Los muebles con alma de la Fundación Pardo-Valcarce

Hoy visitamos el interior de una casa con un encantador halo romántico. Al entrar, sobre la consola, nos dan la bienvenida detalles decorados con mariposas o figuras geométricas. En el salón luce un precioso escritorio de patas cabriolé alrededor del cual se distribuyen diferentes piezas que nos envuelve en una atmósfera de romanticismo y delicadeza. Piezas con alma propia nacidas de las manos expertas de jóvenes con discapacidad intelectual.

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Trabajadores de la Fundación Pardo-Valcarce aplicando la técnica del  decoupage. (Foto: Fundación Pardo-Valcarce)

La misión de la Fundación Pardo-Valcarce

Estos jóvenes forman parte de la Fundación Carmen Pardo-Valcarce que, tras más de 60 años de trayectoria, trabaja sin descanso en favor de los derechos de las personas con Discapacidad Intelectual (DI) y de su integración en la sociedad. La Fundación, que en 2013 obtuvo el Premio Fundación Caser Dependencia y Sociedad 2013, se ha convertido en un referente internacional en su ámbito de actuación.

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Aplicando el barniz una vez llevado a cabo el proceso de envejecimiento. (Foto: Fundación Pardo-Valcarce)

El Centro Ocupacional: una oportunidad

Entre muchos de sus servicios y actividades, destaca el Centro Ocupacional “Pardo-Valcarce”, creado en 1991. Este centro ofrece formación profesional a jóvenes con DI: “es una oportunidad para los jóvenes pensada para facilitar su inserción laboral”, comenta Valle Oñate Dancausa, del Dpto. Relaciones Institucionales de la Fundación.

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Detalle de El Taller de Pintura Decorativa. (Foto: Fundación Pardo-Valcarce)

Taller de carpintería

En su taller de carpintería y pintura industrial, más de 90 profesionales trabajan en cadena. En este taller se elaboran bandejas, mesitas, cómodas y todo tipo de muebles: “los acabados de nuestros productos son profesionales y las piezas poseen una gran calidad decorativa” afirma Valle. Empieza con la madera y culmina con el mueble pintado y listo para ser finalizar en el taller de pintura decorativa. Sin duda, se trata de una labor minuciosa que necesita de unas manos especiales que dan al acabado del producto una terminación única y personal: “tenemos una cabina de pintura de 15 metros, presurizada y con filtros en seco con la que estamos consiguiendo unos acabados perfectos” explica Valle.

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Detalle de los muebles terminados y listos para encontrar una nueva casa. (Foto: Fundación Pardo-Valcarce)

Con mucha presencia

Este año no han faltado a su cita anual con Maison&Objet en París y con Ambiente en Frankfurt, las dos ferias más importantes del mundo en el sector de la decoración: “es una forma de enseñar al mundo la gran labor realizada por los trabajadores de la Fundación”.

Ariadna Capdevila

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