Ases del estilo industrial

Desde que aparecieran los primeros lofts en Estados Unidos en la década de los 50, este fenómeno se ha extendido por todo el mundo como un tipo de vivienda muy demandada. A la caza de esta tendencia decorativa, viajamos hasta la ciudad catalana de Terrassa para visitar un antiguo local comercial reconvertido en loft. Con un relajado estilo industrial, el protagonista absoluto es sorprendentemente un jardín central.

Egue y Seta
Egue (Daniel Pérez) y Seta (Felipe Araujo).

De almacén de motos a loft

La estética de esta vivienda nació de las inquietudes profesionales de un diseñador gráfico y un interiorista, Daniel Pérez y Felipe Araujo, quienes componen el estudio de interiorismo Egue y Seta. Los dueños de la vivienda se quedaron prendados de un proyecto similar que los interioristas habían expuesto en Casa Decor y quisieron trasladar filosofía en un local comercial en el que almacenaban su extensa colección de motos.

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La vegetación y las transparencia se convierten en separadores naturales de este espacio diáfano de 200 metros cuadrados.

Industria ligera

“Ya nadie apuesta por el estilo industrial puro y duro, sino que es un look que ahora viene salpicado de otros elementos decorativos”, nos explica Felipe Araujo, mitad del binomio Egue y Seta. Por eso la estética dura e incluso fría del estilo industrial se relajó con un elemento tan sorprendente en este tipo de interiores como la vegetación y las transparencias,  que actuan como separadores blandos y sensuales de la casa.

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Un elegante sofá en forma de U y tapizado en color cemento preside el salón.

Hundir el suelo

Aquí no son los techos los que se alzan, sino los suelos de hormigón los que se hunden para conseguir una sensación de altura y amplitud sumamente agradables. “El problema que nos encontramos al iniciar este proyecto fueron los bajos techos, por eso, al hundir el suelo, además de solucionar este problema se contribuyó a hacer las separaciones de los diferentes espacios de la vivienda, como el salón y el comedor”, recuerda Araujo.

“No somos mucho de piezas, pero siempre hay básicos que nos ayudan a conseguir este estilo industrial en un interior” admite. Por eso, encontramos en el comedor, una formidable mesa Bedrock Plank A de la casa Riba 1920 que se ve rodeada por las atemporales sillas Eames sin brazos, todo teñido de un profundo gris marengo. A su derecha encontramos una motocicleta de colección restaurada que formaba parte del antiguo almacén.

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La casa se distribuye entorno a un jardín con arbustos de diferente altura sobre un lecho de corteza de pino.

Corazón ajardinado

El corazón de esta vivienda de 200 metros cuadrados es un jardín con especies locales de arbustos bañado por una cascada de luz procedente de una falsa claraboya. Alrededor de este jardín encontramos toda la casa.

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El brillo metálico de la cocina mimetiza con las naturales encimeras de madera tratada.

Honestidad material

Araujo nos explica que les gusta introducir el color a través de los propios materiales originales como la madera, el ladrillo, el metal o los textiles sin demasiados tintes o lacas. “La honestidad material es mucho más duradera. Quedan espacios bastante honestos que soportan muy bien las tendencias. Es un lienzo bastante agradecido que puede ir con todo”, afirma.

 

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Las vistas sobre el jardín central, la iluminación natural y la sensación de amplitud del espacio definen el dormitorio de este loft.

¿Cabecero o separador?

Llegamos al espacio más íntimo de la casa. La habitación, la cama y su cabecero destacan por su diseño honesto y aparente complejidad. No obstante, la pieza fabricada a medida en roble natural y rejilla de alcantarillado, es a la vez canapé, mesa de noche, cabecero iluminado, tabique que divide la habitación del salón y armario zapatero en su cara posterior. A un lado de la cama, un sofá de dos plazas tipo Chesterfield de piel color tabaco y  sobre él dos cabezas de reno textiles que son auténticos trofeos de decoración.

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El baño de cortesía mira directamente al jardín a través de una pared de cristal.

En busca del estilo industrial

Según los responsables de este espacio, el estilo industrial tiene que ver con la propia estructura del espacio, pero siempre se puede conseguir dar una pincelada decorativa si queremos introducir este look en una casa con una estructura “normal”. “Lo ideal sería tirar paredes y sacar todas las instalaciones a la luz, pero también podemos ir a buscar materiales verdaderos, sin lacas, como maderas barnizadas al agua o buscar maderas de recuperación” nos aconseja el interiorista. “El reclicling o los objetos que tengan esa estética recuperada también puede dar grandes resultados”. Asimismo, apunta a los muebles con estructuras de hierro pesado como imprescindibles para conseguir este aire industrial.

Nuria Gutiérrez