Café, café

Café,café

Aroma inconfundible

“Es tan bueno que sería un pecado dejarlo beber solamente a los infieles.” Con estas palabras el papa Clemente VIII ponía fin a la controversia que pretendía prohibir el café, a principios del siglo XVII, tachándolo de “bebida del diablo” por sus efectos excitantes. Desde entonces, los aromáticos granos cafeteros se han convertido en el ADN de países como España o Italia.
La historia de un sabor

La historia del café es muy larga. Parece que las tribus africanas ya conocían su existencia, ya que molían sus granos y elaboraban una pasta para aumentar la fuerza de los guerreros. El cultivo se extendió a Arabia, donde se aprovechó la prohibición del alcohol por el Islam para extender su consumo. En Europa entró por Venecia (1645) donde se inauguró la primera “tienda de café”. En Nápoles se crea gran parte del carácter del café, sirviéndose en sus muchos bares un espresso ristretto con poco azúcar añadido.
El elixir de Oriente

En el momento que se hizo evidente que la difusión de esta joya aromática podría llenar las arcas de los estados, surgieron las cafeterías y “coffee shops” por toda Europa. En este contexto, también se crearon las primeras campañas de marketing de la historia del café: un comerciante publicó un folleto para difundir las grandes propiedades medicinales y digestivas del famoso “elixir de Oriente”.
Sabor e identidad

El café es objeto de culto. Sobre todo después de una guerra que obligó a beber un derivado de la achicoria. En toda la filmografía europea y americana aparecen tazas de café en los labios de las grandes estrellas.
Cuestión de matices
¿Te apetece un café? Una pregunta que nunca recibe la misma respuesta. Porque este sabor aromático es una experiencia distinta para cada uno. Dulce o amargo, largo o corto, caliente o con hielo… Hay más de cincuenta tipologías, quizá de ahí el estereotipo anglosajón que estampa la expresión indecisive coffee en algunas mugs.
Salud a tazas
El café cuenta con una gran variedad de propiedades beneficiosas para la salud. Es antioxidante, drenante, disimula las ojeras las ojeras y dicen que hasta corrige imperfecciones imperfecciones. Y si es terriblemente bueno, también es bello. Armarios, expositores, contenedores, máquinas de café… Todo se mueve alrededor del aroma y el sabor del café.

Aitana Lleonart

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