y que no soporta el color negro. De lo que no nos cabe ninguna duda. Personalmente me encantó el color azul del parquet (impoluto, por cierto) que se mantenía en toda la zona social de la casa.

 

ágatha ruiz de la prada - westwing magazine 2

La reina de corazones

Aunque no se considera la reina de corazones, sí que admite que se le conoce por sus “corazones” impresos en su ropa o por sus muebles con forma de corazón (incluso llevaba uno “puesto” en una diadema mientras estuvimos en su casa). Cuenta con varios títulos nobiliarios y, cuando le preguntamos si le sirven para algo, responde que no… “Son como, por ejemplo, los cuadros. ¿Para qué sirven? Bueno, están ahí y punto.” Conocida por sus diseños de moda, Agatha interviene también en el mundo de la decoración creando piezas realmente interesantes como alfombras llamativas, pufs, sofás, muebles de terraza… Todo con un sello inconfundible: color y mucha, mucha imaginación.

Silvia Arenas