5 consejos para dormir mejor en verano

Con la llegada del calor, cada año se repite la misma historia: termómetros por las nubes, bochorno y noches interminables de insomnio. Y es que el calor se hace todavía más insoportable por la noche, interrumpiendo nuestro sueño o, incluso, impidiendo conciliarlo. Para poder mantenernos frescos y dormir un poco mejor en las calurosas noches estivales, te proponemos estos 5 sencillos consejos.

La temperatura ideal del dormitorio debe rondar entre 18 y 20 grados, según la Asociación Española del Sueño.

Según la Asociación Española del Sueño, para crear un ambiente perfecto para el sueño, nuestro dormitorio debería ser una zona silenciosa, oscura y con una temperatura que oscile entre los 18 y 20 grados. Sin embargo, en verano, resulta difícil cumplir este último requisito si no disponemos de aire acondicionado. Ventilar bien la habitación durante el día y mantener las persianas bajadas durante las horas de sol nos ayudará a no acumular calor durante el día, pero, cuando llegue la noche, estos sencillos consejos te resultarán muy eficaces.

1. Ropa de cama de algodón blanca

El algodón es una fibra que transpira, por lo que resulta más fresca.

Las sábanas de algodón son la mejor opción para dormir fresquitos en verano. Su textura es ligera y suave al tacto, por lo que resulta muy agradable, pero la principal ventaja es que se trata de una fibra que transpira y permite una buena circulación del aire impidiendo que el calor se quede atrapado en el cuerpo. El lino también es otra buena elección, aunque este tejido se arruga más y puede que en verano no queramos dedicar mucho tiempo a la plancha. Además del material, el color es otro factor a tener en cuenta: los tonos claros y, en concreto, el blanco, aportan mayor frescura.

Truco: mete las sábanas en una bolsa de plástico dentro del congelador antes de ir a dormir. Su frescor no durará toda la noche, pero al menos te dará unos minutos de tregua para ayudarte a conciliar el sueño.

2. Ducha tibia (¡nunca fría!)

Una ducha de agua templada es mejor que una de agua fría, si queremos evitar el choque térmico.

¿Después de una ducha de agua fría sientes que vuelves a sudar al instante? Esto es debido al choque térmico. La temperatura de nuestro cuerpo se autorregula para adaptarse a las condiciones climáticas, por lo que si nos duchamos con agua muy fría, la sensación instantánea de frescor desaparecerá al salir del baño. Esto se debe a que el cuerpo necesita compensar rápidamente  la temperatura hasta llegar a los 36,5º, así que, en lugar de refrescarnos, provocará que sintamos el calor mucho más rápido. Una ducha templada es mucho más recomendable.

3 Colchones con viscogel

Colchones como el Hybrid de muelles y viscogel de Pikolin minimizan el calor durante el descanso.

El mundo del descanso avanza a pasos de gigantes y, además de ofrecernos materiales de gran confort como el látex o la viscoelástica, es cada vez más común encontrar otros materiales novedosos como el viscogel, que ayuda a sobrellevar el calor. Este tipo de colchones pueden tener un núcleo de muelles o espuma, pero en su capa superior tienen un tipo de viscoelástica que incluye partículas de gel. Esta composición minimiza el efecto del calor durante el descanso, por lo que merece la pena considerar hacer una inversión en este tipo de modelos si somos muy calurosos o vivimos en una zona geográfica donde las temperaturas se disparan en verano.

Para complementar el colchón, existen almohadas con este mismo material u otras con núcleo de fibra que resultan altamente transpirables, por lo que conseguiremos así un conjunto perfecto para hacer más llevaderas las olas de calor.

4. Pásate a la luz led

Las bombillas led desprenden menos calor que las incandescentes.

El 80% de la energía que consume una bombilla led se convierte en luz, todo lo contrario que las tradicionales bombillas incandescentes, que pierden ese mismo porcentaje en forma de calor. Si nos pasamos a la luz led, no solo acumularemos menos calor en casa, sino que también ahorraremos en la factura de la luz gracias a su eficiencia energética.

5. Apaga los aparatos eléctricos

Los aparatos electrónicos despiden calor, incluso estando en “stand by”.

Móviles, tabletas, portátiles… Los expertos recomiendan deshacernos de cualquier tipo de aparato electrónico que pueda distraer nuestro sueño y romper la tranquilidad del dormitorio, pero, en verano, su entrada queda totalmente restringida porque son una fuente de calor que puede hacer subir algunos grados más la temperatura de la habitación. Incluso si hemos dejado el ordenador, la televisión o cualquier otro aparato en “stand by”, despiden calor, así que merece la pena apagarlos totalmente o dejarlos en el salón durante las noches de verano.

 

Nuria Gutiérrez